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08 de Mar de 2021

Cultura

El valor de la foto de perfil

En este nuevo capítulo social que vive el universo en el siglo XXI, los perfiles que creamos tanto en ‘Facebook’ como en ‘Twitter’ se ha...

En este nuevo capítulo social que vive el universo en el siglo XXI, los perfiles que creamos tanto en ‘Facebook’ como en ‘Twitter’ se han vuelto nuestra cédula de identidad virtual, nuestra página de vida, nuestra biografía, nuestra todo. Pero ¿qué es lo más importante a la hora de crearse uno? La fotografía, sin dudas.

Gracias a ella, en el mundo cibernético somos reales. Detrás queda el resto de la información biográfica que nos hace -todavía- ser tangibles.

A la hora de crear un perfil en cualquier red social, lo más importante, o a lo que más se le presta atención, es la fotografía. Se elige con cuidado, se corta, se analiza y se pone a disposición del universo. Este procedimiento tiene una razón de ser muy clara: enseñar lo que uno quiere que se vea de sí. Ahora, la libertad que brinda el ciberespacio es que ésta no necesariamente tiene que ser verdad.

El filósofo francés Roland Barthes llamó ‘aire’ o ‘personalidad’ en su libro Camera Lucida a este fenómeno. ‘Una imagen capaz de crear un impacto emocional desde el primer vistazo’, escribió.

Jeremy Sarachan, profesor de comunicación y experto en cibercultura y mundos virtuales del St. John Fisher College, en Rochester (Nueva York), apuntó en un reportaje del diario español El País que la importancia que se le otorga a la foto de perfil es completamente justificada: ‘Piense que será la imagen que se repetirá en cada uno de sus actos, en cada comentario o ‘tuit’ y acabará siendo el símbolo visual de su vida ‘online’’.

EL PORQUÉ

De la gran cantidad de usuarios conectados de manera instantánea por la red, no todos los que tienen una cuenta en una red social son iguales en cuanto a la velocidad y periodicidad con la que actualizan su estado o foto. Algunos mantienen su misma foto desde que la crearon y otros ni siquiera tienen una. Sin embargo, aquellos que presentan un comportamiento convulso y volátil son los que abundan.

‘El constante flujo de información propio de la era digital exige los repetidos cambios en las fotos de perfil. La autodefinición más perfecta que podamos imaginar se queda obsoleta en pocos días. La necesidad de experimentar con la imagen que damos de nosotros mismos es un esfuerzo que no tiene final, un requerimiento de la vida digital’, explica Sarachan.

Las mentiras piadosas están a la orden del día en los perfiles cibernéticos. Los académicos han estudiado esta tendencia, de poner una foto cuando éramos más jóvenes y con menos kilos, por ejemplo. Jennifer Gibbs, profesora de comunicación en Rutgers y autora de un estudio sobre los comportamientos en los sitios de citas online, entiende que esto se debe a que las personas muchas veces enseñan el ‘yo ideal’ que tienen de sí mismos.

‘Las personas que dan una imagen de sí mismas un poco alejada de la realidad muchas veces están ofreciendo una versión idealizada de lo que esperan llegar a ser. Siempre justifican las distorsiones de su imagen como un esfuerzo para mantenerse en el ruedo’, apunta.

PADRES ‘GEEKS’

Un estudio realizado por la empresa AVG nos muestra que cada vez son más los padres que crean un perfil de su hijo que todavía no ha nacido. Se estima que un 5% de fetos tienen perfil, y un 7% lo tiene, incluso, con fotografía.

Este comportamiento puede analizarse desde la perspectiva de que los padres pretenden tener una detallada línea de vida de su futuro hijo y compartir con familiares y amigos este proceso.

Los responsables de este estudio apuntan que si efectivamente los progenitores crean estos perfiles con esa razón, probablemente cuando el feto crezca ya no acudirá al tradicional álbum de fotos para saber de sus primeras andanzas. Su parte del universo digital creado por sus padres tendrá toda la información que pretenda conocer.

Un estudio realizado a nivel mundial reveló que el 70% de las madres de entre 20 y 30 años han compartido fotos de la ecografía, del momento de parto o abierto una cuenta a nombre de su hijo.

En cuanto a la privacidad se refiere, el no compartir información verídica en internet no parece una idea muy descabellada. Cada uno tiene completa libertad desde su computador en su casa, lo que suceda en la red pasa a ser cosa de todos.