24 de Feb de 2020

Cultura

Arquitecto de las palabras

Ya sea en la literatura o en la poesía, Ricardo J. Bermúdez descolló como pocos en su época. Hoy el mundo literario lo recuerda.

Arquitecto de las palabras
Arquitecto de las palabras

Los lectores lo recordamos como el ‘poeta barroco’, pero, en verdad, si tuviéramos que recurrir a un adjetivo para caracterizar a Ricardo J. Bermúdez sería el de ‘honesto’. Además de su obra poética, el vate es recordado por atreverse a pensar en un medio hostil, plagado de mercachifles, corruptos, lamebotas y ‘guabinas’.

El poeta nació en la ciudad de Panamá, un 22 de agosto de 1914, a escasos días de la inauguración del Canal de Panamá. Hijo de Elena Alemán y Ricardo J. Bermúdez (padre), el escritor estaría destinado a comprometerse con los valores culturales de su pueblo. También a desarrollar un arte poético que, junto a sus obras arquitectónico, conformaría el valioso conjunto de su legado artístico.

ENTRE VERSOS Y TEXTOS

Egresó del exclusivo Colegio Católico La Salle a finales de los años treinta. Mientras que lo curas de su colegio eran facistas y simpatizantes de Franco, Bermúdez se decantaba por el humanismo cristiano. Se inclinaba por la sensibilidad, la poesía pero con mesura, equilibro y sobriedad.

Para esa época ya se había dado a conocer en el mundo de la literatura con Poemas de ausencia (1937).

Continúa estudios en los Estados Unidos, donde obtiene el título de Bachelor Of Science In Architecture de la Universidad de California del Sur, en 1941. Precisamente en el año de la entrada en la Segunda Guerra Mundial de la nación norteña, Bermúdez recibe la influencia de la ‘arquitectura funcionalista de Le Corbusier’.

De regreso en su tierra natal desarrolla su vena literaria y arquitectónica. Es docente de la Universidad de Panamá y publica en los diarios locales y participa en los programas radiales de la época.

En 1941 publica Elegía a Adolfo Hitler , una obra profundamente política. Concursa en el Premio Ricardo Miró, obteniendo el primer lugar en la sección de poesía con Adán Liberado (1942, editado en Argentina en 1944). Se hace merecedor a varios elogios, tanto nacionales como internacionales, como el ‘Fellow’, otorgado por la Asociación de Arquitectos Estadounidenses.

En 1943 es nombrado primer director de la Escuela de Arquitectura. ‘El doctor Octavio Méndez Pereira me pidió realizar el plan de estudios para lo que sería la escuela de arquitectura. Dos años después era profesor universitario’, rememoraba Bermúdez.

EN LA ARENA POLÍTICA

Posteriormente, continúo con su labor como arquitecto al servicio de la sección técnica del Ministerio de Obras Públicas (1942). Junto a Guillermo De Roux conforma una firma de arquitectos en 1943.

Ese mismo año preside el Congreso de la Juventud. Es ascendido al cargo de arquitecto jefe de la misma sección (1944). Posteriormente, y a raíz de la calidad de su trabajo, es ascendido a jefe de la sección de planeamiento del Banco de Urbanización y Rehabilitación (BUR, 1945).

Posteriormente se desempeña como profesor de diseño arquitectónico en la Facultad de Ingeniería y Arquitectura, de la Universidad de Panamá. Dos años después se encarga de la Oficina de Construcciones de esta institución, integrando el equipo de arquitectos que planifica la Ciudad Universitaria.

Se vincula con el movimiento de profesionales e universitarios del Frente Patriótico de la Juventud (FPJ, 1945). Desde elevadas posiciones en este colectivo -calificado como un partido de ideas avanzadas- participa activamente en la política nacional. Esta organización apoyó al gobierno de transición, instalado luego de la expulsión de Arnulfo Arias de la presidencia en 1951.

Como miembro del FPJ es designado Ministro de Educación (1951-1952). Estando a cargo de la cartera, los partidarios de José Antonio Remón Cantera le solicitan el uso de un colegio para promover su candidatura presidencial, pero el ministro Bermúdez se negó. Este negativa le acarreó una serie de presiones políticas que provocarían su renuncia.

ARQUITECTURA LÍRICA

Luego de abandonar su cargo como ministro, retorna al sector privado. Es uno de los tres arquitectos e ingenieros que edifican la Ciudad Universitaria (Universidad de Panamá, 1950-1961).

Se convierte en uno de los arquitectos de la firma De Roux-Bermúdez-Brene. Obtiene el primer premio de un concurso de arquitectura por el mejor Edificio Comercial, en 1953. Sería el primero de múltiples premios arquitectónicos.

A pesar de los múltiples proyectos y actividades en las que participa como arquitecto, logra sacar tiempo para la literatura. Edita su poemario Laurel de Ceniza (1952).

En 1954 vuelve a concursar en el Premio Ricardo Miró, conquistando nuevamente el primer lugar con su poemario Cuando la isla era doncella (editado en 1961). Ese mismo año descolla también como arquitecto, siendo galardonado con el primer premio por el mejor edificio residencial de ese año.

Obtiene el ‘Ricardo Miró’ por tercera ocasión, con Con la llave en el suelo (1961-1962, editado en 1970). Le seguirían reconocimientos como el Premio Florencio Icaza (1972), la designación como Académico de Número de la Academia Panameña de la Lengua (octubre, 1973), y su cuarto Premio Ricardo Miró -esta vez en la sección cuento- con el libro Para rendir al animal que ronda (1974).

Además de la arquitectura y la poesía, Bermúdez también es conocido por su faceta como periodista, y por ser el miembro fundador del diario La Prensa , siendo además parte de su Junta Directiva. Asimismo, es fundador y miembro de la Junta Directiva de la Universidad Santa María La Antigua (1982-1987) y presidente de la Junta Directiva de la Universidad del Istmo (1987).

Dedicó sus últimos años a su firma de arquitectos y a escribir su columna en el diario La Prensa , donde vertió sus críticas a la dictadura militar. Nunca apoyó la invasión estadounidense del 20 de diciembre de 1989, por lo que decidió tomar distancia de la vida política durante el gobierno de Ernesto Endara Galimany. Después de celebrar la salida del militarismo estadounidense del territorio panameño, lanzó su último aliento el 19 de septiembre del 2000. Su obra poética es recogida en la antología Poesía Selecta de Ricardo J. Bermúdez (1982).