23 de Feb de 2020

Cultura

La Maternidad

M i inspiración para escribir sobre este tema: yo misma y las decenas de mujeres que se han inscrito en mi concurso para ganarse un make...

M i inspiración para escribir sobre este tema: yo misma y las decenas de mujeres que se han inscrito en mi concurso para ganarse un makeover (cambio de look). Recuerdo que inicié mi embarazo con un exceso de peso de unos 5 kilos. Luego estuve bastante descompuesta unas 8 semanas. Luego me sentía genial pero estaba hinchada. Mis energías desbordaban y mi ilusión también, aunque ya yo parecía una ballena. Luego di a luz. Pero mi panza seguía como de 7 meses de embarazo. Me senté 6 meses a dar pecho de manera disciplinada y sacrificada? sacrificio que vino con dulces, batidos, galletitas y cero ejercicios. Creo que estaba más gorda a los meses de dar a luz que cuando mi embarazo finalizó. Y la fiesta duró un año entero.

Durante las fechas de mareos y descompostura, hinchazón, aspecto cetáceo posparto, lactancia y frescura? nunca me vi muy bien. Algunas veces me vi bastante mal. Nada me quedaba bien y cuando me vi en la tele, no me reconocí. Finalmente toqué fondo y mientras escribo esto he regresado a mi estado normal y me siento y me veo bien. Asimismo me escriben jóvenes madres que se han descuidado mucho después de uno o más embarazos. Es difícil volver sobre nuestros pasos y recobrar el físico de antes. No ayuda mucho la moda: los pantalones a la cadera y ajustados son fatales. Los tops de lycra o algodón elastizado, espantosos. Las llantas sobresalen por todos lados. La ropa ajustada engorda espantosamente. Esto deprime a cualquiera.

¿Qué hacer entonces? Bueno? lo primero es esa decisión interna que, como dije, llega cuando tocamos fondo: hacer ejercicios, reducir la ingesta de calorías y comenzar a vernos bien. Una vez tomada la decisión, el resultado tomará meses en notarse, pero desde ya la actitud debe cambiar. Debemos arreglarnos, usar color, hacernos el color y el peinado, maquillarnos, activar nuestra rutina.

Nada de esto debe verse como tiempo robado a los hijos o tiempo que no tenemos. Es elemental que entendamos que si no nos dedicamos tiempo de calidad a nosotras mismas, la depresión nos asaltará.

Los hijos se sienten orgullosos de tener una madre bella, bien cuidada, sana, activa, sonriente, glamorosa. Esta es otra manera de darles amor y alegrías a los hijos.

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