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25 de Oct de 2020

Cultura

¿Qué sucede cuando no se innova?

Cuando en una empresa no se innova, pronto se agotan los modelos de negocio

¿Qué sucede cuando no se innova?
Los sistemas educativos corren el riesgo de estancarse si no se renuevan.

‘Innovación’ es una palabrita que podría gastarse de tanto usarla sin ponerle atención a su significado. Para mi innovar es encontrar respuestas nuevas a las preguntas de siempre. Dependiendo de cómo se use, es una poderosa herramienta o un triste cliché.

Para hablar de la innovación sin caer en lo trillado, nos enfocaremos en lo que sucede cuando la misma no existe en los diferentes ambientes donde nos movemos.

Cuando en una empresa no se innova, pronto se agotan los modelos de negocio, los ciclos de negocio comienzan a acortarse y los cliente dejan de percibir el valor. Las empresas necesitan crear nuevos elementos que sean capaces de satisfacer no solo en la forma como entregan su valor, sino también en el valor en sí. Es por esa razón que luego llegan nuevos jugadores a los mercados y reinventan el juego dejando a los anteriores completamente afuera.

Si los sistemas educativos carecen de innovación, la formación se convierte en un ejercicio mecánico parecido al hecho de marcar ganado, el conocimiento se oxida no solo por la forma como es entregado, sino además por el hecho de comenzar a crear brechas entre aquellos que lo reciben de otra forma y los que no, para colmo la falta de innovación educativa es grave, pues es transversal a todos los demás ámbitos sociales, frenándolos de forma irremediable.

Cuando los gobiernos no innovan, se vuelven máquinas de moler, donde se estrellan los ciudadanos y se gastan los funcionarios, dejando espacios y resquicios por donde los corruptos pueden crear ‘pasadizos’ donde se cuelan para ‘agilizar’ las cosas. Los gobiernos que se niegan a buscar nuevas formas de involucrar a sus ciudadanos y generar gobernabilidad indefectiblemente terminan anquilosados detrás de su propia incompetencia y lentitud.

La innovación es, pues, como el agua fresca que se necesita para que las cosas crezcan, sin ella no se puede generar nuevos productos, proyectos, puntos de vista o futuros posibles.

Es imperativo, en primera instancia, generar espacios transversales a la innovación, y además de ello, gestionar estos procesos para que se reproduzcan y ocurran a todo nivel en la sociedad, para que permeen en la empresas, los colegios, el gobierno e incluso en nuestra propia casa.