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25 de Oct de 2020

Cultura

¿Vino mexicano?

MÉXICO. Aunque el vino de México no es muy conocido en el extranjero y la ola de violencia ligada al crimen organizado aleja a los turis...

MÉXICO. Aunque el vino de México no es muy conocido en el extranjero y la ola de violencia ligada al crimen organizado aleja a los turistas, los vitivinicultores de Baja California (noroeste) celebran que esta bebida esté echando raíces en la tierra del tequila.

La producción mexicana se incrementó 40% en los últimos cinco años, lo que es motivo de celebración en la actual vendimia anual en Baja California, donde se produce casi el 90% del vino mexicano y que es un destino vacacional o de fin de semana para miles de estadounidenses.

Al finalizar las fiestas de la vendimia, este mes, se espera que más de 30.000 personas hayan asistido al programa que celebra la cosecha anual y que incluye 40 conciertos, catas de vino y concursos en la zona de viñedos localizada a poco más de una hora en automóvil desde Tijuana, fronteriza con San Diego, California.

‘La gente apenas empieza a tomar vino y recién está aprendiendo. El promover, educar y hacer este tipo de evento es esencial’, comentó Hans Backoff, director general de Monte Xanic, una bodega del Valle de Guadalupe.

La combinación de sol, brisa marina y noches frías atrajo, hace más de tres siglos, a Baja California a los misioneros españoles, primeros productores de vino.

Sin embargo, una ley de la corona española emitida en 1699, que prohibía la producción vinícola en las colonias, impidió el desarrollo de la industria.

Después de la guerra de Independencia (1810-1821), se pudo establecer, en 1888, la Bodega Santo Tomás, que subsiste en la actualidad.

La industria del vino tomó cuerpo produciendo básicamente para el consumo local, pero la eliminación de las barreras aduaneras hace unos veinte años abrió la puerta a la competencia de vinos extranjeros, y la producción cayó.

Por esa época, un grupo de amantes del vino, entre ellos Hans Backoff, padre del actual director de Monte Xanic, decidió enfocarse en hacer mejores vinos. ‘Todo cambió muy rápido. Se pasó de vinos que difícilmente se podían tomar a vinos aceptables, y luego, de muchos vinos de buena calidad a unos cuantos vinos excelentes’, explicó a la AFP Steve Dryden, cronista especializado que vive en la región.

Un vitivinucultor muy dinámico, Hugo D’Acosta, abrió una escuela que ofrece cursos cortos para aspirantes a productores y que ha atraído desde agricultores hasta médicos.

Los que cuentan con más recursos han invertido en maquinaria de Italia o barriles de roble de Francia y Estados Unidos, además de contratar a reconocidos enólogos, que los han ayudado a ganar premios.

El incremento del consumo local ha dado esperanza a la industria vitivinícola de México, país donde la cerveza y el tequila han sido las bebidas preferidas en fiestas y celebraciones.

Aún cuando sigue siendo muy pequeño (menos de un cuarto de litro per cápita), el consumo de vino se ha casi duplicado en México en 10 años y el Consejo Vitivinícola nacional pronostica que duplicará nuevamente antes de 2015.