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- 08/05/2010 02:00
WASHINGTON. Ayer, las autoridades de EEUU intensificaron los controles de calidad del agua y el aire en los suministros de mariscos luego de la llegada a tierra del derrame de petróleo del Golfo de México, que amenaza el frágil ecosistema de la zona.
Aunque, la llegada del crudo a las islas de Luisiana funcionó como una barrera natural para retrasar su avance a las costas, explicó CNN en Español.
Por su parte, la empresa British Petroleum (BP), concesionaria de la plataforma que se hundió el 22 de abril, realiza con dificultades la instalación submarina de la enorme caja con la que se quiere recolectar gran parte del crudo que fluye al mar.
El peligro de que ocurriera un incendio en la embarcación que transportaba la estructura retrasó el trabajo. Y es que los gases inflamables acumulados en el área podrían provocar un incendio durante la maniobra.
La enorme caja de acero y metal rectangular de más de doce metros de altura, que se instalará a 1.500 metros de profundidad, podría recopilar hasta el 85 por ciento de los alrededor de 800.000 litros de petróleo diarios que contaminan las aguas del Golfo a partir del lunes. El crudo se bombeará posteriormente a un petrolero en la superficie a través de una tubería instalada en la parte superior de la caja contenedora.
Suttles explicó que a esas profundidades la temperatura es muy baja y señaló que el principal desafío será impedir que el agua se congele y obstruya la tubería por la que se bombeará el petróleo.
Para impedirlo, BP planea inyectar de forma constante agua caliente con el fin de evitar posibles obturaciones.
El éxito de la operación es clave para frenar el impacto de la catástrofe, que la Casa Blanca ha catalogado de “desastre nacional”.
Organizaciones destacadas sobre el terreno aseguran que la llegada ayer de los primeros restos de crudo a las islas Chandeleur, consideradas un “tesoro” ecológico, complica la ya difícil situación.
“Ha añadido sentido de urgencia”, explicó a Efe Jill Mastrototaro, experta en temas medioambientales de la organización ecologista Sierra Club que ayuda desde Nueva Orleans en las tareas para minimizar el impacto del vertido.
En su opinión, los recursos sobre el terreno son insuficientes y existe “sensación de caos” ante la mala coordinación y falta de preparación de los miles de voluntarios sobre el terreno.
Expertos han determinado que el vertido de petróleo en el Golfo podría afectar a México, según una publicación del sitio digital de Prensa Latina.
Por el momento la marea negra “no representa ningún riesgo”. Pero, la presencia de un huracán en la zona traería consecuencias graves al país.