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03 de Jun de 2020

Ciencia

Tomás Pueyo, el ingeniero español que previó el COVID-19

El analista de crecimiento exponencial de Silicon Valley, explicó a diversos medios que el mundo necesita tomar las riendas de los contagios más que preocuparse por una cura

Tomás Pueyo
Pueyo, de 33 años, reside en Sillicon Valley con su esposa Patricia De Llano.EFE

Cuando España alcanzaba los más de mil 600 contagiados y apenas 35 muertos debido al Covid-19, en la bahía de San Francisco —a más de 9 mil kilómetros— se encontraba el ingeniero español, Tomás Pueyo, graduado de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ICAI), posee un MBA de la Universidad de Stanford y labora en el exclusivo campus de Silicon Valley (EEUU) donde ejerce como vicepresidente del área de crecimiento de la empresa Course Hero, un exitoso repositorio de recursos online para estudiantes.

Para este madrileño el virus se pudo haber previsto mucho antes de que se diera lugar a la pandemia del coronavirus. El pasado 10 de marzo, el Gobierno español llevaba a cabo una contención reforzada —que cerraría varios colegios públicos y privados—, mientras que Pueyo publicaba en su muro de Facebook un mensaje de alerta: "El coronavirus está yendo hacia a ti. Lo está haciendo a velocidad exponencial: primero gradualmente y luego repentinamente. Es cuestión de días. Quizás una semana o dos. Cuando llegue, tu sistema sanitario estará saturado. La gente tendrá que ser atendida en los pasillos. El personal sanitario estará agotado. Algunos de ellos contagiados, otros morirán. Tendrán que decidir qué pacientes reciben el oxígeno y cuáles dejan morir. La única manera de prevenir esto es el aislamiento social hoy. No mañana. Hoy. Esto significa mantener a cuanta más gente posible en casa, desde ya".

Pese a no poseer un perfil de alguien experto en epidemiología, Pueyo cuenta con un ojo crítico y una capacidad analítica que le permitió estudiar las diversas respuestas de países que ya habían sido atacados con la epidemia de aquel momento, a partir del brote en Wuhan, China; su atención se centró sobretodo en aquellas naciones que parecían estar venciendo al temido virus.

De sus análisis nació el concepto que él mismo bautizó 'El Martillo y la Danza', un extenso ensayo crítico en donde defiende las acciones duras que se requieren para —más allá de contener o mitigar— se pudiera suprimir el coronavirus en su mayoría. Su primera parte, el 'Martillo', consta de un aislamiento estricto, sin permisiones innecesarias por un tiempo extenso en el cual se fuera reduciendo la curva de contagio del virus en las personas; una vez controlada la curva se podría ir llevando a cabo ajustes para restablecer la libertad de los ciudadanos, testando de forma masiva a las personas que recobraran su salida de casa y contar con información detallada de nuevos contagios para evitar rebrotes. 

En la parte de la 'Danza', Pueyo expresa que así como en un baile se debe ir 'bailando' con el coronavirus para conocer más de su centro y evitar que vuelva a rebrotar una vez se controle la situación mundial. Aunque el experto en crecimientos exponenciales considera que España y otros países no están preparados para entrar a la etapa de la 'Danza', asegura que tomar decisiones asertivas para conocer datos específicos de los contagiados es un paso necesario.

"Para poder liberar a todo el mundo hay que identificar todos los posibles casos. Si encuentras un caso, tienes que saber cuáles son las personas con las que ese caso se ha encontrado", explicó Pueyo al medio Infolibre, "En segundo lugar, cuarentenas personalizadas. Si te identifican como contagiado o como candidato a contagiado, se tienen que aseguran de que haces cuarentena y te quedas en casa. El Gobierno está desarrollando apps, pero por lo poco que he leído no es un sistema que funcione igual de bien. En Taiwán, por ejemplo, usan los datos de tu móvil para saber dónde estás en cada momento y si sales de casa o te llaman o te mandan a la policía. Si no coges el móvil, identifican que el smartphone no se está moviendo y te llaman también. Hoy por hoy España no está preparando nada parecido".

Desde su casa —donde comenzó a teletrabajar mucho antes que cualquier país occidental diera el decreto de aislamiento obligatorio—, Pueyo comentó a EFE que nunca pensó que sus comentarios en las redes sociales llegarían a millones de personas. "Mi primer post fue el 20 de febrero, y entonces Taiwán ya eran expertos infinitos, ya habían hecho todo lo que tenían que hacer, había epidemiólogos que llevaban meses advirtiendo. No hice nada nuevo, simplemente agregué esa información en un sitio", indicó a la agencia.

Lo han llamado el "Nostradamus del coronavirus" en diversos sitios web, sin embargo, él no se considera así e incita a su audiencia a no confiar plenamente en sus datos, sino contrastarlos con la información verídica de centros especializados. "Tengo críticas y me alegro. Nadie se tendría que fiar de nadie en general, y menos si no tienes título. Eso es lo primero. Por eso doy mis datos, mis fuentes y mis argumentos, y si a la gente le interesa que los cojan y si no, que los rebatan", expresó a Infolibre.

"Creo que había mucha gente que sabía lo que iba a pasar y ya estaba alertando; la diferencia es que todas las voces oficiales decían que esto no era un problema, por lo que todos los que alertaban parecían secundarios. Y yo simplemente hice sonar la alarma, al igual que muchos de ellos, pero mucha gente escuchó", señaló al medio El Español. Y su alarma sonó tan fuerte que el ingeniero fue contactado por diversos países para brindar asesorías y análisis de procesos que se estaban poniendo sobre la mesa en tema de salud y seguridad: "Públicamente, Perú, en Alemania, en Bulgaria. Otros se han puesto en contacto conmigo a nivel privado para que les ayude, así que ha sido bastante impresionante", comentó a EFE.

Tomar las riendas

Pueyo asegura que no se califica como 'visionario', ni mucho menos, y explicó que es "normal" la respuesta tardía de los gobernantes en el Occidente, ya que en países orientales como China o Corea del Sur ya estaban "experimentados en epidemias", haciendo referencia al azote del primer SARS y MERS hace más de una década. "No solamente el Gobierno sabía lo que tenía que hacer y estaba preparado, sino también la población. En cuanto empezaron a escuchar que había algo así, se empezaron a separar, se empezaron a poner mascarilla y comenzaron a no quedar con otra gente", puntualizó.

"Si yo fui capaz de decir antes que Francia o España que tenían que tomar medidas, pues Francia o España tenían que haber hecho caso. Si yo aparecí en la televisión en Reino Unido diciéndole a un epidemiólogo que estaba vendiendo la posición oficial que su estrategia iba a matar a cientos de miles de personas, ellos también debieran haber sido capaces de haberlo visto; creo que es un error humano, pero que los gobiernos tienen suficientes medidas y recursos para no haber llegado a ese límite, sobre todo teniendo ejemplos como el del este asiático", agregó a El Español.

Con respecto a países europeos, Pueyo destaca a Alemania, uno de los países con menor cantidad de muertes y contagios en Europa: "Hay un país que la mayoría de la gente no menciona que es Alemania. Tienen un testeo perfecto y saben exactamente dónde están los casos. Luego no ha tomado las medidas que deberían tomar para reducir la expansión, pero al menos estaban preparados mucho mejor que España e Italia", remarcó a EFE.

Muy crítico de las acciones de los gobiernos occidentales, comentó que la situación de contagios masivos que sufre actualmente Italia pudo haberse controlado de una mejor manera, pero no es ajeno a la falta de conocimiento y procedimientos efectivos en el país. "Italia tenía que haberse dado cuenta antes, pero al menos fue el primer país de Europa en el que pasó. El resto de países no tiene excusa: has visto lo que ha pasado, estás exactamente en la misma trayectoria y no tomas medidas, no tiene sentido", anotó.

Pueyo considera que ahora más que nunca es necesario tomar las riendas del resto del camino para salir de la pandemia, donde los Gobiernos deberán tomar parte activa en la toma de decisiones ignorando un poco los procesos matemáticos y centrándose en lo que pasa en la realidad de sus naciones, para así conocer lo que mejor se aplica a sus poblaciones. "Los modelos matemáticos son útiles, es nueva información, pero lo más útil es la realidad, eso tiene que ser siempre la fuente número uno", señaló.

A esto señala como ejemplo las circunstancias que vive Estados Unidos, al que considera un país de "50 mini países" con reglas, leyes y acercamientos diferentes frente al caos sanitario, que lleva a una variabilidad en el peso cultural de la libertad individual y la separación de soberanía entre los estados y el gobierno federal. "Esta es una situación en la que quieres que el nivel más alto tenga una notoriedad más clara, en este caso el federal, y no se ha hecho", dijo a EFE en referencia a la falta de respuesta contundente por parte del presidente Donald Trump.

"Entonces, te encuentras con 50 mini países (los estados de EEUU), que no tienen experiencia epidemiológica, que no tienen ni idea de qué hacer, y están comprando máscaras, y ventiladores y test, compitiendo los unos con los otros, y subiendo los precios para todos. Tienes un rol a nivel federal que es clave, y no se ha tomado, y es uno los únicos casos en el mundo donde ha pasado", alertó.

"Los modelos matemáticos son útiles, es nueva información, pero lo más útil es la realidad, eso tiene que ser siempre la fuente número uno"Tomás Pueyo

Sin embargo, pese a la sombra que se cierne sobre algunos países que mantienen cerradas sus fronteras, abarrotados sus centros médicos y temen la falta de personal y medicinas para suplir las crecientes necesidades sanitarias de la ciudadanía, Pueyo se mantiene optimista hacia el futuro del mundo. "Lo peor ha pasado", enfatizó a EFE, "pero tenemos que estar listos para la danza. Hay países como Dinamarca o Austria que quieren empezar a reducir las medidas, y en algunos casos habrá rebrotes. De aquí a un par de meses la mayoría de países habrá aprendido a controlar esto de manera que la vida sea razonablemente parecida a lo que había antes hasta que haya una vacuna".

Y aunque los números de contagios y muertes se reduzcan significativamente, el ingeniero es consciente de que no será seguro salir a festejar o reencontrarse con la familia hasta haber llegado a un cero inamovible, lo que podría suceder durante el actual tiempo de ‘Martillo’, si se siguen las medidas sanitarias ya estipuladas por la OMS.

"Lo que hacemos con el martillo es ponerlo lo más cerca de cero posible para suprimir inmediatamente el problema; pero después de eso no tienes que estar cerca de cero, lo que tienes que estar es cerca de uno. Eso significa que puedes abrir la economía, pero no al nivel al que estaba antes", indicó a El Español.

"La clave es mantener medidas como el rastreo minucioso de los casos, la limitación de grandes aglomeraciones, que podrían ser reuniones de 100 o de diez personas. Y eso va a ser una realidad hasta que tengamos o una vacuna o una cura. La vacuna es probable que llegue de aquí a un año o un año y medio, pero una cura puede llegar antes"