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11 de Apr de 2021

Café Estrella

Un avión que le tiene miedo a las alturas

PANAMÁ. Se suele decir que todo lo que sube tiene que bajar. Y parece ser cierto. Incluso en este caso en el cual, después de las dos ex...

PANAMÁ. Se suele decir que todo lo que sube tiene que bajar. Y parece ser cierto. Incluso en este caso en el cual, después de las dos exitosas entregas de Cars, Disney decidió hacer que los autos se conviertan en aviones, que las carreteras sean rutas aéreas y que las ansias de mayor velocidad se transformen en las de volar más alto y rápido.

Aviones, la nueva producción de Disney, expande el mundo de Cars, creado desde Pixar por John Lasseter y Joe Ranft. O, para ser más precisos, repite la idea en un universo distinto, que es el de las aeronaves. Todo lo que sucede en este filme, desde la historia y los roles de los personajes a los colores y el tipo de animación es similar a sus predecesoras.

En el nuevo filme de Disney, dirigido por Klay Hall, no hay nada nuevo ni original. Pero tampoco se busca que así sea. Es como si estuviera pensado para que los que ya están interesados en el mundo de Cars vuelvan a encontrar la misma fórmula, sin ningún agregado muy original que la altere demasiado.

Y no hay que darle más vueltas al asunto. Lejos de las críticas que ven a Aviones como una película por momentos aburrida y sin guiños para adultos —lo cual es 100% verdadero y ni su creador lo pone en duda—, lo cierto es que los seguidores no son otros que los más pequeños de la familia. Es a ellos a quienes está dirigida. Y lo que hay, alcanza.

Por eso, la historia no necesita ser demasiado innovadora. Todo comienza cuando Dusty, un avión fumigador y cansado de su vida monótona, decide salir de su pueblo para demostrarle al mundo de lo que es capaz. Gracias a un golpe de suerte —y a ciertas aptitudes natas—, termina quedando seleccionado para una competencia junto a los aviones más rápidos del mundo.

En un momento de la película, al ver que la prensa sólo quiere hablar con el pueblerino de Dusty, su principal rival se pregunta: ‘¿Por qué pierden el tiempo con ese?’. Y uno de sus ayudantes responde con lo que probablemente sea el único guiño para los adultos. ‘En realidad es una historia de superación de lo más conmovedora. Es como Rocky’, dice. Y de esa forma explicita el principal objetivo de la película.

En un primer momento, Aviones no fue pensada para presentarse en los cines, sino para el mercado hogareño. Por eso, su presupuesto inicial fue de 50 millones de dólares, un número muy acotado para un filme de esta dimensión y de un estudio como Disney.

No fue sino después del empujón de John Lasseter, director creativo de Pixar y Walt Disney Studios —y además director de las secuelas de Cars y de Toy Story—, cuando se decidió estrenarla en la pantalla grande. Recién entonces se agregó el 3D y un elenco de figuras no tan conocidas, pero famosas al fin, como Dane Cook (Una novia para dos, Louie), John Cleese (miembro de Monty Python) y Val Kilmer (Batman Forever, Top Gun).

Aviones además aporta una galería de personajes que renuevan el mundo de Disney y generan sin duda las partes más memorables y divertidas de la película. Nos encontramos con el viejo avión naval Skipper, la destartalada camioneta mecánica Dottie, el soberbio campeón Ripslinger y el mexicano Chupacabra, sin duda la figura del filme.

Eso sí, no olvidemos que si el mensaje de Aviones es no conformarse con lo que ya damos por supuesto y aspirar siempre a más; y si de repente nos dan ganas de juzgar al filme desde lo que él mismo defiende, entonces Aviones no supera la prueba.