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09 de Jul de 2020

Cine

La trascendencia del teatro en el cine, más de cien años a la cabeza del entretenimiento

Más allá de los libros, el teatro y el séptimo arte tomaron sus papeles dentro de la historia cultural del mundo, siendo reconocidos como la base de la preservación de la identidad multicultural y su rol en la evolución humana

'El Fantasma de la Ópera' se ha mantenido en el teatro por más de 30 años.Playbill

Desde la antigüedad el teatro se ha destacado por ser una arista del arte involucrada con todas las partes de un ser humano: su cuerpo, sus emociones y sus pensamientos. En el teatro convergen historias, talentos y creaciones que trascienden épocas, clases socioeconómicas, y da nacimiento a nuevas maneras de pensar y actuar.

De igual manera se podría hablar del cine. Desde los hermanos Lumiére hasta las taquillas con carteles de “Todo vendido”, el llamado Séptimo Arte se ha dedicado a ser una versión diferente de lo que encontramos en un teatro, sin embargo, la esencia se mantiene igual: contra historias con diversión, romance, drama o crítica social.

Con la aparición de los hermanos Lumière, el cine se alzó primeramente como una imitación de la realidad de la época, en vez de incorporar historias o espectáculos que eran la insignia del teatro y lo que gustaba al público. Sin embargo, no fue hasta cuando el cineasta George Méliès dio el paso de incluir un trabajo de guion, actores, vestuario, maquillaje, escenografía y tramoya en las grabaciones. Para cuando la industria cinematográfica estadounidense dio nacimiento a Hollywood, el camino había sido pavimentado por Méliès, sobre todo en lo que tiene que ver con el uso sistemático de la tecnología al servicio del espectáculo.

Así que no es de extrañar que hagamos un recorrido por aquellas creaciones del teatro que dejaron su marca en las adaptaciones para la gran pantalla, aquellas que pensamos que habían nacido de una cámara, cuando el escenario fue su cuna.

'Fences' fue retratada para la pantalla grande en 2016, recibiendo aplausos de la crítica así como su precedente en el teatro.Playbill

Amadeus (1980-1984)

La obra teatral de Peter Shaffer nació el 17 de diciembre de 1980 en su noche de inauguración en el Broadhurst Theatre en Broadway, Nueva York. La trama sigue al genio musical Wolfgang Amadeus Mozart y su rival italiano Antonio Salieri, quien fuera acusado de envenenar a Mozart en 1791 (rumores que no se han confirmado aún).

Cuando Shaffer llegó al teatro con su escrito sobre drama, historia y venganza no fue considerado un “gran éxito” de inmediato. El investigador teatral Eric Grode indicó en su libro The Book of Broadway (2015): “Shaffer se inspiró para escribir la obra por la desconexión entre la música trascendente de Mozart y las cartas vulgares y juveniles que escribió. Pero, por más notable que esto fuera, Shaffer obtuvo mucho más millaje a través del contraste entre la artesanía disciplinaria (ejemplificada por Salieri) y el genio inexplicablemente discutible de Mozart”.

La obra fue uno de los pilares acerca de la reencarnación de genios del pasado en el escenario de aquella época, cuando el teatro llenaba butacas cada noche. Ganó cinco premios Tony y presentó a un joven Ian McKellen (en aquel momento desconocido para EEUU) como Salieri, una Jane Seymour (como Constanza, la esposa de Mozart) y a Tim Curry (como Mozart), dirigidos por sir Peter Hall.

Cuando Milos Forman tomó la historia y la adaptó para la pantalla grande, el resultado salió a la luz en 1984, luego de pasar cuatro meses en Connecticut con Shaffer en lo que llamaron su “cámara de tortura”, los colaboradores sufrieron el bloqueo del escritor, escucharon juntos las piezas de Mozart e improvisaron escenas de la obra. Pero a pesar de que su estreno en el Paramount y Tower East, unos dos años y medio después de su primera discusión, fuera un éxito –siendo protagonizada por Tom Hulce y F. Murray Abraham–, Shaffer aún no estaba convencido de que toda obra teatral pudiera ser retratada en su totalidad a través del cine.

“No acepto la noción de que si una obra [de teatro] tiene éxito, tiene que convertirse automáticamente en una película”, expresó el dramaturgo a The New York Times en 1984. Forman, por su parte, dijo que “debe haber una manera de convertir cualquier obra en una película”. Ambos puntos de vista siguen reflejando la precisión con la que ambas industrias ven las adaptaciones en sus escenarios, sea frente a una audiencia en vivo o las cámaras.

'Amadeus' se alzó como una de las mejores representaciones de genios musicales en el teatro y el cine.Ian McKellen

Fences (1987)

Otro éxito nacido en el Circuito Broadway fue la obra de August Wilson, Fences (Barreras, en su traducción al español) en marzo de 1987. Wilson escribió una obra repleta de exposición social, pero también cubierta con dosis de amor familiar y la lucha por lograr los sueños. Centrada en la historia del recogedor de basura Troy Maxson (interpretado por James Earl Jones), la obra logró obtener cuatro premios Tony (uno por mejor obra) y un Pulitzer, por teatro.

Como recoge Grode, la obra fue una mirada a los inicios de 1900 y del marcado racismo en Estados Unidos. Maxson, quien fuera un exitoso beisbolista en la Liga de Negros de aquel entonces, recuerda sus días de gloria cuando su hijo crece para ser una promesa del atletismo, lo que hace crecer en su padre celos y resentimientos que llevan grandes consecuencias. Su esposa, Rose, le hace ver que la paternidad no es sencilla, pero sobre todo es importante no repetir los errores de sus padres.

En 2016, Wilson fue llevado a la gran pantalla con una película homónima dirigida y protagonizada por Denzel Washington /como Maxson) y Viola Davis (como Rose). El trabajo de llevar esta obra al cine fue galardonada por recibir cuatro premios Oscar y dando una estatuilla a David por su papel como la esposa abnegada y apasionada por su familia, un rol que había llevado a cabo la actriz Mary Alice casi 20 años antes y que había sido descrito como: “Un rol extremadamente difícil que puede ser fácilmente eclipsado por su coestrella”.

El Fantasma de la Ópera (1988-2004)

Christine Daaé (Sarah Brightman), una chica que sueña con ser la protagonista de la Paris Opera House en 1881 se enamora de la voz de su misterioso entrenador vocal hasta que descubre al hombre detrás de la máscara. Una de las representaciones más valiosas del teatro musical de la historia, El Fantasma de la Ópera fue creado por Andrew Lloyd Webber, Charles Hart y Richard Stilgoe, protagonizada por Michael Crawford. Basada en la novela homónima de Gaston Leroux (1901), la obra se destacó por ser una ópera, sin intermisiones de diálogos como los musicales comunes y por tocar un tema de romance misterioso, así como peligro en los desagües parisinos. En cuanto a su trascendencia en el entretenimiento, la obra de Webber tomó la batuta frente a su principal rival: Chicago.

Con más de 30 años de producción ininterrumpida en Broadway hasta 2019, la longevidad de la obra no ha menguado su importancia cultural ni su popularidad. En el lado cinematográfico, su versión de 2004 protagonizada por Gerard Butler como el Fantasma y Emmy Rossum como Daaé recibió buenas críticas y mantiene un 84% de aprobación en el sitio Rotten Tomatoes. Aún cuando la película fue supervisada por Webber, es uno de los mejores ejemplos entre la unión de tabla y pantalla.

In The Heights (2008-2011)

Más cercano a la actualidad, el dramaturgo y letrista Lin-Manuel Miranda ha destacado en el teatro por su colaboración en la musicalización de diversas obras musicales en Broadway, así como su trabajo en películas de Disney como Moana (2016) y El Regreso de Mary Poppins (2018). Su representación latina en la industria teatral inició en 2008 cuando abrió su primera producción en el circuito neoyorquino: In The Heights (título original), una historia que aglomera un grupo de vecinos en el barrio de Washington Heights, en Nueva York.

Contado con un elenco donde la mayoría era de ascendencia latina (o de nacimiento), figura la historia de Usnavi (interpretado por Miranda), quien busca salir del barrio para regresar a “su tierra”, República Dominicana, mientras cuida de su primo Sonny y del resto de amigos de la comunidad. La mezcla de música caribeña y latinoamericana con la implementación de rap y hip-hop (y un guion en español e inglés) hicieron a Miranda merecedor de 13 nominaciones al premio Tony y obtener la estatuilla a mejor obra musical en 2012, luego de haber cerrado en 2011.

En 2020 la agenda estaba clara: se presentaría una versión para la pantalla grande con casi todo el elenco de la producción original, con Anthony Ramos como Usnavi. Sin embargo, la crisis creada por el coronavirus en la industria cinematográfica estadounidense obligó a retrasar el estreno hasta el verano de 2021; aun así Miranda explicó al medio Variety: “Todo está listo para la experiencia”. Siendo una de las pocas obras significativas del lado latino de los inmigrantes de primera generación en EEUU, In The Heights se une a historias como West Side Story (1961), donde se habla el conocido “spanglish” y se desarrollan temas como la búsqueda de la identidad más allá de la nacionalidad, el amor, la diversión y la cultura fuera de Estados Unidos.