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Cuando leer deja de ser solitario: la nueva forma de conectar en la era digital
- 21/03/2026 00:00
En un mundo donde las pantallas dominan el tiempo y la atención, hay quienes están regresando a algo más íntimo, más pausado... y, paradójicamente, más colectivo: la lectura. Lo que antes era un acto solitario, hoy se está transformando en una experiencia compartida. En Panamá, cada vez más jóvenes y adultos están encontrando en los clubes de lectura no solo un espacio para hablar de libros, sino una forma de conectar, pertenecer y, en muchos casos, reencontrarse consigo mismos.
“Si eres de Panamá y te gusta leer, manifiéstate. Quiero amigas lectoras.” Ese mensaje, publicado en Threads por Thalía Reyes, no parecía anunciar mucho más que una conversación pasajera. Pero la respuesta fue inmediata. Decenas de personas comenzaron a interactuar, a reconocerse en ese mismo interés: leer, compartir, conversar. Así nació Chapter507, un club de lectura que, desde enero de 2025, reúne a más de 100 personas en un grupo de WhatsApp. Lo que empezó como una inquietud personal, se convirtió en comunidad. “Nos reunimos una vez al mes, en encuentros donde no solo hablamos del libro, sino que también fortalecemos ese sentido de comunidad que nació de una simple pregunta en redes sociales”, cuenta Thalía.
Pero su iniciativa no se quedó ahí. También creó Bookcamp, un club presencial que rompe con la idea tradicional de la lectura silenciosa. Allí, los encuentros se viven casi como una conversación entre amigos. “Nos reunimos en una librería-cafetería para conversar sobre los libros como si fueran historias reales, casi como un “chisme entre amigos” hasta obtienen una insignia por participar cada mes como en un campamento pero literario. ”, explica. Transformar la lectura en algo compartido a veces es una de las más fuertes motivaciones que pueden cambiar la forma de pensar. “La lectura suele ser un hábito muy personal y, en muchos casos, solitario. Aunque se disfruta profundamente, compartir las historias que leemos permite generar una mayor conexión con el contenido y abre la puerta a conversaciones enriquecedoras desde distintas perspectivas”.
Y esas conversaciones, lejos de ser superficiales, se convierten en espacios de análisis, reflexión y pensamiento crítico. “No hay una única forma correcta de interpretar una historia. Cada lector llega con su propia perspectiva, experiencias y emociones, lo que enriquece la conversación. En ese intercambio es donde se desarrolla el pensamiento crítico: al escuchar opiniones distintas, cuestionar puntos de vista y analizar personajes, decisiones y contextos, los participantes comienzan a ver más allá de su propia interpretación inicial”, dice.
A diferencia de los espacios más informales, su propuesta también apuesta por fortalecer la literatura local. “De alguna manera, los jóvenes están encontrando nuevas formas de reconectar con los libros, incluso alejándose un poco de la sobreexposición a las redes sociales.
Para otra creadora Guadalupe Morales de The Bookclub 1113, el vínculo con los libros empezó mucho antes de cualquier iniciativa formal. “Desde siempre, desde que tengo 7 años, mi papá me regalaba libros y crecí con ese amor ilimitado por ellos y la sed de saber, conocer más. Sabiduría y conocimiento”, señala. Su amor por la lectura creció entre revistas, relatos y autores clásicos. Hoy, ese mismo impulso la llevó a crear su propio club. “Por el sueño, la motivación y es algo que tenía que hacer si o si”.
Su club reúne principalmente a personas entre los 30 y 50 años, aunque también participan jóvenes e incluso niños. Se encuentran mensualmente y, cuando surge la oportunidad, amplían la experiencia con actividades adicionales como ver adaptaciones cinematográficas o encuentros temáticos. A diferencia de los espacios más informales, su propuesta también apuesta por fortalecer la literatura local. “los jóvenes ya no son convencionales, hoy en día hay un abanico de actividades y las culturales están siendo puestas en la mesa nuevamente, muy bien por eso” puntualiza.
“Leer, es vida, es movimiento intelectual, siempre va a contribuir más que cuálquier otra cosa. lo que no se dice a diario queda escrito en los libros, la biblia es el mayor ejemplo, fuente de referencia asi como para otras corrientes espirituales es la torah, el coran. es el centro” dice. Para este resurgimiento no ocurre por casualidad. La lectura se está convirtiendo en una pausa frente al ritmo acelerado y la sobreexposición digital. Pero también hay algo más profundo: la necesidad de pertenecer. “Salgan al encuentro de los libros, les sorprenderá mucho. Y siempre hay alguien que apoya, que asesora, aparte la lectura esta casada con la escritura. Es arte..” finaliza.
Esa necesidad también la vive Daniella Zamora, participante de un club de lectura entre amigas. “Tratamos de leer un libro al mes. Las dinámicas son diferentes, a veces elegimos al azar, otras veces alguien decide”.
Más allá de los libros, lo importante para ella es lo que ocurre alrededor de ellos. “Cuando uno es adulto y tiene más responsabilidad y tiene más compromisos, es más difícil como que encontrar tiempo o darse tiempo como para uno mismo y para estar con los amigos” dice. “El club de lectura me ha dado muy impactado a poder hacer ese tiempo para estar con mis amigas y poder compartir algo que vemos, o que estamos leyendo puestos en común.” Pero hay algo más: la forma en que una misma historia puede multiplicarse en distintas interpretaciones. “Un libro que es la misma para todos, es el mismo contenido para todas, pero se interpreta de manera distinta. Entonces, te hace ver y reflexionar sobre el punto de vista de cada persona y que todos podemos leer el mismo contenido” explica.
Daniella también ha notado un cambio. “He notado últimamente que hay más clubes de lectura, no necesariamente oficiales, pero sí que personas o amigos o grupos de amigos se reúnen para conversar o leer un libro”.
Más que leer: pensar, cuestionar, conectar
En estos espacios, leer deja de ser solo consumir historias. Se convierte en una herramienta para entender el mundo... y a los demás. En una época marcada por la inmediatez y la hiperconexión digital, los clubes de lectura están demostrando que la verdadera conexión sigue ocurriendo en lo esencial: una conversación, una historia y la disposición de escuchar al otro.Porque, al final, los libros siguen siendo una puerta. La diferencia es que ahora, cada vez más personas deciden cruzarla acompañadas.