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- 06/11/2026 00:00
El número de pacientes en salas de hemodiálisis creció 18.9% en los últimos siete años. El gobierno lleva adelante un plan de 178 millones de dólares para construir nuevas salas de hemodiálisis, mientras que el interior del país sigue siendo el más afectado.
Coclé, Veraguas y Chiriquí tienen una tasa de terapias de sustitución renal más de 40% mayor al resto del país, según cifras oficiales. Cerca del 3% de las muertes anuales en Panamá son a causa de enfermedades renales crónicas. ¿A qué se debe la prevalencia de estos casos en ciertas zonas del país? ¿Qué se está haciendo para prevenir la enfermedad y dar atención digna a los pacientes?
El doctor Francisco Vargas Calderón, coordinador Nacional de Terapias de Sustitución Renal y Enfermedad Crónica de los Riñones en la Caja de Seguro Social (CSS) relató a La Estrella de Panamá los principales factores que inciden en estas provincias.
“La carga habitual de diabetes mellitus e hipertensión arterial, que continúa siendo la base del problema. El riesgo ocupacional propio de las zonas agrícolas: jornadas prolongadas bajo calor extremo, con reposición insuficiente de líquidos, que explica la elevada frecuencia de nefropatía de causa no tradicional en estas provincias”, detalló Vargas. Advirtió que el suministro de agua de calidad es otro factor clave. “En la provincia de Herrera existen problemas documentados de abastecimiento, y el acceso limitado a agua segura constituye un factor de riesgo, tanto por la deshidratación como por la calidad del agua consumida”, explicó.
La crisis del agua en Azuero es un problema de larga data, y se ha documentado la contaminación en los ríos que alimentan a las potabilizadoras. El uso de pesticidas ha afectado la calidad del agua, y no es un problema exclusivo de Azuero. En zonas agrícolas de Coclé y Chiriquí también se han podido observar los efectos.
Las enfermedades renales en estas zonas afectan desproporcionadamente a los hombres en estas provincias. En Coclé hay 4 hombres por cada mujer en las salas de hemodiálisis en Coclé 3.5 y en Veraguas 2.8, frente a 1.6 en la provincia de Panamá.
La causa, de acuerdo a la literatura médica tradicional citada por Vargas, es el trabajo agrícola intenso, con exposición prolongada y deshidratación recurrente durante las jornadas en el campo.
A pesar de que en el interior del país se presenta una tasa mayor de casos, la atención se sigue concentrando en la provincia de Panamá.
“Existe una asimetría que debe corregirse. Las tres provincias centrales, que son precisamente las de mayor tasa de enfermedad renal del país, disponen de 6 nefrólogos de la Caja de Seguro Social; Chiriquí, con una tasa de 909 pacientes por millón de habitantes, cuenta con 3”, lamentó Vargas. “A ello se suma un elemento que amplía la brecha: según la información de que disponemos, el Ministerio de Salud no cuenta con nefrólogos en el interior del país; sus 7 especialistas se encuentran ubicados en la capital. En consecuencia, fuera del área metropolitana la atención nefrológica del país descansa esencialmente sobre el recurso humano de la Caja de Seguro Social”, concluyó.
En total, hay 27 nefrólogos de la CSS para todo el país.
Hay 2,965 pacientes en terapia de sustitución renal (diálisis) solo en la CSS. Esto quiere decir que son 110 pacientes por nefrólogo.
El coordinador nacional adelanta que se encuentran elaborando un plan de recomendaciones de docencia, orientado a la formación y a la asignación de especialistas, como respuesta a esta situación.
El desafío es complejo, ya que sumando a los pacientes del Ministerio de Salud (Minsa) hay 3,930 pacientes en hemodiálisis y diálisis peritoneal. Y los especialistas precisan que la cifra es solo un piso, pues no incluye a quiénes se atienden solo en hospitales privadas, ni a quiénes no han sido diagnosticados.
Entre diciembre de 2019 y junio de 2026, la población en hemodiálisis aumentó 18.9% de acuerdo a cifras oficiales. El doctor Vargas aclara que el aumento también es un reflejo de la la ampliación de la capacidad instalada que permite atender a personas que antes no habían podido ingresar al sistema.
Durante la actual administración de la CSS se han inaugurado nuevas salas de hemodiálisis alrededor del país, como parte de un proyecto que contempla 178 millones de dólares para la construcción y equipamiento de salas alrededor del país.
En materia de políticas públicas, Vargas señala que se necesita trabajar desde varios frentes. Desde la prevención y atención primaria con énfasis en trabajadores agrícolas provincias centrales; ampliación del arsenal terapeútico para que un menor número de pacientes necesite diálisis; y planificación de capacidad guiada por datos como la construcción de nuevas salas en Antón y Penonomé.
“A lo anterior deben sumarse políticas que exceden al sector salud y requieren acción intersectorial: la garantía de acceso a agua potable y la regulación de las condiciones laborales en el sector agrícola —sombra, pausas e hidratación—, ámbito en el que la evidencia internacional documenta el mayor impacto preventivo”, concluyó el especialista.