Cientos de familiares y amigos se congregaron en la explanada donde se celebró el Festival Nova, lugar de la mayor masacre dentro de la oleada de ataques...
- 01/11/2026 00:00
En el contexto geopolítico la humanidad transita por momentos de cambios, estos acrecientan temores de una conflagración mundial. Como fase previa, en diferentes geografías del planeta se desdoblan contradicciones producto del reacomodo de espacios de influencia geopolítica o de aspiraciones hegemónicas a nivel regional de algunos países para ampliar o recuperar territorios perdidos en el pasado. Las sanciones e imposiciones arancelarias a socios y adversarios por parte de Estados Unidos advierten una fase de confrontación previa, que puede desencadenar un conflicto militar y las consecuencias podrían tener un alcance planetario.
Diferentes actores despliegan intervenciones en espacios estratégicos, estas acciones pueden ser de carácter político o militar con el objetivo de controlar recursos naturales para el desarrollo de su industria tecnológica, deponer regímenes o facciones políticas instaladas por otras más conveniente a sus intereses.
Monroe y corolario Roosevelt
En el primer cuarto del siglo XIX, surge en Estados Unidos la conocida Doctrina Monroe, una declaración proferida por el presidente James Monroe, en 1823 durante su séptimo mensaje anual sobre el Estado de la Unión ante el Congreso de los Estados Unidos, declaración que se convertirá en la hoja de ruta programática en materia de política exterior de los Estados Unidos.
Su objetivo fue contener los impulsos expansionistas de las potencias europeas como Reino Unido y la Santa Alianza, conformada como reacción a la decadencia del Imperio español, principalmente tras la ocupación napoleónica de la península Ibérica. La “Doctrina Monroe” no fue invocada con regularidad durante parte del siglo XIX, Estados Unidos desarrolló sus propias contradicciones internas, “se conoce un breve intercambio de opiniones en torno a lo oportuno de la Doctrina Monroe entre algunos delegados al Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826”.
Para el caso de América Latina, a finales del siglo XIX y principios del XX, la Doctrina Monroe se reactivó, por un lado, en el posicionamiento de los Estados Unidos con una política exterior en torno a los territorios periféricos del Imperio Español en el Pacífico y el Caribe. Durante el proceso de formación de los nuevos Estados en América Latina, desplegaron un sector industrial incipiente y un conjunto de políticas a base de préstamos con empresas europeas. Es preciso señalar, que el derecho internacional aún no estaba enteramente establecido, las deudas se cobraban a través de la instrumentalización de la armada de dichas naciones.
En este contexto Estados Unidos articula iniciativas para contrarrestar y emular a las potencias europeas. Estas ideas desarrolladas por diferentes pensadores, como es el caso del político, militar y profesor universitario “Alfred Thayer Mahan” que en su obra “The Influence of Sea Power upon History, 1660-1783”, sostiene un despliegue más beligerante, con la puesta en escena de fuerza naval de guerra, marina mercante y una industria vigorosa podrían posicionar a Estados Unidos como una gran potencia mundial en los albores del siglo XX.
Para 1901, Theodore Roosevelt asume la presidencia de los Estados Unidos tras el asesinato de William McKinley, se postula electoralmente en 1904, donde obtiene una contundente victoria frente al candidato demócrata Alton B. Parker. Asume como vigésimo sexto presidente de Estados Unidos incorpora el llamado “corolario Roosevelt” que fue una extensión de la Doctrina Monroe, que justificaba la intervención en América Latina para evitar la injerencia europea. Surgió como respuesta a la crisis de Venezuela (1902–1903), cuando Cipriano Castro, presidente venezolano decide suspender el pago de la deuda y las potencias europeas dispusieron intervenir militarmente para cobrar: Inglaterra, Alemania e Italia.
Doctrina Monroe en la actualidad
En pleno siglo XXI, se discute la vigencia de la Doctrina Monroe sobre la geopolítica internacional, en especial América Latina. En su discurso de toma de posesión de segundo mandato como cuadragésimo séptimo presidente de Estados Unidos (20 de enero de 2025), Trump abrió expectativas entre académicos y analistas al confirmar que el mundo pasa a una transición a la multipolaridad.
Esta transición es un proceso que se configura en el reconocimiento de actores con influencia global y poder militar con capacidad disuasoria: China y Rusia grandes hegemones con los que se retrata un virtual reparto de zonas de influencia. Estados Unidos conspira contra el advenimiento de un orden internacional multipolar, apuesta al desgaste de los adversarios, guerra híbrida y narrativas de posverdad. Estados Unidos se distancia de la OTAN, restando financiamiento y exigiendo a sus socios europeos una posición más firme en torno a la guerra ruso-ucraniana, sin intervenir en el conflicto, pero beneficiándose de la venta de gas y petróleo a Europa.
Panamá: pugna hegemónica y corolario Trump
Durante el 2025, diferentes personeros de la administración Trump visitaron Panamá: Marco Rubio, Pete Hegseth, Kristi Noem y Laura Richardson, entre otros. Cada una de estas visitas se daban en el marco de una creciente tensión por las declaraciones de Donald Trump donde este afirmaba que el Canal de Panamá estaba controlado por China con tropas desplegadas en el Canal, una narrativa falsa con el objetivo de presionar y alcanzar posiciones favorables para el eventual tránsito gratuito y expedito de embarcaciones estadounidenses.
La importancia de Panamá en la política exterior estadounidense es evidente, clave en la competencia global por rutas comerciales. La compraventa de la infraestructura de los puertos panameños, en concesión de la empresa hongkonesa Hutchison Ports, que vendería sus operaciones al conglomerado de inversión estadounidense BlackRock, en 2026 la Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional el contrato de concesión.
En noviembre de 2025 se publica: “National Security Strategy of United States of America”, documento que se erige y desdobla como actualización de la bicentenaria Doctrina Monroe. Enfatiza en la necesidad de evaluar y clasificar prioridades en política exterior, reconociendo que no es posible integrar a todas las regiones, problemas y recursos en una estrategia de seguridad nacional.
Este enfoque renovado de la Doctrina Monroe denominado “corolario Trump”, se evidenciará a nivel político con importantes triunfos electorales de las corrientes políticas de derechas. En el plano militar, un ataque a Venezuela que logra extraer exitosamente a “Nicolás Maduro Moros” presidente de la República Bolivariana de Venezuela luego lanza un ataque sobre posiciones civiles en Irán ocasionando muertos, un conflicto que se mantiene hoy.
Evidencia la adopción de tácticas de guerra de quinta generación con el desgaste psicológico, bombardeo de noticias falsas, sanciones y dispositivos de “posverdad”. La retórica ambigua de Trump y los “responsables de la transición en Caracas”, evidencian un tratamiento enfocado en solventar contradicciones internas en Estados Unidos, en donde se vende victoria sobre Maduro y a la vez se normaliza el comercio y las relaciones diplomáticas entre ambas naciones congeladas desde 2019, cuando el gobierno estadounidense de ese entonces apoyó a Juan Guaidó autoproclamado presidente.
La política internacional es confusa en tiempos de cambio, los eventos ocurren con una velocidad y complejidad vertiginosa. Las narrativas de posverdad inciden en eventos favorables para operadores en los mercados de valores y criptomonedas. Muchos países están apostando por nuevos bloques de integración, redefiniendo mecanismos de intercambio comercial, alejándose del dólar.
Panamá debe perfilar su posición neutral y alcanzar respaldo regional, ante la tendencia injerencista de Estados Unidos, -quienes ven la fragilidad institucional y la falta de confianza en las autoridades un punto de entrada a nuevas formas de dominación y la reinstalación de la extinta presencia estadounidense-. El gobierno panameño ha sido inflexible con las fuerzas sociales que resisten sus políticas neoliberales y las iniciativas de aniquilación ambiental, ha sido permisivo en la retórica injerencista del gobierno de Trump sobre Panamá.
El autor es Docente en Filosofía, y Académico de la Universidad de Panamá