30 de Sep de 2022

Cultura

Sexo: Lujo o necesidad

M ucho se ha escrito sobre el sexo y, ofrecer una definición real y verdadera, es bastante complejo. Se podría decir que el sexo humano ...

M ucho se ha escrito sobre el sexo y, ofrecer una definición real y verdadera, es bastante complejo. Se podría decir que el sexo humano es un comportamiento que produce placer, pero a veces puede ser fuente de inhibiciones. ¿Que es indispensable para la procreación, aunque esta idea se ha abandonado, debido a los anticonceptivos y a la fecundación in vitro? También se podría definir como una forma de expresar afecto y amor, pero estos sentimientos no siempre están asociados a la expresión sexual debido al comercio del sexo, o a la forma de evadir el tedio o por un precepto matrimonial que puede desembocar en la rutina general y progresiva.

Del mismo modo, la sexualidad es una realidad que impregna la vida cotidiana, que impulsa tanto al amor como a las formas de ofensas más violentas; que perturba los insomnios de los adolescentes y alegra la senectud; que incrementa las ventas por publicidad y que es usada como arma de seducción o, como arte grosero o sutil. Algo que, a lo largo de los siglos, ha sido ordenado, reprimido o utilizado como mito de libertad. Por todo esto, me es difícil encontrar una definición que abarque lo que es realmente el sexo humano.

En cuanto a su dimensión psico-social, desde niños se adoptan pensamientos y conductas hacia el sexo que vienen conformados por las actitudes familiares y escolares. Por ejemplo, los nombres, los vestidos y los juegos revelan la identidad del hombre y la mujer. Por otra parte, las diversas culturas y estamentos sociales regulan el sistema de valores éticos y morales que afectan los comportamientos sociales de manera diferenciada, de modo que difícilmente tienen validez universal. Lo que en algunas épocas parecía inalterable, < entiéndase el sexo como procreación o la consideración patológica que tenía la masturbación> hoy día es otra realidad. Lo mismo sucede con la homosexualidad, que en ciertas sociedades es normal, pero en otras es una total desviación.

Como observa, hemos pasado de la negación, el ocultamiento y la prohibición, a una mayor permisividad, obsesión y, a un exceso de marketing clandestino que ha banalizado este comportamiento y, quizás, ha hecho olvidar lo importante que es una adecuada educación y asistencia sanitaria en este tema.me atrevo a decir que el sexo con amor real y verdadero, se ha de convertir en un lujo necesario.