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04 de Dec de 2020

Cultura

Resignándose a la pérdida Dolorosa despedida

PANAMÁ. Son muchas las personas que han tenido que afrontar el duelo que trae consigo la separación o la pérdida de un ser querido, pero...

PANAMÁ. Son muchas las personas que han tenido que afrontar el duelo que trae consigo la separación o la pérdida de un ser querido, pero quizá no todas han sabido cómo afrontar esta situación y se han sumido en la tristeza, la depresión y el sufrimiento, negándose a aceptar lo sucedido. Saber adaptarse a aquella experiencia es realmente necesario.

La pérdida de un ser querido es uno de los acontecimientos más estresantes de la vida y puede producir una crisis emocional importante. Tras esa muerte, se experimenta una etapa de dolor que recibe el nombre de duelo.

DOLOR INEVITABLE

El duelo, según explica la psicóloga Magali Dunn Cornejo, es la reacción normal después de la muerte de un ser querido. ‘Deseo enfatizar lo de ‘reacción normal’, pues realmente lo anormal sería el no poder identificar, sentir y expresar lo doloroso de la situación’, aclara.

¿POR QUÉ DUELE MÁS?

Habrá personas que han sufrido varias pérdidas de seres queridos, pero han sentido que una le ha dolido más que otra. ¿Es normal esta situación? La psicóloga Dunn lo afirma y menciona que esto va a depender de varios factores.

‘No es lo mismo que perdamos a uno de nuestros cuatro hijos a que fallezca nuestro único hijo. De igual manera, no es lo mismo que haya sido ‘una muerte esperada’ luego de varios años de mucho sufrimiento al ver al ser querido ‘apagarse’ lentamente producto de una enfermedad terminal a una muerte que de forma totalmente repentina nos arrebate a ese ser tan amado por nosotros’, argumenta la especialista.

APRENDA A VIVIR CON LA AUSENCIA

Para la especialista Dunn, sí se puede aprender a vivir con la pérdida del ser querido o, mejor dicho, ese es uno de los objetivos o metas primordiales que se tienen al atravesar por el proceso de duelo. Pero el no aceptarlo o no resignarse puede traer consecuencias muy negativas, como el sufrimiento extremo, así lo explica Dunn.

Existen casos en los que la fase inicial del duelo, caracterizada por aturdimiento e incredulidad, puede persistir en el tiempo. Los años pueden pasar y la persona en duelo puede encontrar difícil creer que la persona que amaba esté muerta. Otros serán incapaces de pensar en cualquier otra cosa pudiendo llegar a convertir la habitación del fallecido en un santuario dedicado a su memoria. ‘Hay que tener en cuenta que los especialistas reconocen que para una buena elaboración y superación del duelo no es aconsejable querer huir de esas sensaciones de dolor, pues ‘no se pueden enfrentar si no se sienten’. Tenemos que enfrentar la realidad. Si sentimos que no podemos solos, debemos buscar ayuda profesional, sin olvidar el apoyo espiritual’, aconseja la especialista.

LA EDAD INFLUYE

Muchas veces se piensa que los niños sufren menos que las personas adultas, pero esta reflexión es totalmente falsa. Ante esta situación, la psicóloga aclara que aun cuando los niños no suelen comprender el significado de la muerte hasta que no tienen 3 ó 4 años de edad, sí experimentan la pérdida de parientes cercanos de forma bastante similar a como lo hacen los adultos. No hay dudas de que, aún desde la infancia, los niños se afligen y sufren una gran pena. ‘ Sin embargo, los niños perciben el tiempo de forma diferente a como lo hacen los adultos, lo cual hace que puedan pasar por las etapas del duelo bastante rápido’.

Por otro lado, los jóvenes pueden no hablar de su duelo por miedo de añadir sobrecargas adicionales a los adultos que les rodean, pero igual a los demás, sufren mucho.

EVITAR TANTO DOLOR

Es muy importante, aun en medio del dolor indescriptible y sólo realmente comprensible para los que han pasado por ese momento, que estén dispuestos a sentir.

‘Se necesita valor para ‘atrevernos’ a sentir cada una de las emociones, sensaciones que nuestra mente, alma y cuerpo experimenten a través del proceso de duelo. Desde el momento que recibimos la noticia, pasando por el ‘trago amargo’ del último adiós en el sepelio, para finalmente seguir enfrentando el día a día y lo que conlleva el extrañar, añorar y desear tener nuevamente a esa persona con nosotros’, relata la psicóloga.

Es muy importante que se vivan las etapas del duelo y que poco a poco la vayan superando. Por ejemplo, algunas personas se quedan ‘estancadas o atrapadas’ en la negación, costándoles muchísimo el aceptar la realidad de lo ocurrido.

Hay que evitar reprimir lo que sentimos y pensamos.

Aprovechen las oportunidades que tengamos para desahogarse. Busque a sus amigos y familiares para hablar de lo ocurrido, cuantas veces sea necesario, hasta cuando ya no se sienta esa urgente necesidad de hacerlo.

Es muy importante pedir ayuda. Recuerde lo que dice aquella frase muy atinada de que ‘no es fuerte el que no necesita ayuda, sino el que tiene el valor de pedirla cuando la necesita’.