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21 de Jan de 2021

Cultura

Realmente bellas

E sta frase, que ha sido acuñada como el slogan del reality show Señorita Panamá 2009, tiene una ingerencia poderosa, el rango de concep...

E sta frase, que ha sido acuñada como el slogan del reality show Señorita Panamá 2009, tiene una ingerencia poderosa, el rango de conceptos que abarca es amplio e interesante. Como jurado, me lleva a años anteriores donde la frase que se pronunciaba en los corredores y bambalinas del certamen era la búsqueda de la belleza integral.

En algún correo que recibí en estos días, una lectora me comentaba que no le gustaba el show porque antes las misses eran como diosas y el público las adoraba. Que fueran imperfectas, o no lo suficientemente cultas era algo que la gente ignoraba y era mejor así.

Lamento estar en desacuerdo. Para los fieles al MISS, el certamen debe mantener sus antiguos parámetros y no exponerlas tanto. Eso puede ser.

Pero es innegable que verse sometidas, semana tras semana, a la presión de hablar en público, ofrecer pasarelas en traje de baño donde se ven sus mejoras producto de la disciplina y el esfuerzo, verlas bailar en grupo con coreografías montadas un día antes, etc., etc., las fortalece, las entrena, les da escenario y las prepara emocionalmente para lidiar con el rechazo y las críticas, y a manejar con sobriedad la admiración de sus fans.

Jamás se podrá satisfacer a todo el mundo. Yo como jurado quisiera que cada programa de dos horas sea de diálogo entre las chicas y nosotros los de la mesa de puntajes. Algunos preferirían el show a puerta cerrada, otros adoran ver barras.

Lo que sí puedo declarar con toda la seguridad del caso es que las chicas premiadas con una corona y las finalistas estarán más que preparadas para ir a cualquier certamen de belleza del mundo y aprenderse coreografías en un par de horas, estar desfilando y ensayando maratónicamente sin desfallecer, tener una disciplina corporal tal que les permita mejorar en corto plazo, sabrán contestar preguntas inesperadas con control, y enfrentar las altas y bajas de los concursos.

Por qué tantos retos que parecen no tener que ver con una Miss? Acumular periódicos para reciclar, saber cuántos pares de tembleques lleva la pollera, escalar una pared, enrollar un maki japonés, etc., etc.

La razón es simple: habilidad, saber salir del paso, proponerse cosas, trabajar en equipo por una meta en común, mirar hacia dentro de nuestra cultura y de las otras. Las candidatas representan no sólo a las mujeres jóvenes de Panamá, representan a la generación de hoy, la gente que en unos 3 a 6 años serán quienes manejen los mandos medios del país.

Con este horizonte, ¿cómo no exigirles? Hoy en día una reina de belleza es bastante más que eso y la manera cómo se maneja, cómo se involucra en labores sociales, cómo sepa reflejar su cultura ante el mundo y cómo sepa absorber los conocimientos que tendrá a su alcance al viajar y representar al país ante otras culturas y que sea una dama gentil es tan importante como tener un cuerpo de medidas perfectas, tonificado, firme, y una cabellera reluciente.

El ejemplo ideal es, como siempre, Justine Pasek. Nuestra Miss Panamá que llegó a ser Miss Universo y es considerada dentro de la organización internacional como una excelente persona, mujer, miss, ser humano. Es respetada no solo por su belleza, sino por su estilo, inteligencia, don de palabra, suavidad y cortesía.

Una reina no es una diva, es una Reina. Y las reinas son gentiles, humildes, cordiales, sensibles, inteligentes, cultas, bellas. Jennifer López, Britney Spears, Pamela Anderson, Paris Hilton, divas. Angelina Jolie, Charlize Theron, Reinas.

Aún faltan semanas para tener un resultado final en el certamen tipo reality show , sin embargo, se puede ver backstage cómo el desenvolvimiento de unas chicas es de reina y el de otras con algo de divas: algo natural que se irá corrigiendo con el paso de los días.

Por lo pronto solo nos queda ver capítulo a capítulo quién deja más en el escenario y cómo van encontrando su propia luz, la luz que las llevar a la corona.