El movimiento telúrico ocurrió a las 7:34 a.m., hora local, y tuvo una profundidad estimada de 76 kilómetros
- 18/08/2026 00:00
El Ballet Nacional de Panamá (BNP) se prepara para presentar ‘Romeo y Julieta’, una de las obras más reconocidas del repertorio literario universal, en una producción que combina la tradición del ballet clásico con una apuesta por fortalecer el nivel artístico y la proyección de la compañía en la región.
La obra - basada en la tragedia de William Shakespeare y acompañada por la música de Serguéi Prokófiev y la coreografía de Sophie Sarrote - llegará al Teatro Nacional con ocho funciones programadas entre el 27 y el 30 de agosto y del 3 al 6 de septiembre. La producción reunirá entre 60 y 70 bailarines sobre el escenario.
Para el Ballet Nacional, incorporar ‘Romeo y Julieta’ a su repertorio supone también avanzar en uno de los objetivos que la compañía se ha planteado: contar con una programación de grandes clásicos que le permita consolidarse como una de las agrupaciones de referencia en Centroamérica.
“Uno de los clásicos que una compañía que se respeta debe tener es ‘Romeo y Julieta’ también”, explicó el director del Ballet Nacional, Sasa Adamovic, al referirse a la decisión de llevar esta producción a escena. La obra estaba prevista inicialmente para el año pasado, pero tuvo que ser aplazada debido a la carga de trabajo y a otros proyectos que ocupaban la agenda de la compañía.
La producción se suma a otros títulos que forman parte del repertorio del Ballet Nacional, entre ellos ‘El lago de los cisnes’, ‘Giselle’, ‘La bella durmiente’ y ‘El Cascanueces’. De esta manera, la compañía busca contar con una oferta cada vez más amplia de obras clásicas, una tarea que requiere no solo la preparación artística de los bailarines, sino también importantes recursos para escenografía, vestuario y producción.
Uno de los mayores desafíos de ‘Romeo y Julieta’ es transmitir al público una historia compleja sin utilizar diálogos. En el ballet, los sentimientos y las acciones de los personajes deben expresarse a través del movimiento, la interpretación y la interacción entre los bailarines, sin ningún diálogo de por medio.
Para uno de los intérpretes principales de la producción, este aspecto convierte a ‘Romeo y Julieta’ en un reto especialmente exigente. El bailarín ecuatoriano Rafael Espinosa, quien se incorporó este año al BNP, alternará en las funciones los papeles de Romeo y del Conde París.
Su trayectoria profesional comenzó a los 11 años en Ecuador, donde recibió una beca de estudios durante ocho años. Posteriormente ingresó al Ballet Nacional de Ecuador, donde permaneció siete años y alcanzó la categoría de bailarín solista. Más tarde pasó por la Compañía Nacional de Danzas del Ecuador y por el Ballet Nacional de El Salvador, antes de incorporarse al BNP.
Interpretar a Romeo, explicó, exige mucho más que ejecutar correctamente la coreografía. El bailarín debe comprender la personalidad y las motivaciones del personaje para conseguir que el público pueda percibir la historia a través de sus movimientos.
Romeo es un hombre dispuesto a enfrentarse a todo por amor. Está profundamente enamorado de Julieta y no permite que la rivalidad entre sus familias, el compromiso previo de ella con otro hombre o las circunstancias que los rodean interfieran en sus sentimientos. Ese estado emocional se mantiene y se transforma a lo largo de la obra hasta llegar al desenlace trágico. Romeo termina creyendo que Julieta ha muerto y, al no poder concebir una vida sin ella, decide quitarse la vida.
“Hay que conocer muy bien al personaje para poder interpretarlo y hacer que el cuerpo también sea una herramienta que permita que el público se emocione y se conmueva con nuestra interpretación”, explicó.
El desafío se vuelve todavía mayor porque el artista no interpretará únicamente a Romeo. En otras funciones asumirá el papel de París, el hombre con quien Julieta está comprometida por decisión de su familia.
Los dos personajes representan personalidades y formas de relacionarse con Julieta muy diferentes. Mientras Romeo encarna el amor apasionado y correspondido, el Conde París representa un vínculo marcado por la conveniencia familiar. Además, el personaje muestra una actitud autoritaria cuando se siente rechazado por Julieta.
Para el bailarín, pasar de un personaje a otro exige un trabajo interpretativo importante. Los ensayos han permitido establecer las diferencias entre ambos y encontrar la manera de expresarlas físicamente sobre el escenario.
La coreografía de esta versión está a cargo de la francesa Sophie Sarrot, cuya propuesta mantiene la esencia de la historia, aunque presenta diferencias respecto a otras versiones que el intérprete ha trabajado anteriormente.
La decisión de presentar ‘Romeo y Julieta’ también responde a una apuesta clara del BNP por mantener el repertorio clásico como uno de los pilares de su programación.
Sasa considera que esta elección coincide con los gustos del público panameño. Según explicó, la compañía ha podido comprobarlo a partir de la asistencia y la venta de entradas de sus diferentes producciones.
“Cuando montamos una cosa neoclásica está más o menos, y cuando montamos un clásico el teatro está llenísimo”, señaló. Para el director, esta diferencia se ha convertido en una especie de medición de lo que el público quiere ver.
La compañía ha comenzado a observar el comportamiento de la audiencia en cada producción: cuántas entradas se venden y cuántas personas acuden a las funciones. Los resultados, según Sasa, muestran una preferencia clara por los grandes títulos clásicos.
“Vamos a ofrecerle al público lo que quiere ver, que es lo clásico”, afirmó.
Esta preferencia adquiere especial relevancia en un momento en el que, según el director, varias compañías internacionales han reducido la presencia del repertorio clásico debido a los costos que supone mantenerlo. Una producción de estas características requiere numerosos bailarines, escenografía, vestuario y una infraestructura considerable.
Frente a esa realidad, el BNP busca mantener una programación que permita al público acceder a obras tradicionales del repertorio internacional.
Según Adamovic, el ballet clásico continúa teniendo un atractivo especial para las nuevas generaciones. Las niñas y jóvenes que se acercan a la danza, señala, suelen sentirse especialmente atraídas por las grandes obras y por la técnica clásica.
La compañía también trabaja en la renovación de sus integrantes mediante audiciones y la incorporación de nuevos bailarines. El objetivo es mantener un elenco capaz de responder a las exigencias de producciones cada vez más grandes.
El director considera que ese proceso de formación también tiene un efecto a largo plazo. Algunos de los alumnos que se formaron con él actualmente dirigen escuelas de danza en Panamá y contribuyen a la preparación de nuevas generaciones de bailarines.
La presentación de ‘Romeo y Julieta’ además forma parte de una agenda internacional que mantendrá ocupados a los integrantes del Ballet Nacional durante las semanas posteriores.
Una vez finalizadas las funciones en Panamá, la compañía viajará a Brasil para presentar ‘El lago de los cisnes’. Posteriormente, se trasladará a República Dominicana, donde ofrecerá otras dos funciones de esta obra.
Para el director, estos compromisos son una muestra del crecimiento que ha experimentado la compañía y de la importancia de mantener intercambios con profesionales e instituciones de otros países.
El propio Ballet Nacional ha buscado incorporar coreógrafos y maestros extranjeros para fortalecer el trabajo de los bailarines. La colaboración con profesionales de distintas escuelas y tradiciones, explica Sasa, permite mantener un intercambio constante y ofrecer nuevos estímulos a la compañía.
Con ‘Romeo y Julieta’, el Ballet Nacional vuelve así a uno de los grandes títulos del repertorio clásico para contar una historia que, siglos después de su creación, continúa vigente. Esta vez, será el movimiento de los bailarines el encargado de transmitir al público panameño la pasión, el conflicto familiar y el desenlace trágico de esta historia contada por siglos.