20 de Feb de 2020

Cultura

No sólo es biológica

AL TENER. en cuenta las tres dimensiones que abarca la sexualidad (reproducción, placer y comunicación) resulta fácil comprender que viv...

AL TENER. en cuenta las tres dimensiones que abarca la sexualidad (reproducción, placer y comunicación) resulta fácil comprender que vivimos la sexualidad, no para tener descendencia, sino para comunicarnos y/o relacionarnos, y de esta manera obtener satisfacción con aquellas personas que nos rodean. La reproducción, y por ende el acto sexual, es una función secundaria de la sexualidad. A lo largo de la vida, tenemos una capacidad reproductiva que puede ser efectiva o no según las posibilidades biológicas, psicológicas y sociales de cada uno. Cada cual tiene el deseo libre y responsable de tomar la decisión de tener descendencia o no, lo que hace que la sexualidad sea independiente de la reproducción.

Por otro lado, el placer lo obtenemos a nivel psicológico por medio de las emociones. Cada día tenemos experiencias que nos producen placer o displacer, rechazamos el displacer y buscamos repetir aquello que nos produce mayor satisfacción. Las caricias, los abrazos, los besos, las miradas y las relaciones y vivencias sexuales son eficaces medios para transmitir emociones y sentimientos con un fin en común: el disfrute. El placer es un resultado sano y deseable que buscamos en las relaciones y en la vida común, siendo además, un valor humano que cada uno debe cultivar. Las mujeres y los hombres somos seres sexuados que buscamos de manera constante relacionarnos y entendernos entre nosotros.

Nuestra dimensión social implica aprender a establecer relaciones en un proceso que comienza el día en que nacemos, con nuestros padres y familiares, con los amigos y con la pareja. Estas relaciones son imprescindibles para un sano desarrollo de la personalidad. ©PUBLICACIONES SEMANA