Janet Albornoz y su amada imperfección

Actualizado
  • 08/12/2012 01:00
Creado
  • 08/12/2012 01:00
PANAMÁ. Sentada en un viejo sillón, rodeada de algunas de s us creaciones, así fue como encontramos a Janeth Albornoz en un taller de ar...

PANAMÁ. Sentada en un viejo sillón, rodeada de algunas de s us creaciones, así fue como encontramos a Janeth Albornoz en un taller de arte ubicado en el corazón del Casco Antiguo. Allí, rodeada por el olor a pintura y el murmullo de las palomas conocimos realmente el núcleo del talento de esta artista panameña. Y es que fue a la edad de 4 años, dibujando a los personajes del paquín de Condorito, que Albornoz descubrió que había nacido con un talento especial, un talento que la llevaría 19 años después a las páginas del libro: Latin American Graphic Design (2008), de la editorial alemana Taschen.

DESDE EL MINUTO CERO

‘Inicié en la barriga de mi mamá, venía con un lápiz incluido bromea la artista’, quien ahora se desempeña en áreas como la pintura, el diseño y la publicidad.

‘ Desde pequeña yo dibujaba, antes de aprender a leer y escribir yo veía, porque no puedo decir leía, muchas revistas de Condorito, porque mi mamá es de Chile y ella cuando se vino para Panamá trajo un montón de paquines. Entonces ese fue como mi primer contacto real con las figuras y allí inicié a dibujar los personajes de Condorito, todos decían ‘wuao’ la niña prodigio’ y cosas como esas, y bueno siempre dibuje hasta el día de la invasión, allí mi vida cambió totalmente’.

La diseñadora gráfica dice esto porque su padre, un periodista panameño, fue exiliado hacia Cuba, luego de la invasión y su distanciamiento fue difícil para ella.

Su madre se llevó a ella y a su hermano a Chile. De esta manera, fue como inició su a bastecimiento cultural. Estando en el liceo, la pequeña Janeth, comenzó a hacerle los dibujos de la clase de artística a sus compañeras a cambio de una poca remuneración o trueque (es decir, por chocolates o un suéter, contó).

LA VUELTA A PANAMÁ

A los 14 años su vida dio un giro de 360 grados: volvió al istmo, nueva casa, nueva escuela y amigos diferentes.

Albornoz se dijo a sí misma que su vida tenía que cambiar. ‘Pensé ¿cómo hago yo para que toda esta gente de aquí del primer ciclo lea?, entonces me puse a hacer caricaturas de mis compañeros y profesores. Así fue que yo hice mi paquín que se llamaba El Centinela’, cuenta muy emocionada.

Para ese mismo momento salió El Camaleón, un semanario que hacía caricaturas de los políticos de la época y en una de sus páginas tenían un anuncio especial.

‘Decía ‘Concurso de caricatura, gánate 50 dólares’ y yo concurce, hice una caricatura de Pocho, la vaca de leche nevada, y gané, inmediatamente fui a buscar mis $50 con mi mamá’.

Pero cuando llegó al lugar para que le entregaran su dinero la esperaban Ubaldo Davis, Delmiro Quiroga y Peña Morán, ‘cuando me vieron toda chiquita y flaquita, no creyeron que yo realmente había hecho el dibujo’, dice. Para comprobar que ella decía la verdad, los tres le pidieron que los dibujara y ella lo hizo.

‘Allí quedaron todos impresionados y me preguntaron que si quería trabajar y por supuesto que dije que sí y así fue que empecé en realidad profesionalmente a los 14 años, ya después del Camaleón Davis hizo la Cáscara y necesitaba creativos así que empecé a trabajar como creativa del programa a los 19 años’, relata a mil palabras por minutos.

Allí creó varios segmentos, como por ejemplo: ‘la balbie rakataka’, ‘el mundo de los juguetes de La Cáscara’, ‘qué pifia los 80’, e interpretó ‘Juventina’ y aunque suena muy emocionante, este es un período que Albornoz prefiere no recordar. ‘Fue una época que no me gustó para nada, por el tema de la explotación, yo nunca sentí que se me dio el crédito debido a mis ideas’.

Fue así entonces que Albornoz a los 21 años decidió salir de la Cáscara y trabajar en una agencia de publicidad, pero su paso por la agencia tampoco fue tan bueno, así que decidió dejarlo todo a un lado e irse de viaje a Costa Rica, allá se dedicó a su deporte preferido, el surf.

LA PAZ DE COSTA RICA

‘Fui a reencontrarme conmigo misma, porque yo estaba totalmente perdida... Entonces allí todo cambió, dejé de hacer caricaturas, porque llegó el punto que yo sufrí de dismorfia corporal, hice tantas caricaturas que cuando yo me miraba al espejo me veía como una caricatura. Así que como la caricatura no me ayudaba en nada la dejé a un lado y empecé a hacer ilustraciones, fue una evolución natural’.

Como ella había estudiado diseño gráfico se dedicó a hacer logotipos y continuó con sus ilustraciones, su fama fue creciendo y fue incluida en el libro Latin American Graphic Design de la editorial Taschen, además participó en una bienal en Alemania y eso la empezó a motivar, ‘dejé que las cosas pasaran solas’, dijo.

Albornoz regresó a Panamá, pero quería ir a estudiar al extranjero y después de un tiempo logró conseguir una ayuda del Ifharu para ir a estudiar master en branding. Su llegada a la universidad en Barcelona le traería mejores noticias.

‘El director de la carrera vio mi portafolio y me dijo: ‘tú sabes que tú eres para Custo Barcelona’ y me puso en contacto con las personas para que le mandara mi portafolio por correo.

Después me llamó David Dalmao, el hermano de Custo Dalmao, y me dijo que le había gustado que pasara por allá. Cuando llegué, él tenía el libro Latin American Grafic —donde yo salía— en la mano. Les vendí 12 ilustraciones que fueron las que salieron este último verano 2012’, cuenta satisfecha Albornoz.

LO DE HOY

La artista gráfica se presentó en el We Love Talent, el 6 de diciembre, evento donde lanzó su colección de bolsos y wallet, con la marca Salsipuedes tropical, una propuesta diferente, así como sus serigrafías.

Bolsos hechos con los clásicos saquitos de arroz panameño y las wallet adornadas con antiguos bocetos y figuritas de revistas de los años 50. La propuesta es que ‘te estas llevando [al extranjero] lo que realmente consume el panameño y además de eso lo puedes utilizar, son telas antiguas mezcladas con telas de ahora, por eso mi estilo se llama retropical, porque es retro y tropical’.

Ella dice sentir que todo el esfuerzo que hizo desde niña se le está retribuyendo y para bien ahora.

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