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24 de Nov de 2020

Cultura

La forma antes que el color

Un recorrido por las técnicas pictóricas clásicas, modernas y contemporáneas. Así se perfilan los cuadros del artista ‘tico’ Fabrizio Arrieta

El pasado jueves 13 de noviembre, se inauguró en la galería DiabloRosso del Casco Antiguo la exhibición Still Painting del artista plástico costarricense Fabrizio Arrieta. Las piezas de esta colección estarán mostrándose al público hasta enero del próximo año.

Se trata, en realidad, de la cuarta exhibición de Arrieta en la galería de arte local, y el título es directo, conciso, como un mensaje a la audiencia alertando una perseverancia en el oficio de lanzar trazos sobre lienzos. ‘Representa mi constancia y creencia en la pintura aún como un medio de expresion’, dice el artista.

LA FORMA POR ENCIMA DE LOS TONOS

‘Su pintura renuncia a la idea de totalidad —advierte un texto introductorio de la galería DiabloRosso— haciendo visibles los fragmentos y medios digitales que participan en el proceso de corte, edición, montaje’. Y no es casualidad. En esta reciente colección, aunque cada pieza tiene un sello propio, en todas se puede apreciar cómo distintos estilos pictóricos convergen en un mismo cuadro, en una misma escena, como si se tratara de un collage de formas y movimientos, donde cada trazo tiene una personalidad que muere en un punto, cercenada, para darle vida a otra.

La obra del pintor costarricense ha ido en constante evolución, pero actualmente se enmarca dentro de un terreno en el que confluyen distintas épocas de esta rama del arte. ‘Podría decir que es una conjugación entre tiempos, lo moderno, lo clásico y lo contemporáneo’, añade el artista.

Por eso su centro de atención durante el proceso creativo de las piezas exhibidas en Still painting se alejaba de ser la elección de una determinada paleta de colores. Su cuidado radicaba más en la forma. Al menos así lo confirma de momento. ‘Es un proceso largo de producción —confiesa—, la muestra es solo una parte del resultado de la constancia a través de los años, un pequeño ejemplo de toda mi producción’. Además adiciona que, a diferencia de los procesos creativos de otros artistas plásticos, durante el momento de la creación de las obras, ese preciso instante de diálogo entre el autor y la tela en blanco, él prefiere abstraerse de cualquier tipo de sonido que pueda distraerlo. Lo suyo es el silencio.

En lo correspondiente a la curadería de esta exhibición —‘formada por pinturas sobre lienzo exclusivamente, entre óleo y acrílico’—, las piezas las eligió en colaboración con su galerista, Johann Wolfschoon. ‘Básicamente queríamos mantener la individualidad de cada pieza, pero acompañándose armoniosamente entre ellas’, responde Arrieta cuando le preguntan si hubo algún patrón que siguió para escoger las obras de la muestra.

EXPERIENCIA PICTÓRICA

Recientemente Fabrizio Arrieta, de 32 años, fue el artista en residencia de febrero a septiembre de este año en The National Arts Club de Nueva York, en Estados Unidos, en colaboración con Flatt Magazine.

Su primer recuerdo con el arte, dilucida, podrían ser las obras precolombinas del Museo de Oro, al que lo llevaba su padre cuando él era tan solo un niño.

Y su arte propio lo ha llevado a Miami, México, Argentina, Colombia, Guatemala, Puerto Rico, Brasil y Europa; siendo su primera exhibición Sabotaje (2007), en el Centro Nacional de la Cultura CENAC, en San José, Costa Rica