21 de Feb de 2020

Cultura

Khalo y Vargas juntas en ‘La Casa azul’

Un cómic recoge la supuesta relación que tuvieron la cantante y la pintora mexicana. Aquí una entrevista con su autor

Contaba Chavela Vargas, de cuyo fallecimiento se cumplen hoy dos años, que pasó su vida entre sueños, quizá por eso, si mantuvo o no una relación con Frida Khalo sigue siendo una cuestión llena contradicciones, las mismas que el ilustrador Tyto Alba respeta en su cómic ‘La Casa Azul’.

‘Me compré las memorias de Chavela Vargas en la época que regresaba de mi estancia en México, hace unos 15 años, y ya entonces se me ocurrió que su vida era muy interesante para tenerla en cuenta como cómic o película’, así recuerda a Efe Alba (Barcelona, 1975) lo que, años más tarde, se convierte en ‘La casa azul’, el libro que el próximo mes de septiembre publicará Astiberri en España.

Pero desde entonces, añade, le llamaron especialmente la atención los capítulos en los que la cantante costarricense, nacida en San Joaquín de Flores en 1919, hablaba de su estancia en casa de Frida Kahlo y Diego Rivera.

Tras estas lecturas, el catalán se percató de que había contradicciones en algunas de estas declaraciones que Vargas hizo sobre su relación con la pintora por lo que decidió que Chavela fuera la narradora y, en las escenas donde entra en juego la ficción, Alba la hace hablar como cree que lo haría la voz que enmudecía al público con canciones como ‘Luz de luna’.

‘En las entrevistas más antiguas decía unas cosas y en las mas recientes decía otras. Decía que había pasado una semana en ‘la Casa Azul’ y luego decía que habían sido años.

‘No existe ningún documento que realmente corrobore que existió esa relación y hay testimonios de la época que incluso niegan que se conocieran’, cuenta.

‘Al final opté -dice- por dejar flotando esas dudas en el personaje que hace de interlocutor de Chavela, para luego dar a entender que la verdad en los recuerdos no existe, sino que son lo que cada uno pueda o quiera recordar’.

Ahora Alba está centrado en los últimos retoques del cómic, que pueden ser cruciales, destaca, y recalca que ha hecho un ejercicio de respeto en el que no entra a indagar en el morbo que aún sigue generando si Khalo y ella tuvieron una relación amorosa.

‘No me interesa mostrar cómo podría haber seducido una a la otra, ni nada de eso -añade- solo se sugiere con poco. Ella (Vargas) no quería entrar en esos temas, siempre le interesaba más explicar anécdotas divertidas, o la vida de Frida vista a su manera’.

Por eso, aclara, no es un relato lleno de verdades, sino un cuento que hecha mano de una biografía en el que ha dejado flotando esas dudas que siguen existiendo.

‘Doy a entender que la verdad en los recuerdos no existe. Si estos no eran ciertos -añade refiriéndose a los de Vargas- no hacen mal a nadie, quizá era necesario inventarlos para embellecer el pasado mediante el viejo arte de contar historias que es lo mismo que hace el cómic o la novela’, detalló Tyto Alba.