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- 01/04/2026 16:37
A doce años de la desaparición de Kris Kremers y Lisanne Froon el caso sigue siendo uno de los más enigmáticos ocurridos en Panamá y continúa generando interrogantes tanto a nivel local como internacional.
Las jóvenes, originarias de Amersfoort, llegaron al país en marzo de 2014 con planes de recorrer distintos destinos y realizar voluntariado en Bajo Boquete.
Tras mantener contacto constante con sus familias y reportar que todo marchaba bien, el 1 de abril emprendieron una caminata por el sendero El Pianista, en las cercanías del Volcán Barú.
Ese día marcó el último rastro claro de ambas. Según las investigaciones, abordaron un taxi que las dejó en un punto no determinado del sendero. Posteriormente, sus teléfonos registraron múltiples intentos de llamadas a números de emergencia —112 en Países Bajos y 911 en Panamá— que no lograron concretarse por la falta de señal en la zona.
Durante varios días, los dispositivos móviles mostraron actividad intermitente, con encendidos y apagados hasta el 11 de abril, fecha del último registro. Semanas después, fueron halladas pertenencias clave, entre ellas una cámara fotográfica que aportó elementos cruciales al caso.
Las imágenes revelaron que las jóvenes lograron avanzar parte del recorrido; sin embargo, también mostraron cambios en su estado de ánimo. Uno de los aspectos más desconcertantes fue la captura de unas 90 fotografías nocturnas, tomadas en plena oscuridad entre la madrugada, lo que sugiere que se encontraban en una zona remota, posiblemente cerca de un río o barranco.
Otras fotografías mostraban objetos como envoltorios, una rama, una correa de mochila y un espejo, lo que ha dado pie a la teoría de que intentaban marcar su ruta o dejar señales para orientarse.
Meses después, en las cercanías del mismo sendero, fueron encontrados restos óseos y pertenencias adicionales. Las pruebas de ADN confirmaron que correspondían a ambas jóvenes. Las autoridades plantearon como hipótesis que pudieron haber sufrido una caída en una zona de difícil acceso.
No obstante, el caso nunca fue esclarecido por completo. Mientras algunas teorías apuntan a un accidente en medio de la selva, otras sostienen la posibilidad de un hecho delictivo, aunque ninguna ha sido confirmada oficialmente.
A más de una década, la desaparición de Kremers y Froon sigue siendo un misterio sin resolver, convirtiéndose en uno de los casos más impactantes e inexplicables en la historia reciente del país.