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25 de May de 2020

Cultura

Cómo tomar un buen vino

Regresando al tema conductor de este espacio: el vino blanco por copas normalmente siempre es servido en la temperatura correcta. Pero m...

Regresando al tema conductor de este espacio: el vino blanco por copas normalmente siempre es servido en la temperatura correcta. Pero me gustaría dar un consejo a mis colegas, para incrementar la venta del vino blanco éste debe servirse a temperatura inferior a lo que se está haciendo. La recomendación, tal vez, suene loca, pero hace que la gente tome más, porque al estar más frío pasa mejor y apetece una segunda copa. Es cierto que algunas características del vino van a desaparecer o camuflarse a esas temperaturas pero, al gusto mío, esas temperaturas, de 0 centígrados a 6 centígrados, vuelven el vino superagradable al paladar y refrescante a la vez. En realidad, cada uno en su casa debería hacer lo mismo, pero sé que quien tiene que pagar la cuenta no estará del todo feliz. Ésta va subir, pero les prometo que la experiencia me dice que se disfruta más de los vinos blancos cuanto más fríos estén.

En cuanto a la selección, de verdad, que en pocas ocasiones me he sentido disgustado. Es quizás en la variedad en que cada establecimiento se acerca más a su imagen a la hora de ofrecer este producto. Si bien al servir un vino frío casi nunca se puede sentir uno ofendido por la falta de aroma o de bouquet, casi siempre suelen ser o más secos o más dulces de lo esperado, pero nunca desagradables. Con la cava y la champaña es corriente en estas latitudes que la gente le añada hielo a la copa, sobre todo a la champaña, desvirtuando así totalmente el sabor, aroma y color de la misma. Mi consejo es servirse menos cantidad y más a menudo para así preservar las características del producto. Hay que considerar también que así como en el vino blanco la cava y la champaña deben servirse lo más cercano a 0 grados. De nos ser posible, aconsejo que añadan sal al hielo de la cubetera y que bajo ningún concepto retiren la botella de la hielera, nada más que para servirse.

Si hay un problema de consumo con los vinos blancos, es que estos son, en la mayoría de los casos, consumidos lejos de las fechas en que están en su mejor momento. Eso provoca que estén, a veces, ligeramente e incluso altamente oxigenados. Es decir, ya han perdido muchas o pocas de las características que el bodeguero y enólogo dispusieron al embotellarlo. Este fenómeno se da en aquellos vinos que no se añejaron en barrica de roble y que tienen más de tres años desde el momento de su cosecha.Lo aconsejable en un vino blanco normal es consumirse dentro del mismo año de su embotellamiento o como máximo al tercero. En el mercado panameño hay infinidades de ofertas de vino blanco no añejado, en barrica de roble, y que no están en las mismas condiciones en que fueron embotellados.