20 de Ago de 2022

Cultura

Una cirugía que no deja huellas

Es un arte que hace sincronía perfecta entre las manos y la mente. También es una técnica médica, que permite realizar una cirugía que,...

Es un arte que hace sincronía perfecta entre las manos y la mente. También es una técnica médica, que permite realizar una cirugía que, en menos de una hora, elimina una tumoración sin dejar cicatriz en el cuerpo.

Y mientras el arte y la técnica se desarrollan, alrededor del quirófano un grupo de estudiantes de medicina, médicos, enfermeras, ingenieros, periodistas y fotógrafos, todos en absoluto silencio observaba concentrado, cómo el ginecólogo oncólogo Miguel Cáceres, con maestría y precisión, desplazaba una pinza con un lente con angulación o que puedan roticular, que introdujo a través un orificio natural del cuerpo humano: el ombligo, por el vientre de una joven de 20 años.

Resultó asombroso ver cómo en sólo 25 minutos y sin sangrado abundante se operaba a la paciente, quien poco más tarde se iría a su hogar donde tuvo una excelente recuperación, mejor aún en su entorno familiar. Su recuperación tomó una semana y no tuvo ningún contratiempo médico postoperatorio.

Mientras esto ocurría en uno de los quirófanos, en el contiguo, pudimos presenciar cómo otro equipo médico hacía el máximo esfuerzo quirúrgico para sacar una masa maligna del cuerpo de una mujer de más de 50 años de edad. Se trataba de una cirugía abierta con un corte vertical que empezaba en la parte alta del abdomen y finalizaba cerca de la vagina. La paciente tuvo que permanecer hospitalizada e incapacitada por un mes para alcanzar la recuperación completa.

DOS CLASES DE CIRUGÍA

Cáceres, sub director médico del Complejo de la Caja del Seguro Social y pionero en cirugías por ‘puerto único’ en Panamá, explicaba con la serenidad y la paciencia de un maestro, que ambas cirugías son válidas y efectivas, pero que con la de ‘puerto único’ se reducen muchas molestias en las pacientes, como por ejemplo, se aplica menos anestesia, la recuperación es rápida y de corta estancia hospitalaria (algunas horas) y tiene menos riesgo de complicaciones en la herida como infecciones o hernias.

Sus beneficios son varios: no deja huella en la paciente, reduce al mínimo el dolor post operatorio y permite una mejor recuperación postquirúrgica.

En Panamá, Cáceres ha realizado 12 cirugías por ‘puerto único’ en el Complejo Hospitalario Arnulfo Arias Madrid, la primera en la especialidad de ginecología, fue a inicios del 2010. En países desarrollados se presentó la técnica desde el 2009.

Es importante tomar en cuenta que el procedimiento se realiza por decisión del médico y no por petición de los pacientes y que se toma en cuenta que haya una indicación de cirugía por laparoscopia.

NOVEDAD Y CAPACITACIÓN

Rodeado de otros médicos, instrumentistas y enfermeras, Cáceres, explicaba al grupo que presenció la cirugía por ‘puerto único’ que para Latinoamerica, Panamá es el lugar donde los médicos vienen a conocer las experiencias que hemos tenido sobre esta técnica. Desde octubre del año pasado, personas de Brasil, Venezuela, Rep. Dominicana, han venido a observar la técnica.

Además, el único centro que puede ofrecer educación relacionada a este tema en Panamá, por el momento, es el Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo Arias Madrid.

A juicio del gineco-oncólogo todas las cirugías ginecológicas podrían realizarse por ‘puerto único’, pero para ello es necesario disponer de tecnología avanzada y entrenamiento para los médicos. ‘En eso estoy’, dijo esperanzado Cáceres.

El especialista, quien forma a los nuevos médicos en la técnica por ‘puerto único’ se formó en el mismo Complejo. ‘Después me fui a estudiar oncología a España, donde aprendí muchas técnicas y siendo la CSS una institución también docente, es obligatorio que entrene a los médicos porque si no lo hacemos nos quedamos sin profesionales que tengan claro cuál es su papel en la sociedad: tanto ético, como profesional’, abunda el médico.

Así cuando Cáceres hace cirugías de ‘puerto único’ en el complejo no solo entrena a los médicos residentes, también invita como observadores a estudiantes de medicina.

INVASIÓN MÍNIMA

La laparoscopia por puerto único consiste en una técnica que invade mínimamente a la paciente al utilizar el ombligo como única vía de abordaje. La herida suele ser de dos a tres centímetros -más o menos-, por donde ingresa la ‘pinza’ flexible, que el cirujano manipula desde afuera. Esto es importante para evitar el choque de espadas del instrumental que pasa todo por el ombligo. La pinzas de trabajo, también se le llaman roticulables, básicamente por que se pueden doblar en 90 grados.

Una vez el lente llega al vientre de la paciente, todos pueden observar en el monitor, dónde está el tumor y eliminarlo.

Todas las cirugías ginecológicas se pueden hacer por puerto único, según Cáceres, ya sea por el ombligo o por la vagina. Pero no son las únicas. Se puede extirpar la vesícula biliar, el apéndice o el cáncer de colon, pero aún éstas no se realizan en Panamá.

INTERÉS EN EL MUNDO

Tanto interés ha despertado la cirugía de mínima invasión que en el Congreso Europeo de Cirugía Laparoscópica, que se realizó en Praga, varias casas comerciales, presentaron el instrumental que facilita la técnica laparoscópica usando un puerto único.

Esa misma técnica también fue objeto de debate y actualización en el XXVIII Congreso Nacional de Cirugía que se celebró en Madrid del 8 al 11 de noviembre 2010 y en el que se dieron cita más de 1.400 especialistas.

En América Latina la técnica por puerto único se inició de forma artesanal colocando varios trocares de laparoscopia y en 2010 ya se hacían con técnica replicables. Posteriormente, las casas de insumos médico-quirúrgicos como Covidien, Olympus y otros, diseñaron dispositivos especializados, lo que la convierte en una técnica diseñada y replicada. Mientras que en países desarrollados se presentó la técnica en el 2009.

Lo que han demostrado, hasta la fecha, los estudios clínicos sobre la cirugías de puerto único es que es un buen procedimiento desde el punto de vista estético y que el paciente queda satisfecho, pues no permanece hospitalizado -lo que también redunda en un beneficio económico-, en una semana regresa a su vida normal y sin huellas.

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