Con un consumo per cápita de hasta 400 litros diarios —el más alto de la región—, Panamá enfrenta una crisis de eficiencia donde la mitad del agua procesada...
- 09/05/2010 02:00
D icen que la historia es circular, y quizás tienen razón, aunque a mi se me parece bastante más a las vueltas enloquecidas que dan los perros tratando de morderse la cola que a un circulo brillante y perfecto tirado con compás.
Cuando todos creíamos que ya habíamos superado un obstáculo, tácata, ahí nos empeñamos en ponerlo de nuevo delante de nuestros pasos. Después de haber pasado siglos tratando de eliminar las barreras que separaban a los diferentes grupos dentro del país, hete aquí que iniciamos el conteo otra vez.
Nos vamos a censar el próximo domingo, qué bien. Nos quedaremos en casa y esperaremos que lleguen a contarnos. Considero que a estas alturas del siglo ya habría otras formas menos invasoras del normal desarrollo de la vida cotidiana, pero en fin, sea. Lo que provoca esta columna hoy no es eso, sino el anuncio que llevan proclamando a bombo y platillo desde hace semanas: “¡Afrodescendientes, identifíquense!”. Esperen, esperen, esperen, que me explico, (ya veo venir la oleada de amonestaciones por española…) Yo aún no tengo muy claro cual es el punto con esta pregunta en el censo y voy a exponer aquí mis dudas sobre el tema. Para los que no se hayan enterado (no lo duden, de todo hay en la viña del Señor), en el nuevo censo habrá una pregunta que rezará de la siguiente manera, más o menos: “¿Se considera usted afrodescendiente? ¿Criollo?, ¿Afrocaribeño?, ¿Otros? Bien, empiezo diciendo que no entiendo el sentido de una pregunta como ésta en un país como Panamá, donde el mestizaje y la mezcla cultural son intrínsecos al mismo desarrollo del país; donde todos tienen, en un lugar o en otro de su árbol genealógico, lo sepan o no, algo de negro, algo de indio y algo de blanco. Hay estudios genéticos que lo demuestran. Supongo entonces que no se pregunta por una cuestión de simple descendencia genética, sino de sentido de identidad con un grupo cultural específico. La pregunta, sencillamente, está mal redactada. Si lo que se trata es de conocer el sentido de pertenencia del individuo a un grupo cultural concreto, el ser afrodescendiente no tiene ninguna, reitero, ninguna implicación sobre la imbricación cultural. Es decir, el descender de alguien negro no implica pertenecer a la cultura afrocaribeña o criolla. Lo mismo que el tener una abuela indígena no implica que tú formes parte de esa cultura.
Luego está el tema de la tercera casilla: “Otros”, donde te piden especificar a qué otro grupo consideras que perteneces. ¿Será que tenemos que volver a recordar las denominaciones del mestizaje colonial?: español con negro, mulato; español y mulata, morisco o cuarterón de mulato; español y morisca, albino o quinterón de mulato; español y albina, saltatrás o gente blanca; saltatrás e india, lobo; lobo e india, cambujo… ¿No? Pues explíquenlo, porque si yo no lo entiendo, seguro que también muchos otros se van a quedar sin saber qué poner ahí.
No dudo que la intención es buena, pero no es tan sencillo pedir a la gente que se autodefina. La mayor parte de las personas no tiene asumida su pertenencia a un grupo cultural específico. Antes de hacer algo así debió hacerse un trabajo previo de concienciación y difusión, no solo con los afrodescendientes, sino con todos los panameños, muchos de los cuales no tienen claro cual es su arraigo cultural.
“Cultura” es un término que implica muchas más cosas que el simple “descender de”. ¿El tener un antepasado vikingo te convierte en parte de la cultura nórdica ? ¿Entonces? Yo conozco a unos cuantos que no descienden de ningún antepasado africano pero que sienten la cultura afro mucho más que otros con pelo duro. ¿Ellos pueden poner que sí en la casilla? ¿Y yo? Yo me considero descendiente de la australopithecus Lucy, ¿puedo poner que si? ¡Qué dilema!