17 de Oct de 2021

Cultura

Vargas Llosa de vuelta a las tablas

MADRID. (EFE) - Mario Vargas Llosa está deseando que disminuyan los múltiples compromisos que le han surgido tras ganar el Premio Nobel ...

MADRID. (EFE) - Mario Vargas Llosa está deseando que disminuyan los múltiples compromisos que le han surgido tras ganar el Premio Nobel para centrarse en lo que le gusta, la Literatura, y ya tiene en marcha un proyecto, que podría ser una obra de teatro, basado en el comienzo del Decamerón, de Boccaccio.

De este proyecto habló el gran escritor peruano en el homenaje que le rindió la Universidad Complutense de Madrid, que ha convertido al autor de La casa verde en protagonista de la I Semana Complutense de las Letras y ha organizado una exposición con los libros suyos que guarda, incluida su tesis sobre García Márquez.

En el paraninfo de la Complutense, abarrotado de gente, Vargas Llosa mantuvo un diálogo con los periodistas Juan Cruz, español, y Carlos Granés, colombiano, en el que rememoró sus años en esta universidad, donde cursó estudios de doctorado en 1958-59, y habló de la rebeldía como motor para transformar el mundo y sobre la fascinación que siente por los fanatismos, entre otros muchos temas.

Al final de su intervención Vargas Llosa afirmó que nunca ha vivido la experiencia del escritor que se queda en blanco, sin ideas, ya que él siempre tiene temas en carpetas. Y ahora le da vueltas a un proyecto de novela, del que no reveló detalles, y a otro que le fascina mucho y que podría ser una obra de teatro, inspirada en el comienzo del Decamerón.

Ese comienzo es una metáfora de lo que es la Literatura, dijo Vargas Llosa tras recordar que, en la obra de Boccaccio, la peste que azotó Florencia a mediados del siglo XIV llevó a un grupo de personas a refugiarse en una casa de las afueras de la ciudad y a ir contando cuentos para escapar de aquella terrible realidad.

‘Esa situación de base me parece maravillosa para contar una historia. Es uno de los proyectos a los que doy vueltas, y tal vez sea el primero en el que me embarque’, afirmó el novelista peruano, quien no descarta subirse una vez más a los escenarios como actor. Ya lo hizo en 2005 con La verdad de las mentiras, y luego con Odiseo y Penélope y Las mil y una noches.

‘Mi mujer dice que es demencia senil y me amenaza con el divorcio si vuelvo a subirme a los escenarios’, comentó el autor de La fiesta del chivo en presencia de su esposa, Patricia Llosa, y entre las risas de los asistentes.

Vargas Llosa estudió en la Complutense en unos años, finales de los cincuenta, en los que la censura franquista afectaba incluso a las clases de la Universidad y, en Literatura, estaba mal visto pensar del Romanticismo, porque el Modernismo y lo que venía a continuación eran sospechosos.

‘En plena dictadura franquista, Madrid era entonces como una aldea, estaba muy alejada de lo que ocurría en el mundo’, rememoró hoy Vargas Llosa, que se siente muy orgulloso de su expediente académico de aquellos años: sacó sobresaliente en todo.

El escritor guarda buenos recuerdos de profesores como el poeta Carlos Bousoño y de Antonio Oliver, que había descubierto en un pueblo a Francisca Sánchez, el mítico amor de Rubén Darío. Oliver convenció a Francisca, de que donara a España los 5.000 documentos que guardaba de Darío, y material a el que Vargas Llosa preparó su tesis.