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26 de Feb de 2021

Cultura

Felipe Berríos y su techo

Finalmente llegue a mi bajada, salí del metro y era un sitio totalmente distinto al que estaba cuando entré. Traté de tomar un taxi pero...

Finalmente llegue a mi bajada, salí del metro y era un sitio totalmente distinto al que estaba cuando entré. Traté de tomar un taxi pero ninguno quiso parar, después me monte a un bus aunque no tenía una tarjeta especial. Pregunté a un buhonero hacia dónde quedaba el lugar donde iba y me fui a pie. Fueron 20 cuadras y gracias a Dios la temperatura era perfecta para esas caminadas largas. Después unos amigos me comentaron que caminé por uno de los peores sitios de Santiago, de lo cual ni me percaté pues todo el mundo fue muy amable conmigo.

Al entrar a las oficinas de “Un techo para mi país”, me percaté justo cuando entraba de que había un hombre en una oficinita pequeña. Nuestras miradas se encontraron por un instante y sentí que era alguien muy especial, tenia unos ojos muy generosos. Después de darme un tour me llevaron a conocer a este señor que resulta ser el fundador de “Un Techo”; un padre jesuita llamado Felipe Berríos.

Al principio no quiere hablar del proyecto, me quiere hablar de mí, me hace una serie de preguntas sobre quién soy, qué hago, de mi espiritualidad, pero de una manera que no es invasiva y la verdad, me hace pensar un momento. Le comento mi ideología, mi espiritualidad, la iglesia y la religión católica a la cual pertenezco desde que me bautizaron en la iglesia de Guararé cuando tenía 11 años. Después yo le pregunto por qué es padre, y me comenta que cuando estuvo de novio con su primera y única chica, él le sugiere casarse e irse al sur, lejos de todo lo material, a vivir y ayudar a los que no tienen y después de esa conversación ella le comenta que le está hablando como “padre”. Se fue esa noche a su casa y decidió ser cura al día siguiente.

“Un techo para mi país” es creado por Felipe Berríos, debido a su teoría de que la vida la tenemos que pagar dándole a los que no tienen y eso se me hace totalmente sensato. Me comenta que los pobres han perdido sus sueños, y este proyecto se los devuelve con dignidad. Me habla sobre la metodología de unir a los jóvenes de clase media/alta con la realidad del que no tiene, y resulta ser una mezcla perfecta, que crea conciencia entre los que tienen y les devuelve esperanza a los que no. Berríos verdaderamente me impresiona con sus ideas progresistas. Después de preguntarle sobre su opinión de los homosexuales y cómo me incomoda la percepción de la iglesia sobre ellos, su reacción es imprimirme una columna escrita por el, justo de ese tema donde se expresa a favor de ellos y habla sobre no juzgar a los demás y como deberíamos estar pensando en ayudar a los demás y no criticar tanto.

En el momento que entro a “Un techo para mi país” me sorprende la cantidad de jóvenes que están en sus oficinas. Me impresiona quien me atiende, Ivan Viquez, costarricence que empezó como voluntario en su país y ahora es el director de comunicaciones en las oficinas centrales de Chile. Es un chico de 24 años con un espíritu gentil. Mientras voy conociendo el lugar y los jóvenes, me percato que es como si fuera una Universidad, el espíritu de unión penetra mi mente y analizo la metodología que ha creado Berríos; es un genio. Ha logrado captar y hacer que ser voluntario en “Un Techo” sea trendy , que esté de moda. Inmediatamente voy descifrando la mente del padre. Esta metodología se usa acá en Panamá en el “servicio social”. Mi hija fue hace unos meses y recuerdo yendo a visitarla en Santiago y pensar; Qué lástima que esto nada más lo hagan una vez en la vida, estos chicos deberían tener la oportunidad de hacer esto constantemente y justo eso es lo que hace “El Techo”.

Me alegré de ver una nota de prensa de agroturismo rural para los jóvenes, como también una nota de la fundación alternativa que le da la oportunidad al joven de ir como voluntario. Me parece un buen avance ya que estoy segura que en nuestro país si los jóvenes donaran su tiempo y mente podrían aportar a mejorar la vida de los más necesitados.

Él y Juan Pedro Pinochet (ningún parentesco con el dictador) son los mayores en toda la oficina, allí los jóvenes son los dueños de su destino. Los administradores, encargados de logística, de relaciones, de recaudar fondos, de todo. Les han dado las riendas y la responsabilidad a ellos y por eso es un éxito! Me comenta Pinochet que el joven quiere algo concreto y tangible y aquí lo encuentran. “Un Techo” es esa revolución que busca el joven de hoy día que está aburrido de los políticos de siempre y sus diatribas interminables. En estos jóvenes vi los futuros lideres, los Che”s del siglo 21. Un techo está por entrar a Panamá en junio, ya están casi por toda Latinoamérica, el sueño de Berríos está por cumplirse, que esta metodología impregne la mayor cantidad de jóvenes posible en Latinoamérica.

Después de conocer a este sacerdote tan extraordinario aun más estoy animada de seguir mi camino, en un día me iré a Lolol, un pueblo ubicado en el Valle de Santa Cruz que quedo devastado. Allí seré voluntaria y haré mi “medias aguas”, la casas que construye “Un techo” hace.