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01 de Apr de 2020

Cultura

Cine al rescate de la sociedad

Más allá de los caserones multicolores, de las iglesias en ruinas, del oleaje que mece los barcos en el malecón, Colón es su gente. Más...

Más allá de los caserones multicolores, de las iglesias en ruinas, del oleaje que mece los barcos en el malecón, Colón es su gente. Más allá de los puestos de venta de pescado frito y “pan bon”, de las aceras anegadas por las aguas putrefactas, de lo que queda del paisaje urbano Colón es el hombre que duerme la siesta del mediodía bajo la sombra de una estatua en el parque, es el colegial que improvisa pasos de baile en la acera, es la mujer que atraviesa la calle arrastrando parsimoniosamente el portento de sus nalgas; es la mamá desesperada que, a la vista de todo el barrio, amenaza a su hijo con defenestrarlo; es el muchacho que insinúa una réplica, pero la cólera hace que las palabras se le atasquen en la garganta; es la picardía del adolescente que habla por celular en la ventana de su 'multi', simulando a toda voz una llamada a la policía, mientras mira maliciosamente a los muchachos que juegan abajo, en el cuadro de fútbol.

Son jóvenes como estos los que el padre Donaciano Alarcón Valdés, de la parroquia San Vicente Paúl, intenta rescatar de un futuro de marginación y violencia. De sonrisa franca y rostro juvenil, este hombre de dios es el director del proyecto “Reconstruyamos Colón por una mejor educación”, que desde el inicio del año escolar viene ofreciendo “formaciones” psicológicas a los estudiantes del Colegio Simón Urbina de Colón. “Tenemos que comenzar con los jóvenes y los niños. Ellos poseen habilidades, tienen con qué aportar”, sostiene el sacerdote.

Fe y arte A pesar de que se trata de una ciudad condenada al olvido por políticos y empresarios, Alarcón Valdés no se permite perder la esperanza. Pero tampoco se deja cegar por su optimismo. Sabe que la tarea a realizar es titánica, que los sociólogos afirman que “para rescatar una cultura se necesitan falta 40 años”, que tiene todo en contra. Pero para él sacar a Colón de su estado actual de decaimiento cultural es más que un anhelo, es una verdadera obsesión que “no lo deja dormir”.

La sinergia surge como posible estrategia ante este panorama tan poco alentador. Es por eso que el proyecto “Reconstruyamos Colón por una mejor educación” ha aunado fuerzas con otro grupo que ha escogido el cine como su bandera de lucha. Se trata del “Cine Fórum Comunitario”, un proyecto que, según su facilitador, Abel Aronátegui, busca que el séptimo arte sea visto no solo como una forma de entretenimiento, sino como un medio de garantizar una formación integral. “Las nuevas generaciones pueden llegar a desarrollar un proceso de enseñanza-aprendizaje en el cual el cine como nueva tecnología forme parte de estrategias educativas”, detalla Aronátegui.

Las sesiones del “Cine Fórum Comunitario” arrancaron en agosto pasado con dos grupos del Colegio Simón Urbina que -como complemento al trabajo previamente realizado con el proyecto “Reconstruyamos Colón por una mejor educación”- recibieron “las herramientas para ver de una manera diferente el cine”. Estos talleres forman parte del servicio social que deben cumplir los estudiantes.

“Es un proyecto que apenas empieza, pero tengo la esperanza que tomará mucha fuerza y que otros colegios de la región se van a interesar en implementarlo en sus planteles debido a innovación de lo que ofrece y llevar al joven colonense hacia una nueva mirada de su entorno social”, afirma Aronátegui, que dirijió el documental Al son del barro y que actualmente trabaja en otro sobre Colón.

Por el momento, el Colegio IETC ha mostrado interés en incluir los talleres del “Cine Fórum Comunitario” dentro su plan de estudios antes de que finalice el presente el año escolar.

Escuela de ciudadanos Los integrantes del “Cine Fóum Comunitario” promueven el séptimo arte “como una forma de desarrollo de imaginación y ejercicio del raciocinio”. Es una manera, según Aronátegui, de reforzar su “formación académica y también velar por su formación integral como futuros ciudadanos”.

A través del cine los estudiantes colonenses podrán aprender “nuevas pautas de conducta, conocimiento, cultura”, además de “diferentes formas de resolución de conflictos”, como lo son el diálogo y la creación de alianzas con miras a desarrollar “respuestas creativas” a los problemas.

Asimismo, mediante una propuesta cinematográfica que se distancia del “mero producto de ocio y consumo”, se busca inculcar a la juventud hábitos de “de observación, reflexión, análisis, comprensión, síntesis, relación, interpretación”, además de “posibilitar la crítica y el compromiso social”.

Los organizadores han puesto especial cuidado en que las problemáticas que se presenten en las películas a ser proyectadas concuerden con las que día a día viven las comunidades marginadas de esta provincia. Al tratarse de realidades que son compartidas por todos, el debate debe surgir de forma prácticamente espontánea. La idea es, de acuerdo con el integrante del comité organizador del Campamento Internacional de Cine Documental, “incitar a los participantes a dar sus puntos de vista” sobre el filme proyectado.

El padre Alarcón Valdés se muestra paciente en cuanto a los resultados. Para él lo importante no es que surja un movimiento que busque reivindicaciones sociales a lo interno de la provincia. Desde su perspectiva, todo se reduce a plantar semillas, que si bien no tienen que conducir necesariamente a la acción, si pueden servir para introducir cuestionamientos entre la población más joven. “Lo que realmente importa es que se traspase finalmente la indiferencia”, señala.

En este sentido, el proyecto del “Cine Fórum Comunitario” se acopla a la labor que, de acuerdo con el sacerdote, ha venido llevando a cabo la diócesis de la provincia en los últimos años. En el segundo país más rico de Latinoamérica, la fe y el arte se han unido para tratar de liberar a Colón de un presente de marginación, buscando crear mejores ciudadanos a través del cine. “En lo personal creo que todos los jóvenes tienen deseos de hacer cosas extraordinarias, hay que buscar la manera de estimularlos y motivarlos hacia el emprendimiento por medio de estos proyectos para que sean agentes de cambios positivos para el resto de la sociedad”, puntualiza Aronátegui.