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27 de Oct de 2020

Cine

Una última noche de amigos

Un grupo de amigos se despiden, ya que por cosas del destino se tendrán que separar

Tres amigos viven sus últimos días juntos. La construcción de una autopista atravesará su pueblo, en Nevada, y sus familias tienen todo arreglado para mudarse a lugares distintos. Creen que no se verán nunca más y esa es la excusa para filmar sus últimas aventuras juntos.

En realidad, la última de ellas, la que comienza dos días antes de la mudanza, cuando sus teléfonos celulares empiezan a funcionar mal, a sufrir interferencias y a mostrar lo que ellos llaman ‘barf’, es decir, una especie de vómito en la pantalla.

Uno de ellos, sin embargo, descubre que esas figuras amorfas son mensajes codificados que señalan un objetivo ubicado a unos 30 kilómetros de su pueblo, y, cuando se lo cuenta al resto, deciden hacer de esos mensajes su aventura para la última noche.

Con ese objetivo, toman sus cámaras, sus bicicletas y algunas provisiones, y se encaminan al misterioso destino. Y así es como encuentran a un pequeño extraterrestre con forma de búho robótico y necesitado de ayuda para reconstruir la nave espacial que lo llevará de regreso a su planeta.

La comunicación con el alienígena es simple. Ellos le preguntan cosas y él sólo les responde sí o no. No se sabe cómo es que el alienígena metálico entiende todo lo que dicen, pero esa es una de las cosas que debemos pasar por alto, la pregunta de cómo es que los chicos recorren tantos kilómetros en bicicleta sin una gota de sudor en la frente.

En medio de la búsqueda, además, los tres amigos deben evitar encontrarse con los supuestos trabajadores de la construcción de la autopista, que resultarán demasiado interesados en los celulares de los chicos que marcan las rutas y en su aventura como para ser lo que dicen ser.

Para los grandes, sin duda, se necesitará un esfuerzo para seguir la trama sin cuestionamientos. Pero la película es simpática y entretiene al público al que apunta, que es el de los más chicos y preadolescentes. No hay que pedirle mucho más.

¿Un E.T. del siglo XXI?

Cada generación tiene derecho a reinventar las historias de las generaciones anteriores, crear sus propios ídolos, su propia estética; y, con esta nueva película, un crítico aseguró que también tiene derecho a tener su propio extraterrestre de película.

La frase está relacionada con una de las mayores críticas que sufrió la película Llamando a Ecco: ser una imitación de E.T. adaptada al siglo XXI. Sin embargo, son tan pocas las ocasiones en las que el nuevo extraterrestre aparece en forma clara en la pantalla o sin la coraza que lo contiene en su estado de debilidad, que no tiene ninguna chance de ser el heredero del personaje de Spielberg.

En este film, ninguna frase será igualable a la tierna ‘E.T., teléfono, casa’ ni tampoco habrá escenas memorables de bicicletas voladoras a contraluz con una luna llena de fondo o de un extraterrestre cabezón travestido. No habrá ‘Ecco llamando a casa’, ni ‘casa llamando a Ecco’, sino, simplemente: ‘Llamando a Ecco’. Eso es lo que hay.