25 de Oct de 2021

Cultura

Inmortalidad de las ideas

Apareció caminando entre columnas níveas, impecable e impoluto. Sonriendo con los ojos, con la satisfacción del deber cumplido, pero sin...

Apareció caminando entre columnas níveas, impecable e impoluto. Sonriendo con los ojos, con la satisfacción del deber cumplido, pero sin sonreír con los labios para que nadie diga que se alegra de la muerte de un ser humano. El primer presidente negro de los Estados Unidos anunciando la muerte del criminal más buscado por su país durante los últimos diez años. ¡Qué imagen! ¡Qué dominio de la escenografía!

Pero las redes sociales, las mismas que fueron las primeras, sin saberlo, en anunciar el ataque, expresan ahora la incredulidad y la duda. ¡Qué le vamos a hacer! El ser humano es incrédulo, miren, si no me creen, lo que le pasó al pobre de Tomás, obligándose a meter los dedos en una herida recién abierta, (con el consiguiente asquito, supongo yo, por muy divina que fuera la tal herida) para poder creer lo que el Hijo de Dios mismo le estaba diciendo.

Entonces, ¿cómo pretenden que nos creamos lo que dice un pinche presidente? Sin más pruebas que su palabra, porque el manejo de la información es ridículo. Recapitulemos, no hay fotos por que están evaluando si nuestra sensibilidad podrá soportar su dureza, ¡¿están hablando en serio? Los soldados tenían autorización para matarlo, pero debían capturarlo, la orden como mínimo es confusa, pero claro, yo no soy miembro de una tropa de élite.

El tipo no estaba armado pero se resistió a su captura, ¿a escupitajos? ¿Era un asesino ninja que podía matar tan solo con sus manos? Lo lanzaron al mar para evitar convertir su tumba en un lugar de peregrinación. Ahora han logrado crear alrededor de una figura extraña un halo de misterio. ¿Será que era precisamente eso lo que pretendían? ¿Crear un ogro fantástico al que puedan seguir invocando para cualquier roto o descosido? ¡’Si no nos vamos a la guerra contra Equis vendrá Bin Laden y nos comerá vivos a todos’!

Yo, a la que Dios no ha concedido la gracia de la fe en el ser humano y que soy escéptica por naturaleza (en mi caso lo de meter los dedos en la llaga no me hubiera valido, tendría que haberme traído a Lucifer por el rabo para que yo me creyera que había estado muerto) no me creo nada. No digo que no esté muerto, pero la forma, modo y manera es el tema. Además opino que, de ser cierto, ha aumentado el número de mártires ideológicos en uno.

La historia está llena de hombres y mujeres que se enfrentaron a las grandes potencias y a los que sus enemigos sacaron del medio. Personajes insertos en medio de sus propias circunstancias históricas, que mataron, quemaron y destruyeron. Que fueron llamados asesinos por sus enemigos. Y el imaginario colectivo creó un halo de grandeza inmortal a su alrededor. Como la historia es así de rara, los que para sus verdugos era simples asesinos, hoy son paladines de la libertad de sus pueblos.

La violencia es reprobable venga de quien venga y se haga en nombre de lo que sea. Pero, aún teniendo ese convencimiento personal, también creo que el ser humano es tan estúpido que seguirá insistiendo en sus mezquinas luchas, las muertes de inocentes y en las venganzas contra los culpables. Si esto es así, y la historia me da la razón, los estadounidenses han creado un monstruo mitológico. Como la hidra, han cortado una cabeza y surgirán otras siete en el muñón.

Las ideas son más poderosas que cualquier pobre pendejo barbudo, loco y asesino. Las ideas trascienden, se reproducen y se replican. Y sin tumba y sin mausoleo han creado a un mártir. Un fantasma que, como el Che, nos rondará en camisetas, carteles y películas. Cuando matas a un símbolo de esa categoría y lo matas en medio del secretismo y la intriga, no matas a un hombre, creas una leyenda.