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27 de Nov de 2020

Cultura

50 años de un desahogo literario

PALABRA. G uillermo Sánchez Borbón era un niño que apenas contaba con tres o cuatro años y padecía un insomnio irreductible. En su casa ...

PALABRA. G uillermo Sánchez Borbón era un niño que apenas contaba con tres o cuatro años y padecía un insomnio irreductible. En su casa paterna y enorme, en isla Colón, Bocas del Toro, encargaron a una cocinera la delicada tarea de dormir al pequeño Guillermo.

La herramienta utilizada por ella era narrar cuentos con voz seductora al niño retacado a la hora de dormir. Aquella cocinera poseía gran habilidad para realizar convincentes narraciones orales y dentro de su repertorio estaba incluida la leyenda de la ‘Tulivieja’, aquella mujer espectral y horrenda que busca a su hijo perdido por las orillas de ríos y si no es capaz de encontrarlo, se lleva a cualquier niño que a esa hora todavía se encuentre despierto.

Esta historia multiplicaba el insomnio de un pequeño Guillermo aterrorizado ante la posibilidad de ser arrastrado por la fantasmal ‘Tulivieja’. Y para contrarrestar el terror, Guillermo apretaba los ojos con toda la fuerza posible, aparentando, así, que dormía. Y paradójicamente, después de un rato, se quedaba dormido de manera inevitable. Desde entonces nació y se le incubó una poderosa obsesión con la ‘Tulivieja’, que Guillermo sólo se pudo quitar cuando escribió, años después, El ahogado.

DOS NOMBRES, UN ESCRITOR

Guillermo es Guillermo Sánchez Borbón (1924), quién es también ‘Tristán Solarte’, seudónimo con el que firmó no sólo El ahogado, sino el resto de su obra literaria, mientras se reservaba su nombre original para su obra periodística.

Tristán Solarte fue un nombre adquirido en 1944 cuando Guillermo publicó sus primeros poemas en la página literaria de El Panamá América, entonces dirigida por Rodrigo Miró.

El día que Guillermo llevaba sus flamantes textos poéticos al diario, se topó con el poeta Guillermo Luciano Sánchez Bernasconi, quien leyó los poemas del joven debutante y los criticó acremente. No contento con sus demoledoras palabras, además le pidió que se cambiase el nombre literario, pues las iniciales de ambos poetas podían confundirse.

Guillermo, novicio, accedió y utilizó el apoyo de su cuñada para hallar un nuevo apellido. Juntos optaron por Solarte, nombre de una isla bocatoreña. El nombre Tristán surgió porque, entonces, Guillermo era un apasionado ferviente de las teorías estéticas de Wagner, y quiso homenajearlo usando el nombre del héroe de Tristán e Isolda. Muchos años después, un viajero le contó a Guillermo que durante un viaje al archipiélago de Bocas del Toro, al encontrarse frente a la isla de Solarte, alguien preguntó por el origen del nombre. El guía respondió sin vacilar que ese nombre era en homenaje al escritor Tristán Solarte, aunque la isla ya llevaba ese nombre desde el siglo XVI.

HISTORIA DE UNA NOVELA

El ahogado acaba de cumplir 55 años desde que obtuvo el Premio Ricardo Miró y es muy difícil discutirle el lugar privilegiado de la mayor novela panameña en la historia. Como muchas de las grandes obras literarias, El ahogado nació en medio de una crisis. Guillermo volvía de un viaje devastador que se había iniciado en el Congreso de la Paz en Viena (1952) y había continuado por varios países de lo que entonces se llamaban ‘democracias populares’. Entonces, Guillermo supo que el comunismo estaba condenado al fracaso y además de la depresión causada por aquella revelación, se encontró a su retorno en Panamá, que todas las puertas se le cerraban. Entonces, decidió reinstalarse en su su isla natal y pensó en escribir una novela policial a manera de distracción de los sucesos recientes.

El inicio ocurrió en el parque de la isla bocatoreña. Guillermo estaba sentado con su amigo Benjamín Fitzgerald, quién era hábil pintor y músico. En Bocas era muy querido. Y Guillermo se preguntó: ‘¿qué pasaría si este joven, que no tiene un solo enemigo, apareciera de pronto asesinado?’

Desde ese germen policial, Guillermo elaboró o más bien descargó una novela capaz de expulsar todo tipo de fantasmas, personajes, obsesiones y paisajes personales. El ahogado fue escrita en apenas 15 días de fiebre y delirio. Guillermo se sintió liberado de una larga asfixia y las secuelas personales incluyeron una prolongada enfermedad a causa del esfuerzo. Pero Guillermo surgió inexpugnable. Y nos dejó de regalo las 161 páginas que componen El ahogado., obra que sería publicada por el Instituto Nacional de Cultural (INAC) en 1962.

MI AMIGO SÁBATO

Las exigencias de semejante proceso le quitaron las ganas de escribir. Guillermo estuvo unos años dedicado a labores agrícolas en la finca familiar, hasta que viajó a Concepción (Chile) para el Encuentro de Escritores de América. Allí se hizo muy amigo del escritor argentino Ernesto Sábato, con el que se reencontraría poco después cuando viajó a Buenos Aires, primero como canciller y luego como Agregado Cultural de la embajada panameña en Buenos Aires.

Sábato fue un gran admirador de El ahogado y sugirió que publicaran la novela del bocatoreño en la misma editorial en la que él acababa de publicar su muy célebre Sobre héroes y tumbas. Lamentablemente la Editorial Fabril se hundió en un proceso de quiebra, lo que dejó a la novela de Guillermo lejos de alcanzar a los potenciales lectores sudamericanos. Aunque más tarde se traduciría al francés.

EN POCAS PALABRAS

Ya lo dijimos casi todo. El ahogado se lleva a cabo en isla Colón, Bocas del Toro. El joven poeta Rafael es asesinado, sin motivaciones aparentes, en lo que consiste un crimen desconcertante para toda la población.

En las pesquisas posteriores, Rafael puede mostrarse como un ser lleno de luz o un ente manipulador y perverso. En las páginas de la novela, los parajes bocatoreños cobran vida y surge el mito de la ‘Tulivieja’, encarnado en la madre del poeta asesinado. ¿Debo decir más?

Para aquellos que no la hayan leído (aunque no lo reconozcan ni bajo amenaza de tortura) y para aquellos que apenas puedan evocarla como una intensidad sugerente formada por palabras leídas durante la escuela secundaria, El ahogado posee una gran intensidad poética capaz de seguir alcanzándonos en nuestros días y en nuestros ámbitos.

¿Más? Solo decir que Sánchez Borbón fue distinguido con el Premio Internacional de Periodismo ‘María Moors Cabot’. Que obtuvo el premio Ricardo Miró en las secciones de poesía y de novela en distintas oportunidades, con las obras El Guitarrista (primer premio de novela, 1951), El Ahogado (primer premio de novela 1957) y Vienen de lejos (poesía, 2001). Además recibió la Condecoración de la Orden al Mérito Intelectual de la Academia Panameña de la Lengua, en el año 2001 y en 2008 fue candidato al premio Reina Sofía de poesía iberoamericana.