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02 de Jun de 2020

Cultura

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Ni delincuentes, ni malolientes. Son una cultura que promueve valores para la sana convivencia.

Carlos Díaz, seguidor del estilo de vida rastafari, asegura que el acoso policial existe y sobre todo se da por el color de piel y por su forma de lucir.

En cuanto a lo sustentado por Díaz, Ricardo Richards, quien es miembro de la Alianza Rastafari de Panamá, opina que ‘si investigamos bien la historia de la policía nos daremos cuenta de que esas medidas se remontan a los tiempos de la esclavitud de los africanos. El acoso policial evoluciona o se deriva de prácticas históricas. Aquellos escapados o alzados eran sujetos de intensas búsquedas. El neo-colonialismo globalizado, de la cual Panamá forma parte, sigue vigente’. No es coincidencia —sigue diciendo— que frente a la pobre distribución de la riqueza en Panamá, los operativos policiales se llevan a cabo en los barrios populares.

El profesor Geraldo Maloney, por su parte, agrega que el acoso policial dentro de Panamá también es resultado de la falta de conocimiento que la sociedad tiene hacia esta cultura y que la gran mayoría de personas tienen el concepto de que todo aquel que utiliza dreads es rasta, esto es totalmente falso. ‘Existen en Jamaica ancianos que toda su vida han pertenecido a esta cultura y nunca han llevado dreads en sus cabezas, al igual que existen algunos que cuentan con unos dreads impresionantes así como sus barbas, pero solo lo llevan por gusto propio y no porque practican esta cultura’, dice.

Al igual sucede con el hecho de creer que todos los rastas son negros cuando no es así, dentro de esta manifestación se pueden encontrar desde latinos hasta europeos que no necesariamente son de tez negra.

En este tema, pese a lo que digan los jóvenes que aseguran que sí hay cierta discriminación, el sargento Anel Rodríguez de la Policía Nacional, indica que ‘para nosotros los rastas son individuos comunes y corrientes a los que se les respeta su dignidad como persona y sus tradiciones, hasta ahora puedo decir que en mis años de labor nunca he visto o conocido algún caso de acoso por parte de nuestras unidades hacia algún miembro de este movimiento’. Incluso afirma no haber tenido ningún tipo de inconveniente con los rastas.

Tomás Romero es otro joven que forma parte de la comunidad rasta, él cuenta cómo muchas veces ha sido acosado y hasta agredido por parte de las unidades policiales solo por seguir este movimiento que tuvo sus orígenes en los comienzos de los años 1930 en los barrios marginales de Kinstong, Jamaica y en los sectores rurales adyacentes, siguiendo la visión social y cultural de Marcus Garvey, quien es considerado por los rastas como la reencarnación de San Juan el Bautista.

ORÍGENES

La cultura rastafari tiene sus orígenes en África, específicamente en Etiopía. La palabra Rastafari, significa príncipe de la creación en el idioma amárico. Y se divide de la siguiente manera: ‘Ras’ (cabeza) es un título que se deriva del Rey Hailei Selassie de Etiopía cuyo título antes de ser coronado en 1930 era Ras Tafari Makonnen. Y ‘Tafari’ (creación temible).

Para Negus, Hailei Selassie es el único al que se le debe llamar rastafari, pues es el único rey, los demás son solo personas que siguen sus enseñanzas y su vida como un ejemplo para la propia vida de ellos.

Para Ricardo Richards, el movimiento Rasta básicamente consiste en la liberación anticolonialista que prevalece sobre la población Africana en el continente Africano y la diáspora. A la vez que pondera que la biblia original fue escrita en África, y Hailei Selassie es el descendiente directo del rey Salomón.

Dentro de nuestro país este movimiento tiene sus orígenes en el año de 1904, cuando se da la segunda oleada de migrantes afroantillanos, los cuales venían en busca de trabajo. Entre estos trabajadores se encontraban los jamaicanos Leonard Percibal Howell, Joseph Nathaniel Hibbert, Archibold Dunkley y Robert Hinds quienes, con el paso del tiempo, se convertirían en los principales gestores de un movimiento de resistencia cultural que por su poder y arraigamiento social, vendría a desembocar en lo que actualmente conocemos como la cultura Rastafari.

En el año 2000 la comunidad rasta logra fundar La Alianza Rastafari de Panamá, que desde ese entonces está asociada a las organizaciones que integran El Foro Afro Panameño, asociación que organiza y aglutina a las diferentes comunidades afros de panamá.

Según Maloney el auge de este movimiento se ha dado dentro de nuestro país desde la década de los 80 y hasta el momento se ha podido mantener en un ritmo estable.

EL ESTILO RASTA

La apariencia de los rastas muestra la sencillez y el desapego con el que viven, además de que muchas veces tratan de resaltar los colores de la Tierra Madre de Etiopía. Estos colores son verde, amarillo y rojo. El verde representa el color de la naturaleza, que es cuidada y respetada por ellos. El amarillo representa la riqueza de su tierra. El color rojo representa también la sangre derramada por los mártires negros que han luchado por la ideología Rastafari. También resaltan algunos símbolos:

-La imagen del León. Proviene de la bandera Etíope durante el reino de Su Majestad Haile Selassie. Uno de los títulos que ostentaba el Selassie era ‘El León de Judá’.

-Los turbantes. Los Bobos Ashantis, uno de las mansiones en Rastafari, son los que más se adhieren al uso de turbantes; algunos Bobo Ashantis se dedican al sacerdocio.

-Los dreads. Este peinado tiene una variedad de significados. Entre ellos está el reflejo unitario con la naturaleza (si le cortas las plumas al pavo real, queda pareciéndose al pollo antes del horno).

-El ganjah o la marihuana. Además de ser una planta medicinal, para los rastas el ganjah tiene el mismo significado e importancia que la ostia para los católicos pues en ella se representa el cuerpo y la sangre de Cristo, es considerada como el sacramento principal de este movimiento y no se debe utilizar como esparcimiento o recreación. Solo se debe utilizar en momentos de meditación y oración.

Ser rasta es estilo de vida, no una moda ni tendencia. Va más allá de un look.