Transformación agroalimentaria, una aliada ante el efecto invernadero

Actualizado
  • 29/03/2023 00:00
Creado
  • 29/03/2023 00:00
Un nuevo informe de la IPPC sugiere cambios en los sistemas de producción de alimentos, ya que podría ser una de las mejores armas en el camino a la sostenibilidad
El apoyo de todos los sectores de la población es importante para el cambio integral de los sistemas de producción alimentaria.

Las actividades forestales perjudiciales al medio ambiente, el mal uso de la tierra y las prácticas insostenibles en la agricultura son responsables por el 22% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI), esto es lo que determina el último informe elaborado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) durante el transcurso de su sexto ciclo de evaluación.

Según los hallazgos del informe, las prácticas insostenibles de utilización de la tierra son en gran parte responsables de las emisiones de GEI junto con el mal uso de energía y cambios de la tierra, entre otros factores.

Científicos del IPPC sostienen que el buen manejo de estos recursos podría ser beneficioso para la adaptación y mitigación del cambio climático, ofreciendo soluciones que pueden garantizar la seguridad alimentaria.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ha validado este informe, empezando a implementar las sugerencias de la IPPC en cuanto a la lucha contra el cambio climático y las nuevas adecuaciones al sector agroalimentario en iniciativas como 'Una salud'.

'Una Salud', iniciativa de la FAO, ha demostrado avances en el tema de seguridad alimentaria y apoyo a la transición sistemática de producción de alimentos

Algunas de las medidas planteadas en el informe de la IPPC incluyen diferentes alternativas para el mejoramiento de los cruces y la obtención de una mejor variedad de cultivo mediante la biotecnología; cambios en el manejo de prácticas de cultivo, el ganado y la acuicultura; el intercambio de cultivos y sistemas agrarios, y un mejor manejo de los recursos hídricos.

El informe también propone la creación de entornos en los cuales se propicie la aceleración y la sostenibilidad de la adaptación.

El IPPC cree que para esto es importante tratar las vulnerabilidades estructurales de los actuales sistemas de cultivo, reforzar el compromiso político y el seguimiento institucional que aseguren el seguimiento de los lineamientos de la transformación en los sistemas agroalimentarios, así como crear políticas y otros instrumentos que apoyen la adaptación y las acciones de esta misma transición.

También es necesaria la movilización y el acceso a los recursos financieros adecuados para hacer realidad la transformación de los sistemas agroalimentarios y atacar con firmeza los actuales problemas de seguridad alimentaria. La inversión pública y privada juega un rol fundamental en la investigación agrícola y el desarrollo que pueda compensar los daños del cambio climático.

Ampliar los servicios climáticos y sistemas de alertas tempranas son otras de las prioridades para esta transición: la información y los datos limitados son uno de los más grandes obstáculos para la adaptación a los avances del sistema agroalimentario en beneficio de la sostenibilidad, en especial para los agricultores de escasos recursos o en comunidades marginalizadas.

De acuerdo con el informe, la inclusión en los servicios climáticos puede favorecer las prácticas de cultivo y mejorar el uso de recursos como el agua de los productores más alejados de los recursos necesarios para formar parte del proceso de transformación que propone el IPPC.

Más acciones

En programas como 'Una Salud' de la FAO, que tiene lineamientos similares al informe de la IPPC, la prioridad es equilibrar y optimizar la salud de las personas, los animales y los ecosistemas por medio de la transformación del sistema agroalimentario, procurando la inocuidad alimentaria así como la seguridad en las actividades de sanidad animal, vegetal, forestal y acuícola.

Esta iniciativa tiene diferentes prioridades para lograr este objetivo, como la mejora de los sistemas de alerta temprana frente a plagas y enfermedades animales o vegetales, especialmente aquellas de transmisión zoonóticas, ya que son las más propensas a afectar a seres humanos. Por esa misma razón, también busca fortalecer la bioseguridad en la gestión de plagas y enfermedades.

Facilitar la preparación y respuestas de emergencia efectivas en casos de crisis que tengan relación con la cadena alimentaria, la inocuidad de alimentos y otros fenómenos que tengan que ver con la relación entre los seres humanos, animales, plantas y ecosistemas.

Hasta ahora, 'Una Salud' sigue haciendo cambios en el sistema agroalimentario con el plan de acción conjunto de 'Una Salud' (OH JPA), que engloba las visiones de seis vías de acción ante los problemas de cambio climático y el Cuadro de Expertos de Alto Nivel para el enfoque de 'Una Salud' (Ohhlep), que consiste en un grupo asesor encargado del asesoramiento científico y político para afrontar los desafíos que se le presenten a la iniciativa en el proceso de transición.

Estas medidas han demostrado avances en las metas de 'Una Salud', especialmente en el apoyo institucional y privado en beneficio de la seguridad alimentaria y el cuidado de los alimentos en todas las fases de la producción, sin embargo, el respaldo a los agricultores para el acceso a oportunidades de mejorar sus sistemas de producción sigue siendo un problema persistente, de acuerdo con el último reporte sobre seguridad alimentaria y nutrición del mundo de la FAO.

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