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01 de Dec de 2020

Cine

El camino del éxito

La segunda parte de esta adaptación de la trilogía creada por Suzanne Collins fue exitosa, aún más que la primera

Desde la primera parte de Los juegos del hambre quedó claro que Hollywood había encontrado una nueva saga adolescente exitosa. Su nivel era suficiente como para mantener el pulgar positivo de las críticas y hasta había logrado incorporar una nueva heroína a la historia del cine.

La segunda parte de esta adaptación al cine de la trilogía creada por Suzanne Collins volvió a confirmar esas certezas. Fue otra vez exitosa, aún más que la primera; superó el nivel de la anterior; y reivindicó a su heroína. Su narración fue más sólida y el cambio de director, de Gary Ross a Francis Lawrence, marcó un cambio tan positivo como para que le ofrecieran continuar con la saga.

Pero algo cambió. La tercera parte de Los juegos del hambre , que esta semana se estrena en forma paralela en casi todo el mundo, pareciera haber dejado de lado esa línea de éxito ascendiente. Como si toda la energía se estuviera guardando para lo que vendrá, como si fuera una serie televisiva que se puede dar el lujo de utilizar un capítulo completo sólo para la puesta a punto de la historia final.

Esta primera parte de Sinsajo , ya que el tercer libro se divide en dos para la pantalla, se centra en las últimas semanas antes de la revolución. Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence) continúa el camino que comenzó en la primera entrega y se afianza como la cara visible de la revolución, como la esperanza de los distritos que todavía temen levantarse contra el poder tiránico de Snow.

Es un film que transcurrirá sin sorpresas ni sobresaltos, y con muy pocas escenas fuera del bunker revolucionario. Quizás por eso las mejores escenas aparecen cuando salen de él. Cuando, por ejemplo, Katniss recorre los distritos arrasados por las fuerzas de Snow para filmar cortos publicitarios que incentiven la lucha rebelde.

La revolución está mucho más cerca que en la entrega anterior, pero se la espera con menos ansias.