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- 19/12/2010 01:00
MADRID. La Embajada de Estados Unidos (EU) en Panamá abogó ‘implacablemente’ para que la estadounidense Bechtel ganase el concurso de la ampliación del Canal, en el que compitió con las españolas ACS y Sacyr, la finalmente ganadora con una oferta de $3,120 millones (unos 2,350 millones de euros). Las gestiones de la embajada incluyeron múltiples contactos con miembros de los consorcios para intentar averiguar los precios de las ofertas, con el asesor independiente (una empresa de EU), y con la propia Autoridad del Canal de Panamá, según revelan los documentos obtenidos por Wikileaks a que ha tenido acceso El País.
Los diplomáticos de EU afirmaron en numerosas ocasiones que Sacyr estaba técnicamente quebrada, que no sería capaz de ejecutar el proyecto y que ganó el concurso gracias al apoyo del Gobierno español. En uno de sus documentos aseguran que las dudas sobre la capacidad de ejecutar las obras son compartidas por el Gobierno panameño.
EU consideraba estratégico el concurso para la ampliación del Canal de Panamá. No solo porque por el Canal pasa buena parte del tráfico marítimo intercontinental con origen o destino en sus puertos, sino también porque la oferta de Bechtel incluía compras a proveedores de EU por más de $1,200 millones (920 millones de euros).
SACYR, LA MEJOR PUNTUADA
Varios documentos confidenciales muestran cómo la embajada recabó información de la consultora CH2MHill, asesor independiente en el proceso.
Las averiguaciones llevaron a la embajada a la errónea conclusión de que solo ACS y Bechtel eran licitadores creíbles, porque Sacyr estaba ‘al borde de la bancarrota’, según sus análisis. Sus diplomáticos creían que no aprobaría la revisión de viabilidad financiera o sería incapaz de suscribir las garantías exigidas. Además, según CH2MHill, Sacyr había ‘enviado una propuesta técnica que podría no ser mínimamente aceptable’.
Pero resultó que la oferta de Sacyr fue finalmente la mejor puntuada desde el punto de vista tanto técnico como económico.
Ya antes de la adjudicación, la embajada norteamericana afirmaba que ‘una victoria de Sacyr sería desconcertante’. ‘Sacyr está considerada en bancarrota y está siendo apuntalada por el Gobierno español’, añadía.
SE LEVANTARON
Fuentes de Sacyr recuerdan que la compañía había vendido en 2008 la mayor parte de su filial de concesiones Itínere, lo que rebajó su deuda de forma muy notable. Luego, en 2009, año de la adjudicación del Canal, las 10 mayores obras ganadas por Sacyr fueron en el exterior, siendo un año de contratación récord fuera de España. En ese ejercicio, el grupo elevó su facturación un 9% hasta $5,858 millones y tuvo un beneficio de $506 millones.
Los norteamericanos habían recabado información sobre los avales prestados al proyecto por el Cesce (dependiente del Ministerio de Industria) y su equivalente italiano (pues Impregilo es socio de Sacyr) y consideraba que eso podía ser ilegal. El Departamento de Estado pidió a la Embajada en Madrid que hiciera averiguaciones sobre ese posible apoyo público, alegando que el concurso podría verse ‘manipulado’. Washington quería denunciar la situación financiera de Sacyr ante el Canal antes de que se anunciase el ganador del ‘proyecto del siglo’.
La embajada analizó las posibilidades de que Bechtel impugnase el proceso. La estadounidense admitió que su baja puntuación técnica pudo deberse a un diseño demasiado innovador y no veía base para reclamar por esta vía. Pero sí creía que Sacyr había violado las normas europeas de competencia al obtener garantías estatales y reclamaría si encontraba pruebas. © Publicaciones El País