Pedro Urruchurtu: ‘No vamos a parar hasta liberar a todo el país’

  • 02/02/2026 00:00
El opositor venezolano relata los más de 400 días que permaneció encerrado en la embajada de Argentina en Caracas, denuncia que el asilo fue convertido en “una cárcel” por el régimen de Nicolás Maduro y sostiene que la oposición, liderada po María Corina Machado, no renunciará hasta lograr la liberación del país y la restitución del orden democrático

Los más de 13 meses que Pedro Urruchurtu estuvo cautivo en la embajada de Argentina en Venezuela no lo quebraron. “La convicción que tenemos es firme y no nos vamos a detener hasta liberar a todo nuestro país”, expresó el director de Relaciones Internacionales de María Corina Machado, en entrevista exclusiva con La Estrella de Panamá.

El politólogo recibe a este diario para hablar sobre su “encierro” en Caracas, el futuro de Venezuela y la reacción de la comunidad internacional ante la caída del dictador Nicolás Maduro.

Han pasado casi nueve meses desde que usted y otras cuatro personas del equipo de Con Vzla fueron extraídas de la embajada de Argentina en Venezuela, tras pasar más de 400 días encerrados. ¿Cómo recuerda esa experiencia?

Es una situación difícil. Cuando uno busca refugio en una embajada, lo hace pensando que es un sitio seguro, donde no te va a pasar nada, pero el régimen la convirtió en una cárcel.

Llegamos a un punto crítico en el que no teníamos agua, medicinas ni comida.

Querían quebrarnos y, por extensión, quebrar el liderazgo de María Corina Machado y de nuestro presidente, Edmundo González Urrutia, pero eso no pasó.

¿Por qué no pasó?

Ningún venezolano va a ser libre hasta que Venezuela sea libre. Tenemos la convicción muy firme en lo que creemos y no vamos a parar hasta liberar a todo el país.

¿No es paradójico que en Caracas se les haya violentado a usted y a otras cuatro personas el derecho de asilo político que establece la Convención de Caracas?

Lo que pasó en esa embajada representa un precedente peligrosísimo: el uso de una embajada como prisión para un secuestro. Es allí donde el derecho internacional también tiene que aprender a dar respuestas.

A nosotros nos marcó mucho esa experiencia, nos cohesionó más y confirmó que estábamos haciendo lo correcto. Nuestra vida corrió riesgo, pero lo volveríamos a hacer, porque peleamos por algo más grande que nosotros.

Usted habla de derecho internacional. ¿Cómo evalúa las críticas de aquellos líderes que ven en el operativo Resolución Absoluta, que desarrolló Estados Unidos, una violación a ese derecho?

Lo primero es darle las gracias a la administración de Donald Trump por ese operativo (...). Yo entiendo ese debate, pero para nosotros queda muy claro que el régimen era el que violaba todo convenio internacional, y lo vivimos en carne propia dentro de esa embajada.

Creo que es importante recordarles a todos los que argumentan que los venezolanos son los que debieron liberarse a sí mismos que ya lo intentamos todo.

La última vez fue en la elección del 28 de julio de 2024, cuando el régimen terminó con cualquier vía democrática para resolver este conflicto.

El régimen es una estructura criminal y es bueno que sea tratada de esa forma. El discurso de que los venezolanos tienen que hacer todo para liberarse a sí mismos es insuficiente.

Dentro de esa “estructura criminal”, ¿qué es Delcy Rodríguez hoy en día?

Es lo que queda del régimen y parte integral de la estructura represiva de esa dictadura.

¿Tiene un papel que jugar en la reconstrucción de Venezuela?

No es realista asumir que una transición a la democracia y una reconstrucción democrática puedan hacerse con quienes destruyeron la democracia.

Delcy es una figura a la cual Estados Unidos le ha dado una instrucción muy precisa: desmantelar la estructura criminal, desmantelarse a sí mismo el régimen, y dependerá de ella si lo cumple o no.

Lo que queda claro es que no va a haber una transición sostenible en Venezuela hasta que se libere a todos los presos políticos, se termine con la represión y se reconozca al liderazgo legítimo escogido por los venezolanos.

¿Se puede desmantelar ese régimen?

El hecho de que esté hoy aquí, hablando contigo, evidencia que el régimen está fracturado. Hay muchos quiebres y ya hay un mensaje claro sobre qué es lo que puede pasar si no cooperan.

El secretario de Estado de Estados Unidos dijo que ellos no ven a Delcy Rodríguez a largo plazo porque ella no es garantía de seguridad en lo absoluto.

¿No se corre el riesgo de que una facción del régimen decida utilizar las armas y reaccionar de manera violenta?

No existe riesgo de conflicto porque somos una sociedad unida, en la que más del 90% espera una transición a la democracia. Lo único que falta es eliminar ese aparato del terror.

Yo entiendo que existe la tentación de intentar comparar lo que pasa en Venezuela con lo que pasó en otras naciones, pero en nuestro país hay tres cosas que impiden la vía de la violencia y el caos: una sociedad unida, un liderazgo legítimo y democrático, y un ADN democrático. Los venezolanos no han dejado de luchar por la democracia.

El caos solo lo puede ocasionar el régimen y, con lo que vimos el tres de enero, queda claro que no será capaz de eso.

Hay quienes apuntan a que el gobierno de Trump solo está interesado en el petróleo venezolano y no en un legítimo deseo de democracia y libertad. ¿Esto es así?

Ese discurso me llama la atención, porque no es como si Rusia o China estuvieran en Venezuela buscando tequeños o arepas. Ellos están allí por los recursos.

El problema no son las relaciones que busquen beneficio económico y desarrollo para ambas partes, sino hacer que esas relaciones sirvan para una visión de Estado a largo plazo.

Hay quienes plantean que Venezuela debe pasar por otro proceso electoral una vez se concrete la salida del régimen. ¿Cree usted que debe ser así?

Nosotros hemos sido muy claros en que queremos que se respete la soberanía popular, y los venezolanos ya eligieron a Edmundo González como presidente.

Evidentemente, sabemos que Venezuela va a pasar por un proceso de reinstitucionalización, en el que habrá que relegitimar cargos y poderes; en fin, una serie de instancias en las que habrá que tomar decisiones con respecto al tema electoral.

Pero el punto de partida es que hay un presidente electo y nosotros no podemos renunciar a lo que ya la gente eligió.

¿Qué papel va a jugar la diáspora en el futuro que ustedes desean para Venezuela?
No podemos olvidar que lo que hizo el régimen con la diáspora fue intencional. Paradójicamente, la expulsión de ocho millones de compatriotas ha generado que esa fuerza se haya formado y consolidado como una gran fuerza ciudadana.
Nosotros queremos que esa diáspora vuelva, porque la necesitamos para reconstruir el país. Ese es el mensaje. Nuestra idea es abrir más espacios de representación parlamentaria para que esa diáspora pueda formar parte del nuevo país.
A su vez, es vital que se haga una reforma importante que permita facilitar el retorno a casa y otorgar documentación básica a tantos venezolanos que hoy no tienen acceso a cédulas o pasaportes porque el régimen se los ha negado.
Hay tanto por hacer, y la diáspora venezolana será esencial en ese proceso. ¿Qué opinión le merece el premio Nobel de la Paz otorgado a María Corina Machado?

Creo que eso se notó cuando le informaron que había ganado el reconocimiento y dijo que era un galardón que pertenecía a todo el movimiento, no solo a ella.

Ese premio no es solo para María Corina; es un acto de reivindicación moral para tantas heridas que el régimen le ha causado a la sociedad venezolana.

¿Qué piensa del gesto de entregarle la medalla a Donald Trump?

Como lo dijo María Corina, es nuestro mejor aliado, nuestro principal aliado. Se la merece.

Nos ha ayudado y, si está contribuyendo a construir una Venezuela libre, segura y próspera —que a su vez aporte a un hemisferio libre, seguro y próspero, en paz—, entonces sí: es parte de un gesto de reconocimiento a un rol y una labor con los que nosotros definitivamente estamos de acuerdo.

¿Usted considera que, si Venezuela es libre, esto puede tener eco en otras dictaduras de la región, como Nicaragua o Cuba?

Absolutamente. No tengo la menor duda de que la libertad de Venezuela va a significar —como lo dijo María Corina el otro día— una especie de muro de Berlín que va a caer y que va a favorecer también a los pueblos oprimidos de Cuba y Nicaragua, porque ellos también se liberarán y tendremos una región segura, próspera y libre, sin amenazas criminales.

Nosotros queremos convertir a Venezuela en el hub energético de las Américas y para eso necesitamos socios confiables y Estado de derecho.

Nació el 8 de octubre de 1990 en Caracas, Venezuela (edad 35 años).
Politólogo
Activista político
Profesor universitario
Director de Relaciones Internacionales de María Corina Machado
Pedro Urruchurtu
Politógolo
Es importante recordarles a todos los que argumentan que los venezolanos son los que debieron liberarse a sí mismos que ya lo intentamos todo”
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