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03 de Mar de 2021

Cultura

Con el viento a su favor

Una bruma resplandeciente envuelve el interior del Teatro Balboa. Una figura femenina se mueve a contraluz sobre el escenario. Sus movim...

Una bruma resplandeciente envuelve el interior del Teatro Balboa. Una figura femenina se mueve a contraluz sobre el escenario. Sus movimientos están cargados de vigor y sensualidad. Vestida con una ceñida blusa, bufanda y pantalón negros, la mujer extiende unas de sus manos sobre su morena anatomía, mientras con la otra sostiene el micrófono. Más que interpretar un tema de Lupita D´Alessio, pareciera como si estuviera viviendo cada estrofa, como si sufriera a la par con la mujer que es abandonada por su pareja. “Hay algo de teatro en todo esto”, explica Yamilka Pitre, una de las finalistas de la versión este año de “Vive la Música Live”, programa transmitido por TVN.

Antes de ingresar a esta competencia, cuyo ganador será dado a conocer el próximo miércoles en un espectáculo que será transmitido a partir de las 9:00 p.m., Yamilka había tenido la oportunidad de exhibir su talento sobre el escenario durante los cuatros años que estuvo recluida en el Centro Femenino de Rehabilitación por el delito de tráfico internacional de drogas. En el 2006 tuvo la oportunidad de participar en el musical “Detrás del muro”, creado por Cristóbal “Toby” Muñoz y María Cecilia Triana. El montaje está inspirado en cuatro historias, entre las que se encontraba la de Yamilka, que narró los sucesos que la pusieron tras las rejas.

Esta experiencia también marcó su debut como compositora. La canción titulada “Un día más”, una de las piezas que conformaba el musical, fue escrita por Yamilka pensando en su madre.

A pesar de que asegura que nunca se ha enamorado, es capaz de escribir canciones de corte romántico. “Escribo pensando siempre en algún artista, como puede ser, Ednita Nazario, por ejemplo. Tengo alguito para Sandra Sandoval y también para Manuel Araúz”, comenta quien le gustaría ser recordada, más allá de su participación en “Vive la música Live”, como una talentosa cantautora.

El hecho de pararse sobre las tablas en una prisión le ayudó a recapacitar sobre su vida y le concedió “la experiencia y el valor necesarios para enfrentarse a un público”. “A pesar de lo que la gente cree, yo soy un manojo de nervios. Me sudan las manos, tiemblo, me arrodillo a rezar cinco veces antes de cada presentación. Pero cuando piso el escenario entro en otra dimensión, me transformo”, explica mientras exhala, evocando tal vez la paz que la invade cuando se sube el telón.

Este dominio escénico no es gratuito. Ha sido ganado a base de esfuerzo y perseverancia. Con el propósito de poder concentrarse en su evolución vocal y no en su físico, Yamilka adelgazó 30 libras antes del comienzo de “Vive la Música Live 2009”. Asimismo, tomó clases de “sensual dance” en una academia. “Cuando hice “Detrás del muro” era otra mujer. Mucha gente que me vio en ese tiempo no me reconoce ahora”, señala quien pasó su infancia en las comunidades de Veranillo y Mano de Piedra, en Panamá, y el poblado de Bugaba, en Chiriquí.

Su amigo, el vocalista Tony Cheng, le ayudó a prepararse para la competencia, en la cual, a lo largo de 10 meses, nunca ha sido sentenciada, a diferencia del resto de sus compañeros, incluyendo a Rafael Moreno, quien la acompañará en la final. “La meta queda a la misma distancia para todos, pero las rutas son diferentes. Aquí todos tienen un talento impresionante. Yo creo que he viajado con el viento a mi favor, un viento impulsado por la manos de Dios”, afirma la ex integrante del coro de la Iglesia Cristiana “Fuente de poder”, en el que cantó entre los 15 y los 18 años.

En la iglesia, Yamilka pudo poner en práctica lo aprendido en el hogar. Su padre, Edgar Pitre, cantó brevemente para los célebres combos nacionales. Guiada por su progenitor, de quien destaca que poseía “una voz angelical”, empezaría a escuchar artistas como Celia Cruz, Héctor Lavoe, Olga Tanón y Milly Quezada, entre otros. Aclara que, a pesar que ha interpretado diversos géneros musicales a lo largo de “Vive la Música Live”, lo suyo es la música tropical.

Fue precisamente una pieza con ritmos tropicales la que representó el mayor desafío para Yamilka a lo largo del certamen musical. Recuerda que cuando le tocó interpretar el tema “Luna Nueva”, de la artista panameña Erika Ender, se encontraba enferma, por lo que “no daba con la canción”. “Yo me arrodillé y le dije a Dios: “Bueno, ya me toca salir. Ayúdame”. Cuando salí al escenario se me quitó la fiebre, el dolor, todo se me fue y me entregué al público”, rememora la artista.

UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD

Al mirar hacia atrás, a los años que pasó en prisión, Yamilka reflexiona sobre los desaciertos que la pusieron tras las rejas. “Nunca he sido una delincuente. La cárcel es algo que le puede pasar a cualquiera. Reconozco que sí soy culpable de lo que pasó, por no saber alejarme a tiempo de las amistades que no me convenían”, razona al tiempo que agradece a Dios por no permitir que su corazón se endureciera como consecuencia del cautiverio.

Un día uno de sus amigos le pidió que le hiciera el favor de llevarle 40 dólares a una muchacha. Lo que Yamilka desconocía era que este “extranjero, que dormía en diferentes hoteles” y que al parecer le había dado un nombre falso, era en realidad un narcotraficante. La mujer a la que debía darle el dinero había sido enviada por él a los Estados Unidos, con el propósito de ingresar narcóticos a ese país.

Al parecer el hombre sospechaba que era vigilado por las autoridades, por lo que envió a Yamilka a reunirse con la “mula”. Al final, las aprehensiones del criminal quedaron confirmadas: la mujer con la que trabajaba estaba cooperando con agentes de narcóticos para lograr su captura. A pesar del testimonio de la muchacha que había recibido el cargamento de droga, quien afirmó no conocer a Yamilka, las autoridades establecieron que esta última era la autora intelectual del plan delictivo.

La experiencia fue nefasta para Yamilka, quien a los 19 años se encontró privada de su libertad, sin esperanza de conservar su trabajo en la cadena hotelera Decameron, ni de finalizar sus estudios universitarios. “Perdí cuatro años de mi vida. Cuando salí de prisión pensé que iba a trabajar barriendo calles. Fue entonces cuando me percaté de que tenía que reinventarme”, manifiesta.

A pocos días de disputar una final en uno de los programas más populares de la televisión panameña y con varias ofertas para grabar su primer álbum, Yamilka parece haber dejado el pasado atrás. “Yo tomé mi segunda oportunidad y me estoy aferrando a ella con todo, con las uñas, con los dientes, con los pies”, proclama sabiéndose ganadora de antemano, independientemente de qué decida el público la noche del miércoles.