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16 de Apr de 2021

Cultura

Paz, un siglo de razón y poesía

El mundo celebra los 100 años del nacimiento del Nobel mexicano recordando sus versos y ensayos, su eterna defensa de los desposeídos.

Recorrer las calles del D.F. es como caminar a través del estómago de una bestia apocalíptica que se hubiera tragado un banquete de ciudades. La digestión reconcilia los opuestos, los contrastes entre pobreza y opulencia. Fue en esta ciudad de ciudades que el 31 de marzo de 1914 nació un niño que fue bautizado con el nombre de Octavio Paz.

Mañana México y el mundo conmemorarán cien años del nacimiento de quien en los géneros de ensayo y poesía logró encumbrarse como uno de los más notables escritores mexicanos, produciendo una obra digna del Premio Nobel de Literatura (que recibió en 1990).

HERENCIA REVOLUCIONARIA

Hijo de una familia pudiente, el pequeño Octavio se asoma a la vida en plena Revolución Mexicana. Su padre era representante del revolucionario agrario Emiliano Zapata. Desde niño se le impuso una educación europea, lo que le permitió manejar, además de varios idiomas, un lenguaje poético.

Todavía era un adolescente cuando comenzó a colaborar con importantes publicaciones culturales, en las que reveló sus influencias: el simbolismo francés y el romanticismo alemán. Con solo 19 años publica su primer poemario Luna Silvestre (1933). Posteriormente viaja a Europa.

Al estallar la guerra en España se inscribe para pelear contra los rebeldes. Conquista un puesto en la delegación mexicana que participará en el congreso organizado por la Alianza de Intelectuales Antifascistas, con participación de intelectuales de América y España, y que tuvo como escenario la ciudad de Valencia, en 1937.

A su retorno organiza con varios artistas e intelectuales la revista Taller , y publica su segundo libro de poesía, Raíz de hombre .

EL AMOR Y LA GUERRA

1939. Estalla la Segunda Guerra Mundial. Mientras Europa arde Paz edita los libros Entre la sombra y la flor (1941), y A la orilla del mundo (1942). Escribe para la revista El hijo Pródigo en 1943. La fundación Guggenheim le otorga una beca para realizar estudios en los Estados Unidos.

En 1945 el escritor retorna a su tierra natal para trabajar en el servicio diplomático. Combina esa labor con su tarea cultural, publicando el célebre ensayo El laberinto de la soledad (1950). A este obra -un verdadero referente de la ensayística latinoamericana- le seguirán Águila o sol (1951) y Semillas para un himno (1954). Al año siguiente organiza el colectivo Poesía en Voz Alta . Escribe para la Revista Mexicana de Literatura y para El Corno Emplumado , dos publicaciones de amplia difusión en América Latina.

En 1956 hace su debut en el teatro con La hija de Rappadoni , el mismo año en que publica el ensayo El arco y la lira . Al año siguiente edita Las peras del olmo . Da un paso importante con la elaboración de la antología Libertad bajo palabra , volumen que recoge los poemas publicados entre 1935 y 1975.

POETA EN PARÍS

Trasladado al servicio consular en Francia, en 1958 edita en París La estación violenta . Decide adscribirse a la ya decadente visión surrealista promulgada por Breton y Peret.

En 1962 es trasladado a la India. Comienza a estudiar a fondo la cultura oriental, incluyendo la japonesa. Fruto de esos esfuerzos es la obra Salamandra . Al año siguiente obtiene un premio internacional de poesía en Bélgica.

En 1966 edita Puertas al campo , al que le seguirán el poemario Blanca y topoemas , y los ensayos Corriente alterna y Claude Levi-Strauss (o el nuevo festín de Esopo) .

PLUMA INCESANTE

En 1969, después de la masacre de Tlatelolco, publica Ladera este , su tercer volumen de poesía. A inicios de los setenta edita su ensayo Posdata (1970), y traduce a los poetas Eduardo Sanguinetti, Jacques Roubard y Charles Tomlinson, para publicar el poema colectivo Renga , (1971). Su primera experiencia como traductor había sido en 1975, con Sendas de Okú , del japonés Matsuo Basho.

En 1973 retorna al ensayo con los Los hijos del limo . Asimismo, edita una recopilación de sus conferencias universitarias (se gana el pan dictando ponencias magistrales en universidades europeas y americanas). El El mono gramático hace su aparición un año después. Le seguirían El ogro filantrópico-Inmediaciones (1979), Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe (1982), Tiempo nublado- Sombra de obras, Hombres en su siglo (1983), y Pasión crítica, Charlas y reportajes (1985).

Son años en los que no solo abundan las publicaciones sino también los reconocimientos. Israel le brinda el Premio Jerusalén de la Paz en 1977, Francia, el Premio Águila de Oro en 1979, México, el Premio Allín Yoliztli en 1980, y España el Premio Cervantes en 1981.

Durante la década de los ochentas a Paz se le llega a conocer como ‘la voz consciente del individuo que enfrenta al poder invisible de la política y la economía’.

Próximo a celebrar sus 70 años, el poeta es homenajeado en 1984. Era la antesala al Premio Nobel de Literatura que recibiría en 1990, una reconocimiento tardío a un excelso poeta, al crítico de una humanidad en decadencia, esclavizada por una sociedad consumista e individualista. Paz continúo intentando redimir a una humanidad alienada hasta que falleció el 19 de abril de 1998.