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30 de Jun de 2022

Cultura

Sin mañana Poesía y denuncia

PANAMÁ. Con una protagonista que es una bailarina consumada y dos documentalistas tras el lente, el cortometraje Wata es una obra cargad...

PANAMÁ. Con una protagonista que es una bailarina consumada y dos documentalistas tras el lente, el cortometraje Wata es una obra cargada de poesía y que busca advertir sobre los peligros que se derivan del fenómeno conocido como cambio climático.

Su creador, guionista, codirector, editor y productor, Enrique Castro Ríos define a este corto de 13 minutos de duración como ‘un filme poético, que narra la lucha de su protagonista, la ‘Mujer’, por sobrevivir una sequía apocalíptica junto con su pequeño ‘Pez’ luchador’.

Su compañera en la dirección de esta cinta, que fue filmada en un edificio cercano a la estación de policía de Santa Ana, fue Ana Endara Mislov, quien ha retratado la incómoda realidad de los barrios marginados en el documental Curundú.

Ambos, Endara Mislov y Castro Ríos, se afanaron por ‘no guiar a nuestras audiencias a una conclusión dada, preconcebida por nosotros, sino incentivarlas a reflexionar sobre temas tan diversos y, sin embargo, tan interrelacionados como la memoria, la ausencia, la sequía, el abandono, el cambio, el cambio climático, la mujer, la niñez y la infancia, el agua’.

Wata, que será proyectado en el marco del Segundo Encuentro de Cine Iberoamericano, por realizarse en Panamá en octubre próximo, es protagonizado por la bailarina y coreógrafa panameña Milvia Martínez y su hija Camila Sánchez. ‘Hizo un trabajo extraordinario y conmovedor, informado por su danza, por su conocimiento del cuerpo humano y por su sensibilidad artística y maternal’, comentó Castro Ríos haciendo referencia a la interpretación de Martínez como la ‘Mujer’.

El realizador, que cuenta con 20 años de experiencia realizando documentales sociales y ambientales, entre los que se destacan La raza prohibida (1991) y Familia (2007), considera que Wata ‘es, a su manera, un filme antibélico’ y que hace énfasis en la necesidad de ‘redirigir nuestras enormes inversiones en armas y en la guerra hacia la paz y la lucha contra la pobreza’.

‘Debido a nuestro despilfarro del agua y de otros recursos naturales, al cambio climático y la carencia del agua, las megasequías y las guerras por el dominio del agua formarán parte concreta del futuro que debemos enfrentar’, recalcó el cineasta.

Uno de los objetivos que Castro Ríos y Endara Mislov persiguen con este cortometraje es el de ‘advertir y crear conciencia entre nuestras audiencias para incentivarles a la reflexión y a la acción sobre estas terribles posibilidades’.

La filmación de Wata fue posible gracias al apoyo obtenido de fundaciones costarricenses que impulsan el quehacer cinematográfico a nivel regional y de casas productoras de México y Alemania.