El candidato de izquierda Roberto Sánchez, que se disputa voto a voto la Presidencia de Perú contra la candidata derechista Keiko Fujimori tras la votación...
- 03/05/2010 02:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️PANAMÁ. El 3 de mayo de 2009, a eso de las 6:00 de la tarde, los magistrados del Tribunal Electoral dieron a conocer al ganador de las elecciones generales. Ese día Ricardo Martinelli Berrocal no solo se convirtió en el presidente N° 43 de Panamá, sino que también impuso un nuevo récord al obtener más de 900 mil votos. Un año ha pasado desde entonces, y muchas cosas ya no son como antes.
El escenario electoral ha cambiado. Dos partidos desaparecieron, Vanguardia Moral de la Patria y el Partido Liberal; y las fuerzas obreras y sindicales del país se preparan para construir un instrumento electoral dominado por el poder popular.
El 29 de septiembre de 2009 una luz se apagó. El ex presidente de la República, Guillermo Endara Galimany, murió en su residencia a causa de un paro cardíaco. La muerte de Endara rompió las barreras políticas y unió a amigos y enemigos que se congregaron todos para un despedir a un hijo meritorio de la patria. Miles de panameños ataviados con pañuelos blancos se acercaron hasta la Catedral Metropolitana, donde fue despedido con honores. El partido que fundó, Vanguardia Moral de la Patria, se extinguió al igual que Endara al no obtener el porcentaje de votos necesarios para subsistir.
Doce meses, muchos cambios. Los más significativos se dieron en las cúpulas de los partidos políticos.
Sólo un día después del triunfo de Martinelli, el Partido Revolucionario Democrático estalló en crisis. La estrepitosa derrota que sufrió el partido, la peor de su historia, provocó el descontento en la mayoría de los miembros que exigían la renuncia del Comité Ejecutivo Nacional. La directiva se negaba a renunciar, pero cedió y aprobó la elección de autoridades provisionales para garantizar su reunificación.
Las nuevas autoridades fueron electas. La línea dura del PRD volvía a tomar el control de partido. Empero, aún no se ha logrado la tan anhelada unidad. Al contrario en un año el PRD ha perdido cerca de 100 mil adherentes.
Y mientras el PRD luchaba por sanar las heridas, el Partido Popular (PP) se reinventaba. Decididos a ocupar ese lugar vacante en la oposición, el PP dio un giro de 180° y después de varios años realizaron elecciones primarias. La dirigencia se renovó y ahora se encaminan a recuperar el sitial que un día tuvieron cuando eran el Partido Demócrata Cristiano y ser una opción fuerte para el 2014.
Por los lados del oficialismo, el gobernante Cambio Democrático, pasaba de ser un partido pequeño, a estar a un paso quedarse con el lugar del Partido Panameñista, y convertirse en la segunda fuerza política en Panamá.
El pequeño de apenas 126 mil inscritos creció. Y ahora suma 200 mil adherentes en sus filas, y crecerá más. Cambio Democrático negoció la adhesión de Unión Patriótica y se encuentra en conversaciones con el Partido Molirena para concretar la fusión.
Luego de la toma de posesión del nuevo gobierno, el descontento en el panameñismo se hizo evidente. Las bases reclamaban a Juan Carlos Varela, su presidente y vicepresidente del país, espacios políticos dentro del gobierno.
Algunos detractores de Varela intentaron de agitar las pasiones a lo interno del partido, pero el vicepresidente y canciller en una jugada maestra logró bajar las aguas, y consolidar su liderazgo dentro del partido. De hecho, el propio presidente Martinelli durante un recorrido por Los Santos ungió a Varela como el próximo candidato presidencial de la alianza de gobierno.
Jaime Porcel, investigador de mercado, señala que comparado con el escenario post elecciones de 2004, ha habido muchos cambios. “Definitivamente nada es igual. Antes una vez ya se conocía al ganador de las elecciones, inmediatamente la oposición sacaba su abanderado para el próximo torneo. Ahora tenemos una oposición que carece de credibildad, que se ha quedado atrás”.
Porcel agrega que en los últimos diez años ha habido una evolución importante del clima electoral. “Tenemos un electorado que ya no espera sentado los resultados, ahora va de frente a exigir soluciones”.