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05 de Feb de 2023

Cine

Siempre, hacer el intento

El filme, inspirado en la actuación de Eddie Edwards en las olimpiadas de invierno de 1988 se centra en la perseverancia

La historia de Eddie es edificante. Si bien nunca tuvo cualidades atléticas, desde una temprana edad dedicó su vida a conseguir un objetivo: convertirse en atleta olímpico. Eddie hizo el intento en varios deportes y disciplinas, antes de haberse decidido por el slalom. Después de haber quedado descalificado por poco del equipo británico de las Olimpiadas de Invierno de 1984, hizo un reajuste y cambió a salto de esquí.

Ahora bien, había varios problemas con la decisión: Inglaterra nunca había tenido un representante para esa disciplina en unos Juegos Olímpicos. Y Eddie ni siquiera había intentado en su vida un salto en esquí, no tenía financiamiento, muy poco entrenamiento y su terrible visión significaba que tenía que intentar los saltos con lentes puestos; que a medio vuelo se empañarían de manera peligrosa.

No obstante, ese espíritu infatigable prevaleció. Eddie, que rogó por que le dieran equipo, además de haber pedido prestado, fue el único representante de Inglaterra en esa disciplina en los campeonatos mundiales de 1987, donde su lugar 55 fue suficiente para verlo en las Olimpiadas de Invierno de Calgary, Canadá, en 1988.

Fue en Calgary donde Eddie realmente despegó, en sentido literal y figurado. Si bien quedó en último lugar en ambos eventos —en los saltos de 70 y 90m—, se volvió un consentido de los medios (en un abrir y cerrar de ojos los tabloides ya lo habían apodado ‘El Águila') y en una especie de héroe popular, famoso por su estilo heterodoxo, apariencia y voluntad por competir.

EL FILME

Fue sólo una cuestión de tiempo, sin lugar a dudas, antes de que alguien hiciera una película acerca de la vida de este modesto héroe, sin embargo, pasaron casi 30 años.

Una noche, hacia finales de 2014, Matthew Vaughn —director de Kingsman: The Secret Service , X-Men: First Class y Layer Cake —se sentó a ver una película con sus hijos. El filme era Jamaica bajo cero , la comedia acerca de un equipo de bobsled jamaicano que desafió todo pronóstico para competir en las Olimpiadas de Invierno en Calgary, en 1988.

Quizás animado por la notable coincidencia de que el equipo de bobsled jamaicano y Eddie Edwards compitieron en las mismas Olimpia das, Vaughn centró sus pensamientos hacia ‘El Águila'. El guión pasó por varias manos, algunos productores e interesaron, pero nada ocurrió.

Matthew Vaughn terminó comprando de vuelta el guión y empezando a rodar el filme bajo tres meses después. Contrató a Dexter Fletcher quien vió a Eddie en una competencia televisiva de clavados llamada Splash. Su firmeza y falta de temor el cautivó. El Águila estaba lista para volar.

LOS ACTORES

Para la película, Vaughn y Fletcher querían crear un personaje que estuviera con Eddie a lo largo de cada paso de su travesía. ‘Necesitábamos a alguien con quien nos pudiéramos identificar, un cómplice que nos podríamos imaginar ser', comenta Fletcher. Y entonces crearon a l personaje de Bronson Peary, un ex saltador de esquí norteamericano bebedor y fumador, que acepta a Eddie —al principio con mucha reticencia— bajo su tutela. El papel fue ofrecido a Hugh Jackman a quien le encantó la idea de hacer esto.

Peary, un personaje ficticio que es un alma dañada y cínica, y que fue expulsado del equipo olímpico invernal de los EE UU en el pináculo de sus fuerzas. Su amistad con Eddie le permite a Peary iniciar un proceso de sanación que debió de haber hecho hace muchos años. A través de esa creciente amistad, Bronson comienza a creer otra vez en él.

Una parte clave del arco de Peary es su relación con su ex entrenador, Warren Sharp, quien expulsó a Bronson del equipo de los EE UU hace muchos años. Sharp sigue siendo una gran presencia en la vida de Peary, particularmente en una escena culminante donde los dos se vuelven a reencontrar después de décadas de no verse. El papel fue otorgado a Christopher Walken. Solo faltaba El ‘Aguila. Su búsqueda por no les llevó mucho tiempo, ya que Vaughn tenía al candidato perfecto bajo sus narices: Taron Egerton quien había debutado en Kingsman: The Secret Service.

Egerton aceptó con una sola condición:no parodiaría a Eddie porque consideraba que el personaje necesitaba un corazón y alma, ser real y creíble.

En su preparación para el papel, Egerton conoció al Eddie de la vida real, que le ayudó a conformar su actuación. El actor se transformó para el papel con la adición de una peluca sutil, los característicos lentes gruesos, un poco de sobrepeso, un acento de Cheltenham y, hacia el final de la película, su icónico bigote. También aprendió a esquiar para el papel, para poder duplicar las posiciones que se requieren para el salto de esquí.

LA ENSEÑANZA

Los logros de Eddie ese año no podrían ser repetidos, el esquiador nunca más volvió a calificar para el evento, no obstante, el filme fue concebido por Fletcher y Vaughn para que sirviera de testimonio de la fe inquebrantable que Edwards poseía.

El filme termina con una famosa cita del barón Pierre de Coubertin, fundador de las Olimpiadas modernas. ‘La cosa más importante en los Juegos Olímpicos no es ganar, sino competir; la cosa esencial en la vida no es conquistar, sino dar una buena batalla'. Eso resume la razón por la cual Vaughn y Fletcher querían contar esta historia, y la razón por la cual querían conmemorar el espíritu de lucha de un héroe inusual. Eddie ‘El Águila' Edwards pudo no haber ganado una medalla olímpica, pero su ejemplo servirá de inspiración.