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La lectura como herramienta esencial para el empoderamiento informado
- 05/04/2026 00:01
La desinformación y el desconocimiento conducen al estancamiento de un país, entre más ciudadanos se informan, sobreviene el progreso, entre más conocen, hay desarrollo. Desde la perspectiva literaria y social, se percata que la lectura ya bien sea impresa o digital se limita y se torna poco atractiva. Cada día hay más personas que se unen a las plataformas que emiten videos cortos de comedia, farándulas, salud y demás cuyo origen, propósito y veracidad se desconocen. Estas preferencias se vuelven virales al difundirse masivamente. Esto provoca la satisfacción de seguir las cuentas de plataformas, y echar a un lado la lectura formal con énfasis en textos académicos y documentados.
Es crucial responder a las siguientes interrogantes: ¿Qué es la lectura? ¿Qué es el empoderamiento informado? Por un lado, según la Real Academia la lectura es «interpretación del sentido de un texto». Por otro lado, comprendo que el empoderamiento informado abarca un proceso mental que se fortalecen por capacidades, autoconfianza y conciencia crítica. Estas facultan al ser humano a discernir, validar y defenderse.
Cada día disminuyen los lectores que se cercioran de las fuentes de procedencia. En cambio, aumenta el consumo de videoaficionados. Por ejemplo: una video viral de maquillaje de damas, que contiene ingredientes nocivos para la piel. Una compra desinformada y viral traerían graves consecuencias solo por el simple hecho de no informarse sobre el producto.
Pareciera una competencia entre libros y contenido digital donde el último toma fuerza por atraer a los espectadores con información dudosa y poca veracidad, y el primero decae por carencias ilustrativas o contenido no interesante. Sin duda, estamos ante un fenómeno impredecible y desafiante hacia la lectura con información confiable. El vencimiento de las barreras dependerá en gran medida de la concienciación de los mismos usuarios. Expongo los siguientes elementos:
Esta implica capacidades lingüísticas, motivacionales y emocionales de cada persona. Desglosemos las tres.
• Capacidades lingüísticas. Estas juegan un papel preponderante, porque si la base de la lectura no fue sólida desde la primaria, no se cuenta con lectores acérrimos en la etapa adulta. Del mismo modo, se añade, la carencia de los componentes lectores como, la comprensión, fluidez y vocabulario; ya que cuando uno lee debe comprender, adquirir fluidez y vocabulario. No obstante, si no hay un cimiento firme, la lectura se debilita.
• Capacidades motivacionales. Estas guardan parecido a las emocionales, ya que se generan necesidades del individuo y lo llevan a un objetivo.
• Capacidades emocionales. Se generan por un estado de ánimo, y puede conllevar a un colapso cognitivo.
Barrera externa. Comprende tres elementos del individuo: familia, sociedad y el ambiente.
• Familia. La influencia familiar es crucial. Si en la casa no hay un hábito a la lectura, los miembros de la familia les costará adquirirlo más adelante, a menos que algún miembro de la familia esté motivado por otras fuerzas.
• Sociedad. La imagen que proyectamos con nuestros dispositivos repercute en todas las edades porque somos agentes influyentes. Por ejemplo: Muchas veces vemos personas empedernidas con sus dispositivos móviles en los restaurantes, veredas y paradas de buses, un hábito muy marcado que proyecta una imagen repetitiva en la sociedad.
• Ambiente. El ambiente como barrera externa, define componentes esenciales para la lectura: luz adecuada, y silencio. La carencia de estos factores debilita la lectura porque cuando hay poca luminosidad se pierde el interés y cuando hay ruido se limita la concentración. Aunque no siempre sea así, en algunos casos el lector requiere sonido para pensar.
Frases como “la lectura me da sueño”, “me aburro si no tiene ilustraciones”, “que pereza leer”, “no entiendo lo que quiere decir este escritor”, “no me concentro cuando leo”, “no me gusta este tema”, son muestra de un desinterés y desmotivación hacia la lectura.
Los obstáculos se deben a razones meramente personales y externas. No obstante, estos factores no impiden la motivación desde nuestro saber. Desde esta realidad, uno de los aspectos motivacionales que influye en la lectura, es la preferencia del género literario; además la compensación en el aspecto motivacional externo.
Existen géneros literarios del siglo XXI que van asociados con los gustos literarios de cada lector: La literatura digital que involucra la narrativa digital y blogs; microcuentos, que incorporan temáticas breves y de profunda reflexión; novela gráfica, cuya narrativa muestra ilustraciones al lector para su propia interpretación; ciencia ficción, que comprende temas futuristas y de tecnología y llevan a la imaginación; “chick lit”, que ― aunque no es un género , más bien un subgénero de la novela romántica ― se enfoca en temas femeninos.
Si bien, tales preferencias motivan al lector, la compensación jugaría otro importante rol hacia la lectura. Podemos sostener esta premisa porque en el entorno académico, social y familiar se premia a los que leen, ya bien sea con buenas calificaciones, premios o regalos. No es de extrañarse que quien estudie obtenga buenas notas se gane una beca o un reconocimiento académico; tampoco, de sorprenderse que existen clubes y asociaciones que premian a los lectores; y mucho menos, desconcertarse por los regalos que obtienen los chicos en casa al estudiar y obtener notas satisfactorias.
Con estas barreras de la lectura, nos vemos obligados como sociedad a tomar acción y a corregir algunas malas prácticas con el fin de proyectar una imagen lectora frente a las demás naciones. No podemos esperar que la sociedad se convierta en una ciudad desinformada y mayormente iletrada. Por esta razón, se deben implementar políticas educativas, estrategias familiares y sociales en miras a una inclusión lectora. Es probable que no saquemos provecho de estas políticas y estrategias a corto plazo, pero se podría garantizar un crecimiento de lectores en un futuro lejano.
Ciertamente, los retos de la lectura dependerán en gran medida de aspectos personales y grupales como se describió. Sin embargo, si consideramos la participación ciudadana en la elaboración de las políticas y estrategias, podríamos saber sus intereses y evitar la desinformación.
La lectura se encuentra entre dos grandes competidores: contenido digital y las novelas televisadas. En el primero, se podrían adecuar leyes para regular su uso; y en el segundo, el horario de la transmisión. Se deben sancionar leyes que impulsen la lectura en todos los espacios públicos del país, programas radiales y televisivos sobre lanzamiento de nuevos libros, análisis críticos de los ya existentes, círculos de lectura gratis, intercambio de libros permanente, asociaciones sin fines de lucro que eduquen, actualicen y den seguimiento a los temas que surgen de los libros, patrocinio a escritores, apoyo a las editoriales e involucrarlas en la participación lectora.
Con respecto al entorno familiar, también se pueden adoptar medidas: el hábito de seleccionar una lectura de interés en las noches antes de dormir; colocar libros, periódicos y revistas de interés en lugares estratégicos de la casa; visitar bibliotecas y librerías en momentos de ocio; organizar círculos de lectura en casa para explorar el tema y contenido.
En general, las barreras a la lectura, la falta de motivación, los contenidos digitales y los programas televisivos de baja calidad, están apoderándose de las mentes de los ciudadanos. Ante este panorama podemos concluir con tres preguntas:
¿Qué tipo de contenido estoy consumiendo?¿De qué manera se desarrolla el empoderamiento informado? ¿Por qué la gran mayoría de los medios de comunicación solo mencionan la importancia de la lectura el 23 de abril y en la Feria Internacional del Libro?
La autora es docente de Literatura en el Idioma Inglés de la Universidad de Panamá