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16 de Ene de 2022

Cultura

Con mirada de mar

A pesar de nunca haber incursionado en la música, la periodista y escritora cubana Emma Romeu fue una de las artistas que visitó Panamá ...

A pesar de nunca haber incursionado en la música, la periodista y escritora cubana Emma Romeu fue una de las artistas que visitó Panamá para participar en la cita jazzística reciente. La novelista presentó "El cangrejito ermitaño", la tercera obra que esta articulista ha promocionado en el marco de este evento musical. Las otras dos son "El rey de las octavas", que Romeu describe como un "cuento biográfico para niños sobre Claudio José Domingo Brindis de Salas", un violinista cubano del siglo XIX que alcanzó fama internacional durante la época de la esclavitud; y "René y el pigmeo de la selva", su primer audiolibro.

Su relación con el festival musical se inició a través de su esposo, Alejandro Rodríguez, un ingeniero de sonido que se desempeña como profesor del Berklee College of Music, una de las entidades foráneas que todos los años participa activamente de las jornadas didácticas que forman parte del "Panama Jazz Festival".

El año pasado, Romeu, quien ha publicado artículos en revistas como National Geographic Magazine y Selecciones del Reader Digest, tuvo la oportunidad de encontrarse con algunos de sus lectores más jóvenes en la V Feria Internacional del Libro de Panamá. "Los niños panameños son muy vivos y simpáticos. Me encanta esa agilidad mental y esa fantasía que poseen", comenta la autora de más de una docena de obras infantiles.

De acuerdo con Romeu, su literatura está marcada por su devoción por el mar, una arraigada pasión que se remonta a su infancia en Cuba. A lo largo de su carrera literaria ha podido combinar sus estudios científicos con el periodismo ambiental, el cual ha practicado en Cuba y México, país al que emigró hacia principios de los noventas. "Yo salí de Cuba hace 20 años con mucho optimismo. Me fui por mis ansias de ver el mundo y por la necesidad económica", rememora mientras sus ojos verdes dejan escapar un resplandor sumergido, el cual hace recordar una tarde junto al mar, una navegación entre manglares.

Manifiesta que al igual que cualquier otro autor de ficción, escribe para "sacar lo que lleva por dentro, solo que adentro tengo mucho que tiene que ver con la naturaleza". Aunque como conservacionista se alegra de que George W. Bush ya no se encuentre en la Casa Blanca, se mantiene escéptica con respecto a lo que pueda conseguir el actual presidente de los Estados Unidos, Barack Obama en materia ecológica, ya que advierte que en aquel "imperio prevalecen muchos intereses económicos".

EL VIEJO, EL MAR Y HEMINGWAY

"La piscina me hace ojitos y no me he podido bañar", lamenta la cuentista al tiempo que mira con resignación la alberca del hotel, mucho más extensa que la de la escuela de natación de las playas de Marianao, en las proximidades de La Habana, a la que asistió durante su niñez. "Durante las clases de natación el ejercicio no se hacía en la piscina, sino que nos ponían a nadar de una punta de la playa a la otra. El profesor iba adelante y nosotros atrás, en mar abierto. Éramos niños marinos", evoca quien se gradúo como geógrafa de la Universidad de La Habana.

Durante sus estudios de oceanografía física en la Academia de Ciencias de Cuba tuvo la oportunidad de explorar las aguas que rodean a la isla. "Atesoré muchas historias durante mis entrevistas con los pescadores de la zona. Por mi inquietud científica yo preguntaba muchas cosas, pero por mi inquietud literaria preguntaba todavía más", señala la autora de libros que abordan temas ecológicos, como por ejemplo "Un bosque para la mariposa monarca", "Mi amigo el manatí" y "El libro azul y otros relatos". Este último recoge las historias que le contaron aquellos que se ganan la vida recogiendo los frutos del mar.

Fue precisamente uno de estos hombres de mar, Gregorio Fuentes, quien le concedió una de las entrevistas más reveladoras en su carrera como periodista. Fuentes, un marino canario que falleció en 2002, fue contratado por el legendario escritor Ernest Hemingway para que capitaneara su barco. Romeu fue a entrevistarlo a la localidad de Cojimar, a siete kilómetros de La Habana, como parte de una asignación para una revista. A lo largo de la entrevista, el que llegó a convertirse en amigo del literato norteamericano compartió con la periodista anécdotas que resultaron de sumo interés, especialmente para una apasionada del mar y de la literatura. "Gregorio fue testigo del encuentro de Hemingway con un pescador mientras navegaban. Este personaje le sirvió de inspiración para escribir 'El viejo y el mar'", indica Romeu, que comparte su apellido con varias figuras destacadas de la música cubana, como es el caso de Antonio María Romeu, el más sobresaliente compositor de danzones de la isla.

Parte de las aventuras del Nobel de literatura y de Fuentes fueron recogidas en una novela infantil titulada "Gregorio y el mar", de la cual se han vendido aproximadamente 100 mil ejemplares. "Hemingway fue un hombre capaz de desarrollar su arte a pesar de la adversidad, de las muchas situaciones personales que le tocó vivir. Como hombre, Gregorio hablaba muy bien de él. Decía que cuando la gente le pedía ayuda, él no les daba dinero, sino un instrumento o herramienta para trabajar. Eso, en el mundo que conocemos hoy, demuestra un gran respeto hacia los demás", manifiesta quien actualmente enseña algunas asignaturas de lengua y cultura en Berklee College of Music.

ESCRIBIR VERSUS NAVEGAR

A través de la entrevista con Facetas, una dinámica Romeu inquiere acerca de la sesión fotográfica que vendrá a continuación, revelando un profundo conocimiento del oficio periodístico. No obstante, hay una pregunta que pareciera dejar sin palabras a esta veterana periodista: ¿qué prefiere, estar sentada en un cuarto, escribiendo en una computadora, o encontrarse en alta mar, sumida en una investigación marina? "Encuentro placer en las dos cosas. El tema es que si tengo mar abierto frente a mi no escribo. Pero al mismo tiempo no puedo parar de crear. Eso es un problema", atina a responder.

Bajo el verde de sus ojos parecen removerse varias historias de marinos, las cuales todavía no ha plasmado en el papel. Años atrás, estudió las corrientes marinas de Cuba empleando botellas con mensajes que lanzaba al mar. Las mismas eran encontradas por los pescadores de la isla. Tal vez los relatos que recogió durante su juventud en el Caribe sean como estas botellas. Solo necesitan ser rescatadas en alguna playa de la memoria para ser luego ser contadas y poder viajar en el mar intemporal e inconmensurable de la literatura.