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22 de Oct de 2020

Cultura

La puerta de las Américas

Si París fue para el crítico y escritor Walter Benjamin la capital del siglo XIX, no creo que sea descabellado afirmar que, después de h...

Si París fue para el crítico y escritor Walter Benjamin la capital del siglo XIX, no creo que sea descabellado afirmar que, después de haber leído el libro La Habana: Puerta de las Américas del ensayista, novelista y periodista cubano, Amir Valle, la Habana fue la capital de América Latina y del Caribe en el siglo XX, por su literatura, por sus innovaciones técnicas y científicas, por su música, por su arquitectura y, además, por su política. En efecto, no fue necesario que el mundo se fijara en esta isla y capital caribeña que estuvo al borde del desastre nuclear para que se supiera que, desde esta joya, la más apreciada por el antiguo imperio español y la más codiciada por el emergente imperio informal de ultramar, los Estados Unidos, saldrían artistas de renombre y científicos que se proyectarían a lo largo y ancho del mundo moderno. Leyendo el libro de Amir Valle, seguirlo a través de sus siete capítulos, que se extienden a lo largo de cuatrocientas veintitrés páginas bien escritas, no solo descubrimos por qué La Habana es llamada Puerta de las Américas, "acuñado internacionalmente por el capo norteamericano Meyer Lansky a fines de la década del 50", sino que nos adentramos también en la fascinante y trágica historia de esta isla, de esta capital, desde su fundación como San Cristóbal de la Habana en 1514, hasta su actualidad, que fue nombrada por Alejo Carpentier ‘la ciudad de las columnas’; por Alexander von Humboldt ‘ciudad de la inteligencia americana’; por Albert Einstein ‘la ciudad de los asombros’; por Ernest Hemingwy ‘la llave del golfo de México’; por Oscar Niemeyer ‘la meca de la arquitectura latinoamericana’; por Elvis Prestley ‘la capital musical del Nuevo Mundo’; por Pablo Picasso ‘la ciudad donde los colores hablan’ y por Alain Delon ‘la ciudad más alegre de las Américas’. Ciertamente, todas estas designaciones sobre la Habana (seguramente aquí no se agota todas las designaciones merecidas a lo largo de su vida como capital) revelan por un lado cada aspecto sobresaliente de esta capital pero, al mismo tiempo, como el autor nos lo hace saber capítulo tras capítulo, no llega a cegarnos sobre la historia trágica, política, emblemática para toda toda la América Latina y el Caribe, donde todo el continente ha abrazado grandes esperanzas por una redención social, económica y política, pero también grandes frustraciones, por una historia política marcada por crímenes, guerras, racismo, destrucción ecológica y dictaduras, especialmente, la que desde hace cuarenta años (una de las top ten dictaduras más viejas del mundo) tiene ocupado a todo un país, a una capital, y a su gente. Con este libro de Amir Valle hemos leído las páginas sobre una capital universal, sobre su arquitectura y su arte, y hemos sentido cada piedra, cada edificio que se derrumba, pero, al mismo tiempo, hemos comprendido por qué esta joya es la capital del siglo XX en América Latina y en el Caribe. Y ojalá se levante como un ave Phoenix de sus cenizas.