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24 de May de 2022

Cultura

‘Mi imagen corporativa 2.0’

En Panamá hay un refrán que a unos gusta y a otros no: ‘De la forma como te veas, así te tratarán’. ¿Mito o realidad?

Hablando de imagen corporativa personal, ¿cómo estaremos en el istmo? ‘No cabe la menor duda de que el Panamá de hoy, muy conectado a las redes sociales y a los medios digitales del mundo entero, ha dado un salto cualitativo impresionante en este sentido. Si observamos, veremos que en pocos años no sólo ha cambiado el skyline de la ciudad, también su paisaje ‘interno’ en oficinas, centros comerciales, restaurantes y centros de servicios, donde la decoración, el mobiliario y la iluminación siguen nuevos cánones, muy interesantes y no podían quedar por fuera de esta revolución visual las propias personas que integran cada ambiente y cada situación. Hoy ya se comunican con un nuevo código externo’, añadió la entrevistada Marta Folch.

Para Folch, asesora de Comunicación e Imagen, que ha tenido como clientes desde políticos y primeras damas, hasta empresarios de todas las edades, aún queda trabajo por hacer, pero la voluntad de hacer las cosas bien en materia de imagen, está cada día más presente y le alegra notar que el aspecto del profesional promedio ha mejorado, tanto en hombres como en mujeres. ‘Están aprendiendo a ‘jugar’ unas nuevas reglas de estilo profesional. Es cierto también, que quedan quienes todavía lo están digiriendo, lo cual tiene sentido pues en todo proceso hay resistencias mentales’. Pero tarde o temprano tendrán que hacer su mejor esfuerzo, porque quienes lideran la opinión general y sobretodo quienes van a evaluarlos, ya lo han digerido.

La imagen es determinante en todo lo que implique interacción visual con otro ser humano, si bien hasta cierto punto, porque debe complementar una base real de conocimiento y talento en la profesión, pero ciertamente es lo que puede hacer la diferencia y cambiar el rumbo de la vida. ‘Un ascenso, podría implicar un cambio de posición dentro de una compañía, pasando a liderar un departamento o a gestionar clientes importantes. En ambos casos, tu imagen define ciertos aspectos qué sí podrían incidir en tu verdadero desempeño. Por ejemplo, una persona aseada y que luce impecable, de entrada dará la impresión de poder llevar en orden su agenda y dar un mejor servicio a los clientes. Si ya demostró experiencia, talento y las habilidades técnicas necesarias, el ‘empujón’ que incline la balanza hacia esa persona versus otra, lo dará el lenguaje no verbal externo’, concluyó. Es necesario aclarar, según la opinión de los expertos, que no debemos confundir imagen personal con belleza o atractivo físico. Curiosamente, trabajan su efecto por separado y por eso, a menudo, los candidatos que confunden estos conceptos acentúan los elementos incorrectos para lograr una mayor aceptación en un proceso.

¿Hoy la imagen personal lo es todo?

Una experta en el tema nos abre los ojos. Ella expresa que con el actual aumento de la competitividad profesional que nace de la apertura de mercados y la globalización de los negocios, la imagen corporativa personal es una materia indispensable en el desarrollo individual de cada uno de nosotros. El tema ha ganado tanta importancia en la última década, que parece natural integrarlo en la estrategia de todo aquel que espera mejorar su posición laboral o en sus negocios. Síntoma de ello es que se han creado nuevas profesiones para satisfacer las necesidades crecientes en esta materia, como los personal shoppers , asesores de imagen y consultores de auto marketing (quienes deben integrar en el plan de acción de sus clientes, el capítulo de imagen corporativa personal).

Marta Folch es directora de Proyectos de Comunicación 360° y ejecutiva Sénior en FCBMARKEZ publicidad. También es asesora de comunicación e imagen, a nivel corporativo, personal y de asuntos públicos. En entrevista con este medio, define qué es la imagen corporativa a nivel personal: ‘Es el conjunto de rasgos internos, detalles y acabados externos, que definen la calidad de la primera impresión de alguien, así como su grado aparente de credibilidad profesional. Por intimidante que pueda parecer, nadie está exento de ser evaluado a diario en base a su imagen personal. Cuando menos, ésta suele constituir el primer ‘filtro’ en todos los encuentros o comparecencias del individuo. Está claro que nuestras habilidades profesionales se definen por sí mismas, pero incluso siendo brillantes en nuestro campo, si la imagen que estamos dando dice lo contrario y habla mal de nosotros, podríamos perder una oportunidad tras otra’.

Hace mucho tiempo que el tema dejó de ser algo trivial para convertirse en un asunto fundamental, a la hora de buscar el camino al éxito profesional.

‘Profesionales, políticos y empleados de todas las áreas (y de todas las industrias) hoy se enfrentan a un mercado exigente y muy competitivo que apuesta —la gran mayoría de las veces— por aquellos que dan los mensajes ‘correctos’ o ‘adecuados’ a primera vista. Así que todo aquel que aspire a tener éxito, deberá presentarse a diario como un ‘producto de valor’ e invertir tiempo y dinero (por poco que sea) en vender –—a primera vista— un concepto favorable a sus propios intereses’, añadió Folch.

¿En nuestro país las personas realmente están integrando este concepto a sus vidas o todavía falta profundizar más en el nivel de comprensión? Pensar que uno mismo es su mejor producto, además de pulirse, cuidarse y desarrollarse en la vida diaria, no es una tarea superficial. Es una especie de inversión para el futuro.