En Panamá, el cáncer se ha convertido en una de las principales enfermedades que enfrentan los adultos mayores
- 09/03/2010 01:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️Desde el jueves 25 de febrero de 2010, a través de los diarios Panamá América y LA ESTRELLA y Corporación MEDCOM S.A. (Telemetro Reporta Matutino), además de su difusión en las respectivas páginas web de esos medios, en Internet, se me viene atribuyendo falsamente la comisión de un delito de privación ilegal de libertad (toma de rehenes civiles norteamericanos, el 20 de diciembre de 1989 y supuesto secuestro) y declarando que ese fue el motivo de mi desvinculación laboral de la Policía Nacional, en marzo de 1990, titulando esa acción de personal como "baja deshonrosa".
Estas acusaciones publicitadas contra mi persona, imagen y honor personal, se suscitan hallándome fuera del país y se realizan propagando como supuestos medios de convicción para la ciudadanía, unos documentos que el periodista denomina facsímiles. Los cuales se han vertido a la web del diario Panamá América y que carecen de toda capacidad para que se les pueda reconocer ninguna eficacia probatoria en ningún ámbito.
Esto se agrava aún más porque estas acciones en mi perjuicio las viene sustentando, ante la prensa, un abogado al que su condición profesional no le justifica su simulado desconocimiento de los principios básicos que rigen el derecho, el concepto de prueba ilícita y las reglas generales de interpretación y aplicación de la ley panameña.
Toda esta campaña de descrédito y calumnia que se ha orquestado en mi perjuicio se basa en afirmar que fui apartado del servicio en la Policía Nacional mediante un proceso de disciplina, porque supuestamente se me comprobó la comisión de un delito (privación ilegal de libertad), lo cual no fue cierto, YO NO SECUESTRÉ NI HICE REHENES a ciudadanos norteamericanos o de otra nacionalidad, el 20 de diciembre de 1989. Máxime que el reglamento disciplinario de aquel entonces indicaba que las Juntas Disciplinarias, Superiores o Locales, sólo podían resolver asuntos de disciplina y no casos pernales o delitos.
Sí tengo conocimiento del proceso penal que hubo por el fallecimiento suscitado el 20 de diciembre de 1989, del ciudadano norteamericano Raymond Monroe Dragseth y del ciudadano panameño Fernando Brathwaite, en el que se emitió la sentencia de 6 de febrero de 1996 del Segundo Tribunal Superior de Justicia, de conformidad con el veredicto de culpabilidad que emitiera un jurado de conciencia en audiencia oral y pública celebrada en el mes de noviembre de 1995. Sin embargo, yo no fui declarado responsable ni condenado en ese proceso penal.
Finalmente, debo señalar a la sociedad panameña que confío en su ecuanimidad y en la justicia de mi país. Jamás le he ocultado a nadie que laboré como unidad efectiva en las Fuerzas de Defensa, en el Batallón 2000 y la Unidad Especial Anti Terror (U.E.S.A.T.), tal como se publicó en la entrevista que concedí el 11 de mayo de 2009, al diario La Prensa, más de un mes antes de asumir este cargo.
Merezco, como cualquier ciudadano, que se respete mi derecho a la presunción de inocencia. No tengo nada de qué avergonzarme y ni nada que esconderle a mi familia ni a mi nación.
Tengo absoluta disposición de colaborar con las autoridades que deban investigar o resolver esta situación hasta esclarecer lo sucedido y para que también se dispongan las medidas reparativas a mi favor, frente a las inmerecidas acusaciones en mi contra.