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16 de May de 2022

Cultura

Perspectivas del emblema del ‘periodistmo’

'Facetas' consultó  a  veteranos de la glosa para entender el arraigo de esta práctica en el periodismo y la cultural local

“No, no, no, no, no, no, espérate, el rumor no es periodismo”. La frase del profesor Milciades Ortiz no da tregua. Es el esfuerzo heroico de un catedrático velando por la teoría en medio del libertinaje de la práctica. “El rumor no tiene nada que ver con las glosas ni nada de eso. Había una época que a un periodista le pusieron ‘Bochinchito’, porque (lo que escribía) eran bochinches y rumores, pero el rumor no es periodismo”, prosigue.


En cuestión de forma, explica Ortiz, la glosa es un instrumento muy fácil de leer. “Y para un pueblo que no gusta de leer, como el panameño y muchos otros pueblos, es algo positivo”. Este atributo es, quizás, la principal razón de la intachable vigencia que poseen las glosas.
El periodista Rubén Murgas parece estar de acuerdo con el profesor Ortiz en este último punto, ya que compara las glosas con las redes sociales de ‘microblogging’, como Twitter, los cuales han alcanzado un profundo éxito en esta generación debido a la forma concisa y veloz en la que es transmitida la información.


Un punto que destaca el exescritor de glosas de La Estrella de Panamá, Euclides Corro, es que luego de haber visitado una veintena de países, es muy raro toparse con glosas fuera del territorio istmeño. “Ahora se está poniendo de moda en algunos medios de Centroamérica.

Pero, repito, es raro”, afirma. Con lo cual, Panamá no solo acogería una costumbre norteamericana periodística de los 20’s, sino que la conservaría lo más parecida a su formato original, una herramienta que hoy, en medio de la agilización de la información, empieza a emerger tímidamente en otros puntos de la región. “En Panamá ya es raro que (las publicaciones) no las tengan, incluyendo los medios digitales”.


Por su parte, el director de Metrolibre y Hora Cero, James Aparicio, cree que está más relacionado a la “Radiobemba” y la cultura del chisme. “El panameño tiene un refrán que dice ‘no me gusta el bochinche pero me entretiene’. Y las glosas, que son una puesta periodística, informan y entretienen, y todo el mundo quiere saber qué fue lo que se publicó, de quién se publicó, por qué se dijo, y cómo se dijo”.


El maestro Ortiz, quien es el primer graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Panamá, señala que la intención de la glosa es dar el mensaje para estimular, para orientar, pero falla la interpretación para convencer o para ilustrar, ya que –generalmente– solo cuenta con un par de líneas de contenido. “Muy pocas veces se puede utilizar una glosa de una manera razonada”, complementa.


Las glosas que el catedrático enseña a elaborar en la universidad son de 2 o 3 líneas. La fórmula consiste en colocar primero un argumento y luego la opinión, o viceversa. “Es una manera cómoda de hacer periodismo de opinión”.


El también columnista de Crítica desde hace 24 años y medio, señala que aunque ha visitado la biblioteca y leído el diario La Estrella de incluso hace cientos de años, en ninguno encontró una glosa; simplemente noticias breves que se alejan de ser lo que se conoce como columna de glosas o “sueltos”. Por ello, confirma que la popularización de este último género periodístico se dio con la aparición de los tabloides, una publicación que reforzaba la teoría de lo breve, lo inmediato, lo corto, y que da vida al periodismo sencillo, más popular frente a periódicos como La Estrella de Panamá o el Panamá América.


“Hace 30 años ‘La Estrella de Panamá’ sacó la columna de glosas ‘La Llorona’, que mucha gente no estuvo de acuerdo con eso, decían que le bajaba el nivel de profundidad”, comenta; sin embargo, hasta hoy la mencionada columna no solo se lee, sino que es lo más visto en el portal virtual de “La Decana”.