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02 de Dec de 2020

Cultura

Altruista Premio fuera del cine

Considerado el hombre más sexy del planeta por la revista People, seductor y duro en la gran pantalla y con un toque de descaro cuando d...

Considerado el hombre más sexy del planeta por la revista People, seductor y duro en la gran pantalla y con un toque de descaro cuando declaró a la prensa haberse acostado con mil mujeres; estas cualidades, sumadas a su atractivo, a su aplomo y, adjetivos como el ‘soltero de oro’, hacen que George Cloony mantenga, a sus 49 años, un lugar destacado dentro de las estrellas de Hollywood.

Pero no todo se limita a su faceta de sex symbol y al glamour. El lado más romántico del artista ha salido a relucir en el último año con su relación con la modelo y presentadora italiana Elisabetta Canalis. Y su cara más comprometida, reflejada en los esfuerzos por ayudar a los demás desde su posición como actor, fue reconocida el pasado domingo en la entrega de los Emmy, donde recibió el Premio Humanitario Bob Hope.

‘DIFÍCIL DE RECIBIR’

Con su impecable esmoquin, su pajarita perfectamente anudada y su porte confiado, George Cloony subió al escenario del teatro Nokia de Los Ángeles para recoger el galardón de la mano de Julianna Margulies, su antigua compañera de reparto en la serie ER (Emergency Room), que le lanzó a la fama.

‘Es importante recordar el bien que se puede hacer, ya que vivimos en tiempos extraños, donde las malas conductas absorben toda la atención y la prensa’, declaró al recoger el premio.

El presidente de la Academia de Artes y Ciencias de la Televisión John Shafner afirmó que Cloony era una opción ‘obvia’ para el premio, ya que había sabido entender y aprovechar el poder de la televisión para ‘llegar al corazón de las personas alrededor del mundo’.

Sin duda, Shafner tenía en mente telemaratones solidarios en los que Clooney prestó su imagen como gancho para recaudar fondos. Precisamente, el ganador de un Óscar por Syriana fue uno de los organizadores de los eventos televisivos de caridad emitidos con motivo del huracán Katrina que asoló Nueva Orleans hace cinco años o del reciente terremoto de Haití.

‘Hay que ayudar a encontrar una forma de mantener el foco de atención en estas situaciones dramáticas, que siguen siendo dramáticas mucho después de que las cámaras se van’, aseguró el actor.

Esta consciencia de que a menudo las situaciones más dramáticas se viven en los lugares que no salen a menudo en la televisión, le llevó también a viajar por Sudán y a denunciar la masacre de Darfur, a la que calificó como ‘el primer genocidio del siglo XXI’. El actor llegó a llamar la atención sobre esta situación al Consejo de Seguridad de la ONU en 2006, y en 2008 fue nombrado Mensajero de la Paz de Naciones Unidas.

El Bob Hope que recogió en Los Ángeles premia ese esfuerzo, aunque el actor comentó que considera la labor humanitaria como algo ‘que se supone que tienes que hacer’ por lo que le resultaba algo ‘vergonzoso’ el reconocimiento. ‘Es algo muy amable, por eso lo aceptas. Pero es muy difícil de recibir’, afirmó.