27 de Sep de 2022

Cultura

Hágalo usted mismo

L os expertos aseguran que la crisis económica va para largo. Por eso hay que apretarse el cinturón y controlar el gasto como nunca. En ...

L os expertos aseguran que la crisis económica va para largo. Por eso hay que apretarse el cinturón y controlar el gasto como nunca. En coyunturas difíciles como la actual hay sectores sin embargo, que resultan beneficiados, como por ejemplo, las grandes superficies de productos de bricolaje y mobiliario que nos los venden por piezas para que los montemos en casa siguiendo manuales de instrucción en ocasiones complicados.

La célebre frase pronunciada por el célebre humorista Groucho Marx en una de sus delirantes películas es una crítica feroz a la vana suposición por parte de quienes nos venden un producto con manual de uso de que todos estamos capacitados para saber manejarlo a la primera.

Uno de los que más partido sacan es el de las grandes superficies —también les llaman “centros comerciales temáticos”— dedicadas al comercio de productos de bricolaje y mobiliario, que nos los venden por piezas para que los montemos en casa siguiendo manuales de instrucción en ocasiones llenos de lagunas y nada fáciles de interpretar.

EL MULTIMILLONARIO KAMPRAD

El sueco Ingvar Kamprad, propietario de la cadena de tiendas de muebles y objetos de decoración Ikea, es el hombre más rico de Europa, con un patrimonio de 31.000 millones de dólares, de acuerdo con la última lista elaborada por la revista Forbes.

Ikea está considerado líder en el mercado de la distribución de mobiliario y de objetos de decoración para el hogar. En el ejercicio de 2007 la facturación fue de 5.445 millones de dólares en las 260 tiendas que posee y que están distribuidas por 36 países.

A veces estos negocios que van de transparentes y ecológicos ocultan no obstante prácticas oscuras determinantes de sus beneficios.

Las tiendas de comercio justo de la organización no gubernamental Oxfam lanzaron en Bélgica, en marzo de 2007, una campaña que ponía en duda la imagen de Ikea como "compañía ética con dimensión humana".

ATENCIÓN SOBRIA

Uno de los secretos del éxito de compañías como Ikea radica en una gran sobriedad en lo que se refiere a atención al cliente. En este tipo de tiendas ponen a disposición del consumidor enormes carritos en los que colocar los productos que se ofertan, muchos de los cuales pesan lo suyo y requieren de ayuda para trasladarlos hasta las líneas de caja.

Suelen ser muebles de diseño lineal, muy escandinavo y reflejo de una forma de vida influida por los ascéticos preceptos calvinistas. Son productos prácticos y cómodos aunque elaborados con materiales baratos, lo cual determina su corta vida.

En este tipo de establecimientos enormes hay que saber orientarse y saber elegir el pasillo donde están las piezas del mueble u objeto decorativo que pretendemos llevarnos a casa.

Es conveniente consultar previamente los catálogos, que suelen costar un dólar, y comprobar que hay existencias pues los mobiliarios más atractivos suelen agotarse pronto y cuando acudes a los puntos de información de la tienda para saber cuándo van a recibir nuevas remesas suelen decirte que lo ignoran.

Casi todos los productos se venden embalados por piezas incluyendo instrucciones más o menos detalladas para el montaje, que en ocasiones se convierten en verdaderos “puzzles” para los animosos clientes empeñados en decorar sus casas al menor costo posible.

SERVICIOS ADICIONALES

Las preguntas más frecuentes de los clientes de este tipo de establecimientos se refieren a cómo llevar los muebles a casa si no caben en el coche. La respuesta está en la contratación de un servicio de transporte o en el alquiler de la furgoneta, con lo cual el precio competitivo del producto adquirido empieza a dejar de serlo.

En los catálogos y anuncios de las tiendas de “Hágalo usted mismo” se asegura que los productos son muy fáciles de montar y que no se precisa de herramientas especiales pero hay muebles demasiado complicados que precisan de la intervención, no del niño de cuatro años de Groucho Marx, sino de un amigo, familiar o vecino habilidoso que ayude en la entretenida tarea.

Pero cuando no se dispone de ayuda desinteresada próxima estos centros comerciales temáticos te ofrecen servicios de montaje profesional adicional “a precios asequibles”. Sin embargo, en la red proliferan en los últimos tiempos avisos de montadores independientes que se ofrecen para instalarte los muebles “más barato que en Ikea o en Leroy Merlin”.

Los muebles más fáciles de montar suelen ir acompañados de un croquis en el que se ilustran los pasos a seguir. Incluyen también los tornillos necesarios y unas pequeñas llaves para ajustarlos una vez introducidos en la ranura.

Hay que tener cuidado con no perder los tornillos, o dañarlos durante el montaje, porque en ocasiones son demasiado específicos y no se siempre se encuentran en ferreterías.