Panamá, atrapada en el ruido

Actualizado
  • 27/04/2016 02:00
Creado
  • 27/04/2016 02:00
Un flagelo permanente que pasa desapercibido por hábitos culturales y el crecimiento de la ciudad. El ruido en nuestro país es adictivo

No es novedad que en muchos casos el silencio es necesario para la concentración ante una tarea, para descansar o para poder escuchar a los demás. Algo tan básico en nuestros días parece imposible, viviendo en una ciudad como Panamá, cargada de ruidos de todo tipo: construcciones, bocinazos, música y gritos de las personas que ante todo este contexto, van perdiendo la audición sin saberlo.

Sí, un ambiente ruidoso es nocivo y puede llevar a cualquier a perder la audición. Por eso, hoy Panamá se une a 80 países alrededor del mundo para celebrar ‘Día Internacional de conciencia sobre el ruido', promovido por el Center for Hearing and Communications, de Nueva York, el cual se celebra guardando #Solo1Minuto de Silencio entre las 2:15pm y 2:16 pm, en hogares, instituciones, colegios, restaurantes, empresas, comunidades y ciudades en general. Es una acción de gran valor y simbolismo que no tiene costo.

Además de la misiva que invita a cuidar la audición, algunos centros de educación infantil en alianza con Fundación Oír es Vivir, trabajan en su programa ‘Conciencia Eco', espacio donde niños de hasta 5 años trabajan la parte de los valores y el cuidado del ambiente, que incluye evitar la contaminación del entorno con ruidos.

ANALÍA PITTÍFONOAUDIÓLOGA

‘El ruido es una adicción social que hace mucho daño a la salud, a nivel auditivo, emocional y de atención médica'

‘Se les explica que para hablar no se debe gritar', detalló la educadora Luizandra Mendoza, quien además informó que en los exámenes de tamizaje auditivo se evidencian errores en el cuidado del oído en los niños, como tapones de cera o canales auditivos excesivamente limpios, que también desfavorece la calidad de audición; al igual que presencia de mocos en los oídos medios que pueden provocar otitis.

Todos estos elementos aumentan los casos de hipoacusia (disminución de la capacidad auditiva), en una sociedad panameña que cuenta con cerca de 200 mil personas con perdida auditiva y en la que la mayoría de los casos se detecta a los 36 meses de edad, con una pérdida profunda de la audición, y con daños leves o unilaterales a los 8 años.

Analía Pittí Ceballos, presidenta de Fundación Oír es vivir, asegura que a nivel institucional han llevado adelante iniciativas para concienciar sobre el bullicio panameño. Ella recuerda que en el 2006 se firmó un decreto con el alcalde Juan Carlos Navarro y el Colegio Nacional de Fonoaudiólogos para luchar contra el flagelo del ruido, una tarea, que según Pittí, ha retomado la vicealcaldesa Raisa Banfield.

‘Es una adicción social que hace mucho daño a la salud, a nivel auditivo, emocional y de atención médica. Una vez que se tienen alterada la serotonina y adrenalina estás perjudicando todo el cuerpo. Cuando el órgano auditivo se daña por ruido, no se puede curar', asegura Pittí, quien es fonoaudióloga.

Es un asunto complejo si se tiene en cuenta que en la cultura latinoamericana el ruido es parte de la idiosincrasia. Por eso, la especialista recomienda que ‘es imposible eliminar de nuestra cultura el ruido, por nuestra forma de ser, pero por ejemplo, no podemos permitir que todas nuestras fiestas tengan bocinas gigantescas con música a todo volumen que perjudica la audición y el descanso de otros, en especial en las fiestas infantiles'.

MUJERES EMBARAZADAS

En Panamá, como en otras ciudades el mayor causante de ruidos es el tráfico y todos son vulnerables en especial, las mujeres embarazadas que en este caso pueden llegar a tener un bebe alterado, un niño ansioso. En nuestro país hay una fuerte contaminación acústica, de ahí que muchos se intentan comunicar a los gritos, lo que conlleva a problemas en el desarrollo. Se debe intentar que el ruido de la ciudad y de espacios cerrados no supere los 80 decibeles.

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