23 de Feb de 2020

Cultura

Nanas vs. madres ‘Síndrome de envidia’

PANAMÁ. Que una mamá sienta celos de la persona que cuida a sus hijos es normal. Los especialistas aseguran que no hay por qué asustarse...

PANAMÁ. Que una mamá sienta celos de la persona que cuida a sus hijos es normal. Los especialistas aseguran que no hay por qué asustarse, si la relación con ellos es profunda, no corre peligro de que se le arrebate el amor filial. Esto, porque los niños tienen muy claro que el cariño maternal es irreemplazable.

MUY NORMAL

Los niños siempre se encariñan con la persona que los cuida, así lo explica la psicóloga Lesbia González, ‘es algo muy lógico, el niño se encariña con quien ve a menudo, con quien le da de comer, lo baña; en fin, lo atiende. No es que el niño está formando un juicio de valor de a quién quiere más, solo responde a quien le brinda afecto y atención continua y eficaz’.

Para el psicólogo Raúl Porte, toda separación de la madre afecta al niño, pero es inevitable cuando ella tiene que salir a trabajar. ‘La idea es crear un equilibrio entre los dos personajes, y cuando esto se logra no afecta emocionalmente al pequeño; todo lo contrario, alivia mucho la situación de la mujer preocupada que debe trabajar’ argumenta el especialista.

BUENA ELECCIÓN

Es fundamental elegir una buena nana, cumplir jornadas laborales cortas, extender el permiso posnatal a un año y no olvidar que la presencia de la niñera no sustituye el amor de los padres. ‘Aunque esa persona esté allí y se encargue de compartir con los niños muchas actividades, no significa que el pequeño tenga todas sus necesidades afectivas cubiertas, pues los padres siempre deben dejar un espacio para hablarles, leerles cuentos, jugar y compartir con ellos’, asegura Porte.

Existen casos en que las nanas no son para nada profesionales y logran que los niños muchas veces se alejen de sus madres, ante esta situación la psicóloga González señala, ‘unas sí, otras no. Hay casos de algunas que compiten por la atención del niño haciendo que este la valore más, otras simplemente por lo bien que hacen su trabajo y el cariño que le ponen se ganan al niño y sucede lo inevitable, pero lo lógico es que ellas mismas trabajen también en ayudar a la madre, hablándoles bien al niño de ella, ayudándolas a crear el espacio y no alejándolos de su madres’.

Pero lo más importante, recomienda Porte, una nana de confiar, es aquella que la mantiene ‘conectada con sus hijos’; es decir, informada de las actividades diarias y de los hechos más importantes mediante notas o pidiéndole unos minutos para conversar. ‘La nana debe entender que la madre necesita saber qué están haciendo los hijos y si están bien o tienen problemas en algún aspecto. En resumen, es ella quien trabaja en equipo contigo’, finaliza Porte.

¿MADRES CULPABLES?

La especialista Lesbia González aclara que en ocasiones son las madres las únicas culpables de que los niños se alejen de ellas y se apeguen más a sus ‘cuidadoras’.

Ante esta situación, la psicóloga recomienda evitar ciertas actitudes, llegar y ocuparse de todo en casa y de último tal vez los hijos, castigar primero antes que entender las acciones de sus hijos y de acuerdo a su edad, dejar que la nanas hagan todo e incluso en momentos que deben ser solo para ellas y sus hijos y creer que el rol de madre lo pueden hacer otras personas.

Lo más importante es que la madre debe crear un espacio solo para su hijo, un tiempo solo para él, ya sea un día en particular u horas específicas en las que el niño la vea, la sienta y no el común espacio de la llegada a casa que coincide con otras actividades o la atención para otras cosas a la que les presta atención también, ‘ese espacio y momento debe ser agradable, sano, abierto a la comunicación, no es para recriminar, castigar o regañar’, enfatiza González.

LO RECOMENDABLE

El lapso ideal para que un infante permanezca a cargo de una niñera es de cinco años; luego, el psicólogo Porte recomienda que comparta su tiempo entre la casa y la escuela. ‘Si la cuidadora sabe quererlo y ese amor lo comparte con la madre, le regalan al niño un mundo bonito y estable. La niñera puede resultar una bendición para las madres’.

Para finalizar, la psicóloga asegura que es vital que las madres sepan que nadie las reemplaza, sí hay quien haga sus tareas, pero jamás su papel. Contar con la presencia, amor, atención y dedicación de una madre es la respuesta a no convertir los niños en un problema para la sociedad.